Un lugar de Ensueño



Decidimos hacer algo muy pequeño para conmemorar nuestro casamiento. Lo primero que definimos fue cómo visualizábamos nuestra celebración. Para reflejarnos, el ambiente debía ser urbano, con estilo y fuera de lo tradicional. Decidimos que una terraza con una vista a la ciudad sería encantadora, y llegamos a la conclusión que buscábamos una celebración "urbana - chic - minimalista".

No había mucho que pensar. Yo (Vane) recordé la noche que subí a la terraza recién terminada del Hotel Boutique La Misión en Asunción, cuando aún se estaba terminando el hotel. Trabajaba en una empresa que preparó la Identidad Corporativa del lugar. Cuando el dueño nos invitó a subir y se abrió el ascensor, la vista que tuve me dio piel de gallina. Fue amor a primera vista.

Dos años antes de la propuesta de casamiento, me dije a mí misma: "acá quiero que sea mi boda". Miré deslumbrada el campanario, las luces y columnas que ambientaban el hotel temático que evoca a los Jesuitas desde la Arquitectura hasta el arte en paredes y cuadros; me conquistó la vista a la ciudad, que parecía apacible desde las alturas. En una altura superior la piscina corona el Roof Garden. De tan sólo pensar en el sentimiento que tuve al ver el lugar, me palpita más fuerte el corazón.

Pasó el tiempo y dos días después del compromiso, fuimos con mis padres a mirar el lugar. Ellos también quedaron encantados (aunque parece que yo soy la más entusiasmada con hacer la cena ahí!). Unos días después, fui con mi suegra, mi cuñada y mi novio, que meses antes fue conmigo a mirar la terraza y a soñar conmigo por celebrar ahí nuestro casamiento.

Las cosas se dieron, y un regalo más del Cielo, podemos pasar ahí la noche. Confiados en que la comida es fabulosa (recuerdo con agua en la boca la comida que saboreamos el mediodía de nuestro compromiso en el restaurante del hotel!), esperamos que pasemos una buena noche.

Imágenes: La Misión Hotel Boutique

Vestida de blanco: con pienso y corazón


Hoy me tocó hacer una de las visitas más esperadas por mí en todo el proceso de wedding planning: la visita a la diseñadora del vestido del gran día. Me siguieron en la tarea: mi mamá, que siempre está presta a mirar telas, modelos y demases, y mi papá, que abomina la moda y piensa levantarse de una larga siesta el día de mi casamiento, lavarse la cara y ponerse su traje para ir a la iglesia y la cena.

El vestido de novias tiene, para la mujer en general, un significado sumamente importante. Aunque ahora para muchas el blanco es una representación simbólica de pureza, si vamos a generalizar, hoy más que nada es la representación de una. En mi opinión, el vestido dice cómo sos: si está muy recargado, sos de las que busca llamar la atención (en el buen o mal sentido, dependiendo de cómo te queda el vestido); si tiene mucho miriñaque abajo, estás enchapada a la antigua. Si es una misma tela de arriba a abajo, me parece que no lo pensaste mucho; si te queda bien, es porque conocés bien tu cuerpo y sabés qué cortes te favorecen (o, al menos, tu diseñadora supo decírtelo). Bueno, mil cosas más que, cuando miro, me dicen mucho de una. No prejuzgo, generalmente tiendo a apreciar y sacar el lado bueno de los vestidos que miro.

Y, por ese significado sumamente importante, están dispuestas a pagar montos sumamente siderales. En Paraguay, no tenemos la alternativa de las ferias de liquidación de los diseñadores como hay en EEUU; generalmente, los vestidos son hechos a medida y personalmente para cada novia que se presente. Así que tenés que encontrarte un modelo propio y una diseñadora o costurera.

Está demás decir, que mi vestido refleja como soy, a mi criterio. De líneas limpias y definidas, sólo dos tipos de tela: shantung y organza. uno con textura, otro con suavidad. Su estilo: yo le defino como neo-clásico. Un vestido contemporáneo que reminiscencias del Renacimiento en sólo un detalle. Aunque algunos no me crean, no tiene absolutamente ningún bordado (me encantan los bordados, pero no sé, se me dio por no tenerlos, creo que eso va a ser una sorpresa para muchos). El arte del vestido está en el cuello y a la altura del pecho. Está pensado para disimular lo que menos me gusta de mí (mi cintura), y destacar partes que más me gustan (jeje, me reservo mis comentarios). Me pone el desafío de trabajar brazos y espalda en el gimnasio, que sé que con un poco de tonificación van a quedar bien asentados en el diseño que escogí (de hecho, en una semana ya están quedando mucho mejor). Para mí, mi vestido dice: la romántica que le gusta sorprender. Fue producto de meses de búsqueda (aún sin el anillo), donde hasta recorrí tiendas de telas para encontrar las telas que me gustan, y mi amor por sus formas y texturas no decayó con el pasar del tiempo.

Por las ganas de tener el vestido que quiero, quiero que sea hecho por expertas manos. Mirando muchos años las revistas de sociales, puedo definir los estilos de las principales diseñadoras de moda de Paraguay; y bajo mi criterio y equiparándolo con el estilo de vestido que quiero, encontré una mujer que, creo yo, es la indicada para realizarme mi vestido: Roquelina Villagra.

Quitando de lado el precio porque aún no sé cuánto me va a salir (mañana les actualizo para ver si aprobamos el presupuesto), después de la reunión de hoy, puedo decir que es la decisión acertada. Para empezar, busco alguien que no acepte lo que quiero sin peros. La gente piensa que quiero las cosas sólo a mi manera, cuando en realidad, me encanta encontrarme con gente que -suavemente- me haga frente, cuando tengo ganas de escuchar opiniones. Quiero alguien que me sepa aconsejar lo mejor, de acuerdo a la ocasión y a m cuerpo. Roquelina no se calló, y si bien la encontré como la imaginaba - una señora delicada, pero perspicaz- aportó y sumó al darme sus sugerencias. Uno, me dijo que le ponga cola al vestido. Al menos que me gane un Oscar (no por teatrera, sino por buena actriz), no volveré a usarlo. Dos, me sugirió más largo el velo. Identificó las telas de la muestra fotográfica del vestido que le llevé, con el peinado y el tocado que quiero usar (y ya tengo), y supo encontrar soluciones a planteamientos que realicé. Demostró conocer las telas, las formas, ser realista con los precios de las telas y sincera en sus opiniones (sólo puede serlo con la novia que se demuestre abierta a escuchar la voz de una experta).

Así que este encuentro avivó mi día, y tengo la esperanza de que cierre con el presupuesto que tengo, ya que manejo otros precios de vestidos más trabajados que el mío (en bordados, que son los detalles más onerosos de un vestido aparte de la tela) y tengo fe en que pueda ser así, para que tenga el vestido que quiero: un vestido con pienso y corazón.

Así que me arriesgo a hacer este comentario, con la esperanza de que mañana tenga definido que Roquelina Villagra me va a hacer mi vestido de novia.


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Actualización:

Esta mañana me dieron el presupuesto de mi vestido. Excedía un poco el presupuesto que me pre-establecí (que tampoco era elevado), pero puse cara de gato con botas. No necesité convencerle a mi mamá, con quien la noche anterior, ambas tendidas en la cama, hablábamos de las pocas ocasiones en la vida en que una se hace un vestido de grand soirèe. Como la sobrepasada de ppto era muy poca (y porque dentro de todo, soy de las que no están exigiendo que sus papás tiren toda la plata del mundo en su día, e incluso me movilizo para conseguir lo que queremos al menor precio), mi mamá me autorizó a hacerme con ella. Estoy súper feliz por poder hacerme con Roquelina mi vestido!

Al paso y a tu manera: Pastas en Bellini

Shopping Mcal. López - 2º Piso - Patio de Comidas. Asunción, Paraguay

Solamente si sos una criatura te gusta irte a comer a los patios de comida. Te paseás entre las hamburgueserías y pizzerías para encontrar la comida más chatarrosa que se te cruce, y esa pedís. Ese es el criterio, o el juguetito más grande que la hamburguesa es el factor decisivo de compra.

De adultos, nos comienza un poco a tediar el bullicio, por no decir QUILOMBO de los patios de comida. Críos sueltos por el piso, siempre en el camino y prestos a ser pisoteados o hacerte caer con la bandeja de comida; mucho griterío, música ambiente, pailas y sartenes, el aire que no da abasto, las sillas que no alcanzan, el no poder sentarse a comer sin encontrarse con alguien y tener que levantarse a saludar. Si te falta un tornillo y te vas con ganas de matar gente, el patio de comidas del shopping en Asunción es el lugar donde terminás de perder los estribos.

Hay muchas razones para no ir a un patio de comidas. Sólo necesitaba una razón para ir al del Mcal. López Shopping: Bellini.

De sólo pensarlo, suspiro.

Trajeron a PY una modalidad de negocio para los que gustamos de pastas. No hay formatos predeterminados, sólo estándares en tres partes: elegí la pasta (hay desde ñoquis hasta cappelettis), elegí 8 ingredientes (todos separados en compoteritas que van poniendo sobre la sartén), elegí la salsa. Sale un plato un plato para el comensal, y hay un comensal para cada plato.

Otro bono: la comida te sale caliente, al instante. El placer de ver el vapor subir de tu plato, te inspira a disfrutar de cada bocado de un plato que armaste absolutamente a tu gusto y antojo. Le podés agregar el perejil, curry y otras especias cuando estás por dejar el local, si querés ser más exótico que ponerle queso paraguay a tu salsa.

Los cocineros son cancheros, pacientes en explicar la mecánica, te hacen un show para servirte el plato. Sólo la lasagna no es parte del espectáculo, que aunque marcha silenciosamente al horno tras el pedido, hace una gloriosa salida del fuego, a la bandeja, a la boca.

Así que cuando tengo que ir al shopping o no tengo a donde ir para comer, pienso y suspiro, y voy. Bellini hace que valga la pena el tedio de comer en un patio de comidas de shopping. Es para comer al paso, comida hecha a tu gusto.

La primera mudanza en mi vida

Chris:

Cuando me case, va a ser la primera vez que me mudo de casa…


Las vacaciones de un mes en Brasil, no cuentan…tanto. Aunque el auto parezca un camión de mudanza. Esta vez, es mi primera vez de salirme sola. Menos mal que te tengo a vos para hacer un hogar…


Esta vez, vengo con todos mis pertrechos. Voy a regalar un montón de ropa con la que no quiero que me veas, y voy a comenzar a envejecer mis ropas a tu lado. Mi humanidad también va a envejecer, pero obviemos esa parte.


Voy comprando unas cuantas cositas para no llegar tan de manos vacías a nuestro nuevo hogar. Ahora que voy a salir de casa, me doy cuenta que no soy dueña de casi absolutamente nada.


Llevo mi iPod, y prometo cargarlo con series y películas que nos gustan, así pasamos algunas horas del fin de semana acostados, compartiendo nuestra pasión por el audiovisual. También llevo música. No te vas a sorprender si me encontrás cantando mientras limpio y ordeno, o bailando sola, y no te niegues a seguirme el paso si te invito a hacerlo conmigo. Vas a tener que tolerar mi espíritu latino, tenerle a Juan Luis Guerra haciéndome rumbar, pero también llevo Jazz, Pop, bandas sonoras y demás.


Llevo unos cuantos perfumes, sabés cómo me fascinan. También unas cuantas cremas, porque la piel suave no sale de la nada. Además, es para que dentro de 30 años, la sigas sintiendo como la sentís ahora. Y en 30 años, te puedo asegurar, van a haber más cremas, así que no te asustes.


Llevo maquillaje. No uso tanto, normalmente. Aprendí a llevar la cara limpia, después de años de jugar por mi cara como un lienzo. Admirás mis pestañas desnudas, mis pecas, hasta mis granitos admirás. Pero llevo algunos insumos para ellos, aunque me quieras como esté.


A ver… llevo zapatos. No tantos como quiero. Y, aunque calcemos lo mismo, no los compartimos. Les acompañarán pocas carteras. Me vas a tener que ayudar a aumentar la colección con el pasar del tiempo. Llevo aritos, dijes, algunos regalos de hace años. Algunas de las joyas me las regalaste vos. Las uso regularmente, y las llevo con todo cariño, conmigo.


En Navidad vino una canasta espléndida, que venden en Nueva Americana, y que decidí que va a ser nuestro revistero. Ya la tengo al costado de la cama, para que nadie me la quite.


Son muchos párrafos, pero básicamente te resumo: no traigo gran cosa.


Lo último que añado a la lista de cosas que van a ser tu diaria rutina, soy yo. Vengo sin manual de instrucciones; máximo te puedo definir que soy mujer y que antes, durante, o después de una fecha en el mes, soy sensible y llorona. Después de 9 años, pensás que me conocés, pero ahora te enfrentás a un nuevo desafío: la diaria convivencia. Soy ordenada cuando tengo tiempo. Como nunca tengo tiempo, siempre hay un poquito de desorden. Pero aunque tenga que dormir menos, me tomo el tiempo y hago lo que tengo que hacer. Me gusta cocinar si tengo ganas. Sé que te gusta que te reciban con comida al llegar del trabajo, y espero poder cumplir con ese sencillo gusto. Tengo miedo de lavar tu ropa, porque sé que un hilo fuera de lugar te desquicia (aunque tu desquicie sea silencioso).


Sé que te casás conmigo no por lo mucho que pueda aportar materialmente a tu vida, porque como sabrás, no traigo mucho bagaje. Pero espero que sea por el mismo motivo que yo tengo en cuenta para animarme a dar este paso con vos: aportás tanto a mi vida, hace mucho tiempo, y estoy feliz de saber que vas a seguir haciéndolo por mucho tiempo más, hasta que Dios diga basta. Y hasta cuando no estés, te voy a llevar en el corazón, porque sos parte de mí, para siempre.


Te quiero,


Vane

Camino al altar: el cursillo

Después de 9 años de relación, algunos nos dijeron que deberían exonerarnos del cursillo prematrimonial. Es que duramos más que algunos matrimonios y, con nuestros años de co-existencia, hemos sobrevivido a vientos, mareas y tormentas; pero de todas salimos siendo mejores personas.

Pero el tiempo no nos pareció excusa; estamos entrando a una nueva etapa de nuestras vidas, y amerita escuchar las directrices espirituales para este nuevo paso. No son los mismos deberes, compromisos y responsabilidades los que tienen una pareja de novios y una pareja de esposos.
Sí, damos por sentado esto; pero a la hora de la verdad, nos comportamos como si no fuera así.

No voy a contar acá de qué nos hablan en el curso, sólo voy a contar mi perspectiva de ello. Con nuestra iglesia, tenemos tres alternativas: un cursillo grupal, que se desarrolla los domingos; un cursillo de la pareja con un pastor, entre semana; o los cursillos del Ministerio Internacional para Matrimonios u otra entidad que te dé un certificado del cursillo (obviamente tiene que tener fundamentos cristianos). Optamos por la clase de a dos: pastor y en pareja, bajo el riesgo de que me sonroje y me den ataques de risa.

De hecho, ya me dieron unos cuantos, más que nada en la primera clase. Para empezar, Chris llega antes que yo, a las 7 y 59 puntualmente. Yo llego a las 8 y él ya me recibe con su sonrisa. En general, Chris sólo llega a hora al trabajo, reuniones laborales y al cine, si es por sí solo.

Al sentarnos la primera clase, no pude evitar reírme. Recordaba que hacer este cursillo era una tarea a hacer cuando nos llegara la hora, y vivir un momento agendado hace mucho tiempo no deja de ser sorprendente. Sólo Dios sabe cómo voy a reaccionar en el altar, si me río mucho no se asusten, no va a ser por ninguna bebida espirituosa.

Llegan las lecturas de ida y venida, de preguntas existenciales que a Chris les descolocan cuando se le pregunta (cosas como: "¿qué te enamoró de ella?"), no porque no sepa, sino que así es Chris: sencillo, le gusta vivir, no necesita ponerle palabras a lo que vive. Cuando nos conocimos, me shockeaba la paz con la que tomaba las cosas; en aquel entonces yo era la eufórica máquina de emociones. Hoy él habla un poco más, y yo siento un poco menos las emociones. O, al menos, me contengo mejor.

Pensé que iban a surgir preguntas más densas, de la onda: "¿están listos para este paso?" "¿cómo van a financiar este nuevo emprendimiento?", y otras preguntas que no querría contestar a ningún extraño. Pero bueno, marcha bien así como vamos.

Entonces, con estos cursos, sólo voy mirando reacciones de nosotros dos... y a pesar de que nunca terminás de conocerle a alguien, y nunca dejan de sorprenderte, es lindo mirar que te casás con alguien a quien conocés. Por sobre todo, es lindo que alguien se case conmigo, así como soy.

Acostumbramos a tomar un cafecito express, antes de marchar cada uno a nuestras oficinas. Creo que es el momento de quiebre de rutina más grande de nuestra semana, al mirarnos y hablar de bueyes perdidos, de sucesos, preguntándonos opiniones.

Nuestros últimos minutos antes de separarnos marchan en silencio. Tomamos caminos opuestos para llegar a nuestras oficinas. Nos despedimos y cada uno continúa su día, no sin antes verificar que el otro cruzó la calle sin que le pase nada. (Pero miramos en momentos diferentes, porque si nos miramos mientras cada uno cruza la calle por su lado, lo más probable es que nos atropellen).

El fin de semana, nos juntamos para "tarea para la casa", repasamos lo que se dijo y completamos las respuestas. Es un paso más en la labor de hacer equipo. No puedo dejar de pensar en lo lindo que es estar viviendo esto.
Grandes Lecciones del 2009

Es época de llegar a las reflexiones, y aunque llego medio arrastrada de la exhaustión, tengo que reconocer que este año tiene sus logros y sus enseñanzas. Para reírse, meditar, y aprender... para vivir un 2010 con nuevas experiencias, he aquí un auto-memo de los hechos.

Los logros:
  • Haber terminado la bendita facultad. No dejar ninguna materia para segunda -mucho menos tercera- oportunidad. Haber perseverado en la tesis, día, noche, fines de semana enteros y hasta vacaciones trabajando para que salga. (Defensa est. Marzo 2010)
  • Tener un buen trabajo. Me hallo en mi trabajo, me gusta lo que hago. Eso me hace sentirme realizada.
  • Haber ido 4 meses al gimnasio. jeje.
  • Haberme dedicado un poco más a mí, que en tiempos anteriores.
  • Poder ser bloguera, en temas que me gustan. Tuve la oportunidad de escribir artículos para thelemongroup.net la Escuela Superior de Creativos Publicitarios en Paraguay.
Las lecciones
  • Cuando es tiempo de duelo, es tiempo de duelo.
  • Elegir las batallas. Las no elegidas, no son derrotas; sencillamente son batallas no escogidas.
  • Hay ciertas batallas que no se pueden evitar en la vida.
  • Tomarse el tiempo para disfrutar de la vida, la fuente de inspiración para lo que hacemos. Me tomé el tiempo de querer, de reír, de compartir, de llorar (excepto para duelo, pero creo que ya cruzamos ese puente). Me tomé el tiempo para ser algo que me costaba ser. Me tomé el tiempo para ser feliz.
Y para todos los que me siguen acá, sé que también saben que yo sé que ustedes saben... que amo estar en medio del cambalache de los preparativos del casamiento. Así que obviamente no podían faltar...

Las lecciones de wedding planning - 2009
  • Las mujeres son de Venus, los hombres...tienen que agarrar un avión y mudarse de su planeta (sea cual fuere el que estén) y llegar a donde estemos. Creí ser una mujer muy tolerante, muy comprensiva, que comprendía al género masculino; empática, risueña... planificar el casamiento me recordó que soy mujer, y que así como es difícil entendernos, los hombres también pueden ser plagas cuando quieren. Y del que menos me quejo es del futuro marido, cuyo mayor crimen es ignorarme la mayor parte del tiempo por el cansancio (y sí, ya hice mi reclamo formal, sin gritos, berrinches, ni amenazas. Son CIEN PUNTOS a mi favor). Pero me fastidiaron: una persona que me cambió mi agenda un fin de semana, porque en su opinión, "es muy temprano para ver todo ese tema del casamiento", y la gente haciéndose el harakiri porque no hay alcohol en el casamiento (más todavía enterarme que corre como reguero de pólvora entre conocidos, aprecié al único amigo que vino a dar la cara por el tema). Lo cual me lleva a otro punto.
  • Todos tienen derecho a opinar del evento, y te van a poner a prueba para que no te desquicies. Es tu deber como novia mantener la compostura, sonreír ante afirmaciones como "falta mucho todavía", "no estarás embarazada, verdad?", y el más flamante de todos: "Yo soy abogado, te hago descuento por el divorcio", o cómo olvidar "te vas a poner la soga en el cuello". Cuántas veces estuvo al bordcecísisisisisimo de salir mi evil Vane (que no le cuesta nada aflorar) y mandar al Congo a la gente. (No, no hay alcohol. Ni una gota. Bueno, capaz en la torta. Pero dense por enterados, y por su bien omitan sus comentarios, que me van a ver muy enojada.) No hay alcohol por varios motivos. Uno, no tengo plata. Dos, la vasta vasta vasta mayoría de los invitados no toma, y no puedo pagar más de USD 2 mil porque algunos toman. Tres, y más importante. Hay ciertas personas que salieron de problemas de alcoholismo; por consideración a ellos también, no habrá. Lo siento, vamos a poder vivir todos una noche sin un trago. Así son las cosas, tómalo o déjalo.
  • En Paraguay, toda la planificación del casamiento se hace 2 meses antes. Casi todos los proveedores me dijeron "ahhhhhhh, en mayo recién es!" cuando iba para reservar las cosas. Aparentemente, todos se casan a las apuradas. Encima que hay tan pocos proveedores buenos, una tiene que marcar todo sobre la hora y correr el riesgo de perder el proveedor que que quería.
  • Casarse en iglesia, es un parto. Así de sencillo. Sea de la religión que fueres, hay nomás facilidad humana de distanciarle a Dios de la gente. Y no me quejo del cursillo de 6 semanas (que me encanta) que estamos haciendo en CFA. Tuve unas situaciones complicadas para encontrar iglesia. Primero, que consiguer una iglesia evangélica que parezca iglesia, es jodido. Lo dijo mi profesora de arte de casi 100 años: "los protestantes mataron el arte en la religión". Advertencia a los miembros de CFA: te dijeron que la capilla del imponente Nuevo Templo era para bodas de fin de semana? Bueno, cambiaron de opinión; ahora sólo casan jueves (excepcionalmente, los viernes). Ah, y te cobran aunque seas miembro, dicho sea de paso. Encontrar otra opción es una odisea. Tuve hasta la caradurez de llamar a una Iglesia Católica a preguntar si nos dejaban casarnos ahí. (No es difícil saber la respuesta, pero no les culpo. Ellos tienen muchas iglesias lindas, nosotros...) Mis sugerencias para los cristianos evangélicos: Catedral del San Andrés (para 200 personas), Iglesia Concordia (no casan sábado), Iglesia Discípulos de Cristo (nuestra opción), Iglesia Misión de Amistad (sobre Gral. Santos), Iglesia Luterana (a la vuelta de la ANDE, andá de onda un domingo de mañana -cerca del mediodía- y divertite fijándote en cómo te miran cuando salen del culto y parece que se rasgan las vestiduras porque "no sos uno de ellos".) Pero bueno, a Dios gracias porque él sí tiene toda la buena onda de querer encontrarse conmigo en todas partes, sin necesitar de medación de nadie.
  • Las iglesias evangélicas -en general- no están online. Hablando de Iglesias... qué joddo es conseguir un choto número de teléfono. Tenés que ir hasta el lugar para rogarle a alguien que te reciba. Vendría bien un catálogo online de iglesias. Fotos, comodidades, teléfonos. No es tan díficil. Fuerza al Concilio para conectarse!
  • El DIY no es para todos. No digo que no sea para mí, pero es mucho trabajo. Hacerlo con tiempo ayuda. Y con amigos y en familia, también.
  • No tomarte las cosas tan en serio. Me lo dijo un amigo. Le tomé la palabra. Pensarán que soy una iracunda; pero las palabras agrandan los sentimientos. En realidad estoy muy pacífica con el tema del casamiento, y a gente mala onda ni le dirigo la palabra. Lo bueno retengo, lo malo desecho. No saben lo feliz que se vive así.
Y, siendo éste el post Nº 120 en este blog, me despido atentamente. Va a ser un 2010 ambicioso, lleno de sueños y metas a cumplir. Les deseo el más lindo de los años de sus vidas, yo voy a tratar de que así sea para mí.


La dinámica de planning de casamiento en la pareja
¿Pensaste que fue difícil llegar al "sí, quiero"? Te cuento que eso es recién el inicio de lo complicado.

Porque la eleccion de con quién casarse es una de las decisiones más importantes de la vida, la etapa de preparación a este importante evento no es puro festejo y palpitaciones. Hay mucho que hablar, mucho que elegir, mucho que presupuestar y mucho que priorizar.

Tenemos algunas situaciones comunes que se pueden presentar, según se combine una pareja donde a cada uno le pueda importar mucho, a medias o nada del evento en cuestión. Éstas son las combinaciones que con más frecuencia se dan, escritas de una manera nada científica y basadas en la observación, el diálogo y la vivencia (así que tomalas con soda):

Novia involucrada - Novio involucrado
  • El panorama: La chica sabe lo que quiere. El chico también tiene opiniones. Es una situación rica en opciones, porque hay dos personas aportando.
  • El problema: Pensás que es la situación de tus sueños? Ni tanto. Las opiniones no siempre coinciden y dos personas con opiniones fuertes pueden acabar en una guerra prematrimonial.
  • La solución: el compromiso de que ambos estarán predispuestos a ceder en lo que sea necesario. Prioricen las realidades: si es impagable, hay que buscar una alternativa, por ejemplo. Si el problema es algo que tenga que ver con creencias - bajo qué religión casarse, por ejemplo-, paren el carro urgente, y hablen de eso antes de soñar siquiera con el destino de luna de miel.

Novia involucrada - Novio no-tan-involucrado

  • El panorama: ella está a full, él está siendo...bueno, un hombre. Considera que hay otras cosas importantes, pero opina lo justo y necesario (como pedir que el perro de infancia lleve el anillo).
  • El problema: ella quizás sienta que a él no le importa tanto. Él cree que ella quiere encargarse de todo y no quiere interferir.
  • La solución: la novia tiene que analizar bien el porqué él no está tan metido. Puede ser su ritmo de trabajo, por ejemplo. Novia: poné un límite de horas del día en que se juntan para conversar del tema (y no le estreses abombándole con mucha información a la vez). Prepará los temas a discutir (una orden del día muy informal, y por lo que más quieras, NUNCA le muestres el papel de los temas a discutir) y las alternativas para las decisiones a tomar. Hacé el momento lo más ameno posible: llevale a merendar, o preparale el almuerzo. Preguntale qué quiere ver, y dejale que escoga eso. Dale su lugar y demostrá que valorás su contribución.Y disfrutá que las cosas, en general, van a ser a tu manera.

Novia involucrada - Novio "ni-ahí" involucrado

  • El panorama: ella sueña con el momento desde los 5 años. A él parece que le anunciaron que los detergentes están de liquidación: le res-ba-la la situación.
  • El problema: ella quiere igual de emociones por parte de él, ante este evento. Piensa que va a tener suerte si le encuentra en el altar en el día marcado. Él tiene otras cosas en la cabeza....o no pretende tener esta situación ocupando su mente. Quizás, en serio, no tenga tiempo.
  • La solución: Lo más probable es que ella forzó la situación del casamiento, pero dejo abierto el beneficio de la duda. Novia: si tuviste que ponerle una pistola por la cabeza para que se case, no te sorprendas que no se meta. El casamiento es para vos y te cedió los honores. Sea cual fuere la situación, si querés que se involucre en algo, encargale de ver cosas que son para él, como su traje, qué amigos quiere que estén, mandale entregar las tarjetas. Y acordate que, si no cumple con lo acordado, quizás no esté listo para el compromiso de por vida.
Novia no-tan-involucrada - Novio no-tan-involucrado
  • El panorama: partamos de lo siguiente: toda situación donde la novia no esté tan involucrada, es una situación excepcional. El chico anda con más cosas en la cabeza y quizás la novia no tenga tiempo... o sencillamente,... no sé, ¡es tan extraño imaginar una novia no-tan involucrada! Pero pasa.
  • El problema:un evento organizado a medias puede terminar en el desastre.
  • La solución: Si el problema es tiempo, o la distancia para planificar, eligan una wedding planner que resuma todo lo que los dos quieren, decidan en conjunto lo que no coincide en preferencias, y dejen que ella encause todo para que el evento salga bien. Se pueden dar el lujo de que el casamiento no sea prioridad; pero recuerden que el matrimonio hay que trabajarlo día a día, en eso no hay terapeuta que te salve si no le ponés ganas.
Novia "ni ahí" involucrada -- Novio "ni ahí involucrado"
  • El panorama:dos personas "colgadas", que creen que lo mejor es ir por donde les lleve el viento.
  • El problema: ¿Espontaneidad o falta de planificación? He ahí la cuestión.
  • La solución: Mientras el problema sea el no saber por dónde comenzar, pero puedan definir qué quieren, está todo bien. Una wedding planner soluciona el problema. Pero ojo: identifiquen cuál es el problema por el que no están involucrados en el evento. Si es algo ajeno a la relación de ustedes, como el prepararse para la tesis, OK. Otras soluciones: un casamiento en el extranjero con los básicos (papás y familia o amigos más allegados), o una cena bien chiquita para conmemorar. O pasan por el civil, por la iglesia, y compren un paquete de luna de miel bien organizado de una operadora de turismo.
No hay dinero que pueda comprar el diálogo en pareja, el talento de la negociación, y el tiro-y-afloje que la situación va a exigir. Esto no te lo va solucionar una wedding planner, ni siquiera un terapeuta puede hacer tanta magia; son aptitudes que se aprenden a lo largo del tiempo (si no las aprendiste aún, puede que te haya llegado el momento). Por eso recordá: esta etapa no sólo es la preparación para el casamiento, también es para lo que se viene después: el matrimonio.

Y vos, ¿en qué situación estás?

Imagen: www.sxc.hu
Camino al altar

Nuestro recorrido hacia un futuro no-tan-lejano (dice mi contador de días en Facebook que faltan 185 días) comenzó hace muchos años. Pero lo comenzamos a conversar y a palpar en marzo de este año. A partir de ahí, se hablaron, pensaron, dijeron y soñaron muchas cosas. Pero por sobre todo, esperamos.

De los dos, siempre fui yo la más miedosa al próximo paso a dar. Hasta que un día, sin trabajo y con muchos problemas a resolver, amanecí sintiendo que sí, iba a poder hacerle frente a todo. Entonces, le dije. Le dije que ya no tenía miedo y que me animaba a todo, teniéndole a mi lado.

A buen tiempo, llegó en octubre el anillo, que significaba que íbamos con todo para cerrar el trato. Fue en un almuerzo de un sábado al mediodía en La Misión, un hotel boutique de Asunción que nos apasiona. Era nuestra primera vez en el lugar, y pensé que iba a ser un buen tópico de coolhunting de restaurantes. En resumen: vayan a comer ahí, totalmente recomendado. De lunes a sábado al mediodía, almuerzo ejecutivo con entrada (antipastos, incluyendo deliciosos sushis), 5 opciones de plato de fondo y postre por Gs. 50 mil por persona.

Sigamos. Era una mañana di-lu-vio-sa. Se ahogaba la ciudad en una tormenta que nos azotaba. De alguna manera (muy parecida a flotar) llegamos Chris y yo al hotel. En lo más profundo de mi ser, quería que ése sea el día. Y Dios, la vida y Chris (sin saberlo) me hicieron caso, y me dieron el gusto.

El anillo apareció antes del postre, se posó dentro de su cajita abierta sobre la mesa, y abrazándome por detrás y con susurros, Chris me pidió que me case con él.

A partir de ahí comenzó una aventura de planificación que no imaginé que iba a ser como se está desarrollando. Al caerles a mis papás con la noticia (Chris a los 17 ya les dijo que nos casábamos, así que no hubo preámbulos traumáticos para las partes), nos sentamos como si fuera una reunión de banco a analizar el status financiero. Por Skype se agendó con la hermana la viabilidad de asistencia (pensar que querían hacerme esperar OTRO AÑO para casarme!).

Y a partir de ahí, mamá se volvió coolhunter de bodas. Se pasa horas en theknot, weddingchannel y demases buscando cosas. Es muy lindo verle emocionada. Por sobre todo, puede contar con 7 meses de anticipación que su hija se casa. Le dije que eso le dice a la gente tácitamente "y no, mi hija no se casa por estar embarazada".

No faltan los que dicen que estamos locos, que somos chicos, que nos vamos a divorciar pronto... pobre gente, que no está en nuestros zapatos. Gente que no tuvo el placer de conocerle a Chris, el hombre más perseverante y dulce del mundo, y más sorpresivo. Tiene su manera de ponerme nerviosa, pero con eso y todo le quiero. A ellos les digo: no me caso porque sea la salida más fácil, la más usada, la más segura. Me caso por amor, y porque creo que el amor es decisión. Mientras esté decidida en algo, vamos a buen puerto. Y los que me conocen, saben que soy tercamente decidida por las cosas que quiero.

Hasta acá el divague, por hoy. Mientras, seguimos trabajando, terminando la tesis, y soñando.
No hace falta vivir como si fuera el último día en el mundo publicitario

No sé si la vida de todos los publicistas de agencias es así de desbordante y próximo a lo inhumano en lo laboral, o sólo se da en Paraguay. Para muchos es normal pasar semanas intensivas trabajando 13 horas por día, sin darse cuenta todo lo importante que sacrifican en el proceso: su salud, sus seres amados, sus emociones, su vida (que es su mismísima fuente de inspiración).

El mundo publicitario prácticamente desconoce el código laboral en muchos aspectos (falta de contratos, forzadas a facturaciones en lugar de ofrecer algo tan básico como el seguro médico público, pago de horas extras, y otras cosas), y para la gran mayoría se puede decir que el dinero no compensa este tremendo mal rato que se pueden volver años de la vida de uno.

Y sería interesante pasar por esta tragedia de vida si el trabajo del publicista fuera atender cosas de vida o muerte. Pero no: la verdad, en nuestro trabajo, el 99% de las cosas pueden esperar, pero el 99% del tiempo tratamos a las cosas como si no pudieran hacerlo.

Y en una conversación muy íntima que muchas veces pude tener con amigos publicistas -donde soy una de las pocas que afirma que es publicista pero está trabajando fuera de la agencia-, éstos declaran que mucho del problema ocasiona el cliente. Cito aquí los crímenes más grandes que comete(mos) los clientes a nuestras agencias:
  • Pedir campañas cen plazos muy cortos. No podés llegar a mediados de noviembre y no haber briefeado siquiera lo que querés para Navidad.
  • Aprobar y luego desaprobar campañas. Encima, sin correr el plazo de entrega.
  • No respetar tiempos razonables de producción de materiales de calidad.
  • Seguir pidiendo cambios a las 21:00. La gente de agencia no puede diseñar en Photoshop desde su iPhone; ya escuché a clientes mirar jpgs desde su Blackberry en las pausas de sus novelas. Es una falta de respeto.
  • Aprender a pedir y justificar cambios. Tratar de briefear lo mejor posible, sin sacar la idea creativa (una caradurez la mía venir a escribir esto, pero hago mi sano intento). Sentirse libre de dialogar, preguntar a la agencia. Saber pedir los cambios y por qué. Saber aceptar criterios de diseño, y no jugar a ser el diseñador si lo máximo que sabés es lo que tu hijo te enseñó en Paint (y no, bajar jpgs de 30 kb en Google para pasarle a la agencia para que use en tus originales no te hace diseñador).
  • No, no sirve que vos quieras estar montando stands a las 11pm: la gente tiene ritmos y necesidades diferentes. No pretendas que todo el mundo deje marido, hijos, facultad, etc. por ir a atender algo. Y, de ser necesario, compensá la urgencia de pedidos fuera de hora con una mañana libre, o algo así (aunque vale la advertencia de Arjona: el reloj no vuelve hacia atrás. Especialmente si te perdés la graduación de un hijo, o tu predefensa de tesis.
Le pregunté sólo a un publicista de agencia, si hay algo que la agencia pueda hacer para mejorar el ritmo. Y pensó, en un silencio profundo, por 15 cuadras. Cuando le miré en un semáforo, se había quedado dormido.

Entonces comencé preguntarme a mí misma, qué podría hacer una agencia para solucionar parte del problema; porque una relación de a dos exige que ambas partes pongan su grano de arena. Creo que lo que podrían hacer las personas de agencia es:
  • Tener personal (aunque sean trainees y gente en aprendizaje) para sustituir cualquier imprevisto. La gente se enferma, tiene problemas personales, tienen que ir al doctor. (Pregunten a cuanto publicista quieran si está al día en chequeo general de salud, o tratamiento dental).
  • No joder tanto con ese chauloquismo de "inspirarse" y todo el día joder las .... en Youtube, Twitter, Facebook, o Ads of the World. Y si vas a necesitar días de inspiración, igual ponete plazos y no pretendas entregar tu idea a las 5pm del día antes de la campaña, para que tu diseñador se quede hasta las 11 porque vos necesitabas un viento mental. Hay un falso concepto de que la gente creativa no tiene disciplina ni esquemas de organización, y es mentira. El creativo en serio soluciona las cosas de la mejor manera en el tiempo y forma debidos (y sí, es más fácil decir que hacer, pero hoy digo lo que quiero aunque exiga más debate).
  • No perder tanto tiempo con discutir cambios (los hay chotos y los hay valederos) que pide el cliente. Hay que saber explicarse cuando algo vale la pena pelear, pero hay batallas que se pueden ceder. Y, por sobre todo, a nivel interno hay que confiar en el equipo: si el ejecutivo pide cambios, no es por fastidiar. Tenés que saber reconocer que, cuando algo no vuela, no vuela.
  • Por lo que más quieran, salgan a vivir. Gente feliz y vivida es más productiva que gente encerrada y amargada, cumpliendo horarios pero sin hacer nada productivo hasta que llega y pasa la hora de salida y ahí recién se ponen a carburar.
Sugiero que los publicistas se agremien y soliciten el cumplimiento de sus derechos laborales. ¿Qué tal si el Círculo de Creativos Publicitarios respaldara esto?

Me parece que éste ya es un discurso muy repetido, y que lo pensamos muchos todas las noches de domingo a jueves, antes de desfallecer en la cama (porque los publicistas no duermen, colapsan en sus lechos). Pero tenemos que tratar a las cosas como son.

Si decimos que este ritmo salvaje de trabajo es "por el bien de la marca", por "continuar el branding", ¿saben qué? No se construyen marcas por pedidos de última hora (de parte de los clientes) o por atrasos de campaña (por los atrasos de agencias). Las marcas se construyen con el tiempo, y el tiempo hay que planificarlo.

La vida pasa mientras estamos encerrados engañándonos a nosotros mismos sobrevalorando lo que hacemos. Muchas cosas se solucionarían sencillamente, haciendo lo que hay que hacer, a su tiempo.

Advertencia:
-No es queja por ninguna situación personal ni porque me lo haya dicho un amigo o el amigo del amigo del amigo.
-Tampoco no es producto de una mente haragana, me considero muy trabajadora y me rompo el lomo en todo lo que hago, incluyendo el trabajo.
-Es mi absoluta y pura opinión de las percepciones que junté con el pasar de los años en la profesión y me hago responsable de lo que pongo acá.
Dueños de agencias y amigos publicitarios, favor no tomarse por aludidos en persona pero considerar para futuros casos.
-Clientes de agencias, deje(mos) de romper las ... en horas y de maneras inapropiadas.
Futuros publicitarios, dénse por avisados, decídase y archívese la información. Después no diga que no le avisé.
-Todos: siéntanse libres de agregar puntos a transformar en nuesta cotidianeidad publicitaria.

Una controversial cinta blanca

Los que transitamos todos los días por las calles y en los transportes públicos, sabemos que miramos a todo y a todos en un estado casi psicótico de delirio de persecución; y el que no está así y baja un poco la guardia, sufre las consecuencias.

Pero a todo esto, se sumó hace semanas el secuestro de un ciudadano, que se estima está en medio del monte, con un grupo de gente extremista que embandera una causa y la defiende por el medio más bruto que se pueda usar: para el que no se dio cuenta, ya tenemos terroristas locales.

Y la gente se pudrió. El sentimiento individual que cada uno siente al enfrentarse a una calle arisca donde todos somos sospechosos y sospechamos de todos, se volvió un sentimiento colectivo: el de repudio a la violencia, el de tedio ante la ola de inseguridad e ineficacia del gobierno para solucionarlo.

Este descontento colectivo se propuso manifestarlo en un acto sencillo. La gente fue invitada a manifestarse en silencio por la liberación de Fidel Zavala, y a clamar por paz en Paraguay, para llamar la atención de los gobernantes. El medio: una sencilla cinta blanca, para recordarnos que un compatriota está en manos de secuestradores, y que todos somos víctimas de esta inseguridad.

Si bien una cinta blanca probablemente no ablande el corazón de los secuestradores, sí une a la gente en una causa común y sí le dice a las autoridades que estamos indignados con que permitan que vivamos en este estado.

Se ve en los autos, en las casas, en los negocios. Lo he visto en cintas por la muñeca, hasta en fotos de perfiles de Facebook. Pero no pude dejar de notar, sin querer caer en el discurso de clases, que más gente usa las cintas hacia Villa Morra que hacia Barrio Obrero de Asunción.

También recibí comentarios por haber comentado tanto mi sentimiento de reclamo hacia el hecho del secuestro en Facebook. Pero lo que me descolocó fue este artículo publicado como blog en ABC Color.

Las cintas blancas terminaron desatando la lucha más ridícula de todos: ahora los que usan cintas blancas son burgueses, terratenientes, gente que solamente se baja de sus nubes y toca tierra cuando se toca su dinero o el de sus amigos que también son ricos. Y si hay gente que tiene ganas de hablar al respecto, me sumo al diálogo y digo lo siguiente.

Vale la pena señalar que no soy rica, ni secuestrable. No conozco a la familia de este señor. Pero me rompe el corazón pensar que está con gente extraña, en el bosque, y que no sabemos si va a pasar Navidad en su casa. Este señor es papá de alguien, esposo de alguien, jefe de alguien, amigo de alguien. Y también me rompe el corazón que maten inocentes en las calles, que asalten, que todos tengamos que vivir con el “sháke”.

Cuando lo liberen a Fidel –estamos todos cruzando los dedos para ello-, se va a encontrar con comentarios que nada aportan, diciendo que su tema era cubierto “sólo porque él era rico”. Claro, esa clase de comentarios pues son más “sociales”, más “empáticos”, más “constructivos”.

Dejemos de cosificar: estamos hablando de un señor, de una persona de carne y hueso. Integremos al reclamo por la vida de Fidel, el reclamo por la paz en el país. Eso lo queremos todos los ciudadanos que trabajamos y queremos vivir en paz.

Dejemos de usar con ligereza las palabras para agrandar una brecha, en un momento donde lo que necesitamos es estar unidos.

Porque un reino que cae es un reino dividido; si la sociedad paraguaya no se une para hacer su reclamo, esto se viene abajo, y ahí perdemos todos.

Foto: Diario Popular.
En vez de esperar, hago planes para vivir

Muchos dicen que "la vida es lo que nos pasa mientras hacemos planes". Pero a mí, hacer planes me mueve, me pone leña en el fuego de mi interior. Y si no me sale lo planeado, disfruto de la alternativa y me busco nuevos rumbos.

Está llegando fin de año y a muchos nos entra esa desazón del cansancio de los meses que se nos vienen encima. Así como muchos esperan a que sea lunes para comenzar una dieta, el inicio del mes para ir al gimnasio o la llegada de Año Nuevo para ponerse metas, yo soy loca y comienzo mi dieta un jueves. Me voy al gimnasio el 21 del mes. Me planteo nuevas metas en setiembre. Sólo porque quiero. Y para enderezar el camino y proseguir la marcha a la persona que uno quiera ser, todos los días son el día correcto.

Me replanteo mi vida, después de mirarme al espejo. Y, en primeras instancias, nunca me encuentro feliz con lo que soy. No por los rollitos acá o allá; sino por lo que veo a través de mis ojos, llego hasta el alma y me veo tal cual soy, allá en el fondo con esos sentimientos que muchas veces ni conmigo misma me quiero sincerar. Después de revolcarme de dolor y tristeza por no llegar a la altura de la vara que me pongo, pienso. Pienso profundamente, en qué voy a hacer para ser quien quiero ser.

Es muy complicado explicar quien quiero ser, imagino que esto es no sólo para mí. Y me debato también, entre responderme a esta pregunta o dejar que el viento me conduzca. Es muy decepcionante no llegar a la meta, y me paseo entre acciones impulsivas y la aplicación de la racionalidad y el cronograma. Hay cosas de mí sujetas a una agenda de vida; otras, sencillamente, se van rellenando sobre la marcha.

A veces, la vida me supera (muchas veces sin grandes esfuerzos), y caigo estrepitosamente, y me acurruco en mí misma sin poder dar la mínima explicación de mi silencio o la tristeza que parece emanar por mis poros. Y el que me conoce bien, sabe que sólo necesito que me acompañen a estar sola. No es un error, Ricardo Arjona supo explicarlo bien en su música. Ese momento donde no te pueden dejar sola, pero no necesitan decirte nada.

Así que en vez de esperar el día indicado para ser feliz, soy feliz cuando quiero, y porque quiero. No necesito motivos para sonreír. La vida me sonríe.

(Puede ser un post más para autoconvencerme, que para reflejar que todo sea cierto)

Coolhunting de restaurantes:
La manía del café vino para quedarse
El Café de Acá - Tte. Vera, entre Senador Long y Dr. Morra

http://www.elcafedeaca.com/


Fue un fin de semana donde 2 mujeres de la casa caímos en el mismo lugar. Un sábado, se lo sugerí a mi mamá para ir con sus compañeras de colegio, a bochinchear (sí, porque las señoras de más de 40 años saben hacer bochinche; a veces creo que se divierten más que las nenitas que pretenden ser grandes).

Me contó que pasaron una tarde lindísima, en el jardín de atrás de la casa donde funciona esta nueva cafetería de Asunción. Me dio los pormenores de lo que comieron, de cuánto rieron, y de que en el lugar abundaban otros grupos de señoras, pasándola bien. Se comieron casi todo el menú entero, intercambiándose entre sí los platos para experimentarlo todo. Salieron felices del lugar.

Por mi parte, yo estuve planificando una despedida de soltera (onda té, pero muy chiquita, una sencilla merienda entre amigos). No tuve tiempo de preparar ningún juego (de mesa, temática "despedida de soltera") para Bibi, la afortunada que la semana que viene, va a dar uno de los pasos más importantes de su vida. Pero igual, nos enganchamos todos y cumplimos con el compromiso.

Puedo decir que pasé unas horas felices en la tarde más triste de mi vida. (tengo segmentados los momentos más tristes, según franja horaria: ya llené la madrugada más triste, ahora la tarde. Quienes quieran aportar a la mañana y noche, favor abstenerse.)

El lugar, acogedor como sólo una casa sabe ser, está ambientado con mesitas de jardín adelante y atrás; y adentro, con sofás, cuadros, muebles de un hogar cálido que sabe recibir a sus invitados. Es la escena de un Paraguay vintage y aggiornado, con carácter y pensado, no improvisado.

Me detuve a mirar el anuncio sobre la mesa: los lunes no trabajan por luneró. En Paraguay, esa expresión significa que "es muy lunes, un tedioso lunes, primer día de la semana". Obviamente no trabajan por ese motivo (trabajan de martes a domingo), pero reafirmó la identidad paraguaya.

Otro detalle fabuloso, más casero pero delicado: la carta era un album de fotos, de esos que te regalan en la casa de fotografías al revelar los rollos fotográficos (hace cuánto no recibo uno), con el menú y las fotos de comidas impresas en papel fotográfico. Hermosa producción fotográfica, me quedé con ganas de ver más comidas... la segunda mejor manera de vender sus productos, sin lugar a dudas. La primera es el boca a boca de los comensales.

Todos decidimos por el café de la casa, "El café de acá", con maní ku´i y otras cosas propias del café (no recuerdo, ése es el problema de ir y no tomar notas de la experiencia). Un experimento extraño, pero delicioso. Un amigo se aventuró a probar el cocido frío, que no le apeteció tanto pero al resto de nosotros sí. Fue un cocido que sorprendió, con un toque de limón.

Mientras pasaban los minutos, veíamos los pedidos llegar a las mesas de afuera -nos encontrábamos adentro- y queríamos pedir todo lo que veíamos. Así que se sumaron medialunas chicas, muffins, un sandwich de queso con tomate, jugos de frutas tropicales.

El lugar iba cobrando vida a medida que avanzaba la tarde. Se llenó de gente de todas las edades, pero todas obviamente buscando ese momento especial con quienes les acompañaban, para charlar.

Si bien el servicio es satisfactorio, la gente es educada y atenta, es algo lento. Los chicos son algo novatos en el arte de atender a clientes; y el cliente paraguayo es plaga (yo soy una, por eso sé). Pero su voluntad de solución y de información de los platos les valió una buena propina al final.

¿Volvería a ir? Con gusto. Es más barata que otras cafeterías, tienen buenas opciones para merendar, un ambiente cálido como sólo ellos saben dar. Es un lugar que va a ir construyendo recuerdos en la mente de los asuncenos, tengan por seguro. Es la piedra angular que marca que la tendencia de las cafeterías vino para quedarse, en Paraguay.

Un rincón en el cielo, especial para vos
Si el cielo se puede personalizar, cómo sería el rinconcito de mi abuela, mamama.

Dios:
A vos que lo sabés todo, igual te quiero comentar unas cosas. No soy nadie para sugerirte nada (nada nuevo, al menos, por ende, nada en absoluto), y no estoy segura que personalices nuestros rincones en el cielo. Pero, ya que estamos...

Mamama se fue junto a vos el domingo 16 de agosto. Acá es el día del niño. Ya estaba hecha una nenota grande, medio caprichosita y terca, hablaba casi como un bebé que estaba comenzando a hablar. Así que por su día le diste un buen regalo: que ya nada le vuelva a doler, nunca más.

Te sugiero que, de desayuno, le sirvas café con leche (Nescafé nomás, nunca aguantó tener una cafetera con café recién hecho), mucho azúcar y galleta. Te va a comer todos los yogures que dejes en la heladera, así que asegurate que sean light. De almuerzo no se hace de mucho drama; solamente te va a pedir tomates, siempre. Así que fabricale unos cuantos para tener de reserva. Y dale postre, por favor. Siempre dale postre. Le pone de buenísimo humor. Durazno con leche condensada es lo máximo para ella. Aunque toda cosa azucarada que se cruce por su frente va a ponerla a ser feliz como un niño con un nuevo juguete. Te va a exigir que se le sirva la merienda (es medio mandona, no espero que eso cambie), y Chris le malacostumbró a eso. Así que dale nomás el gusto.

Su espacio tiene que tener muchas novelas, de las románticas que tanto le gustaban leer. Su anteojo nuevito (qué compra impulsiva, me salió tan caro y nunca más lo usó) lo dejó acá, porque allá ya no va a necesitarlo. Yo creo que diarios también le van a gustar leer, no te asustes si siempre está leyendo exequias. Es su manía. Lee mucho, como yo, así que dale algo para hacer.

Ponele un sillón cómodo para que nos mire, y nos espere. Y avisale que no la pusimos bajo tierra sino en su panteón, con su mamá y su hijo, para "que no se asfixie" (así nos dijo hace muchísimos años), así que no tiene derecho a venir a cumplir su amenaza de estirar nuestro dedo gordo del pie mientras dormimos.

Ponele unas cuantas orquídeas, que la van a hacer feliz. Con las nubes de lluvia que nos mandás, dejale regarlas. Si querés hacerla sonreír, hacelas florecer. En el cielo, las orquídeas siempre pueden estar florecidas.

Permitile acordarse de lo lindo. Pasó sus últimos años desfasada, y especialmente sus últimos 16 días. Debe ser muy difícil y solitario no recordar nada, y estar sumido en uno mismo y en lo inevitable. Así que dejale que recuerde, que se ría. Sobre mí, que se olvide de mi terqueza e impaciencia; que se acuerde de mis salidas verbales y de mis comidas.

Y, por sobre todo, hacele saber que le vamos a extrañar y que solo estamos tristes porque no está, pero estamos felices porque ya no le duele nada.
Rohechaga´uta
Una despedida

Fue un fin de semana de muchas emociones, de bienvenidas y despedidas. De recuerdos y proyecciones. De incertidumbres y certezas.

El súbito decaimiento de la salud de mi abuela, mi mamama, cambió todo el panorama de nuestro trajín diario. Pasamos 3 noches sin saber cómo lidiar con la situación, cómo dormir, cómo calmar los gemidos. Fueron 4 días jugando a los enfermeros, pensando en cosas que nunca antes nos habían preocupado porque vivíamos automatizados. El sábado dejé de vivir solamente por mí, y comencé a vivir y a pensar por alguien que ya no podía hacerlo por sí misma. Comencé a pensar en los nutrientes de la comida, en la higiene personal de alguien tan frágil, en el abrigo de una persona indefensa, en las ansias de calmar su dolor y agonía.

Ya en la primera noche, me di cuenta que una filosofía de vida había caido muerta al suelo. Solía decir que uno puede escoger sus batallas. Esa noche descubrí que las batallas le escogen a uno, y que uno puede escoger pasar las lecciones de largo, pero la vida encuentra la manera de hojear de vuelta el libro de la vida y volverte a hacer vivir la lección hasta que la aprendas, por las buenas o por las malas.

¿Y qué fue lo más grande que aprendí? Creo que fue amar sin recibir nada a cambio. En estos días mi mamama no podía quererme por motus propio; cuando la trajeron de vuelta en la ambulancia ese sábado, volvió otra persona. Todavía no se quería bañar, pero además de eso no recordaba su casa, sus nietos, su hija. Vociferaba nombres de personas que ya no están. A puñetazos quería zafarse de la hora del baño. Inhalaba con dificultad y exhalaba con gemidos. Nos acusaba de ladrones y de querer envenenarla. E igual nosotros no podíamos bajar los brazos y dejarla morir ahí; teníamos que seguir cuidando de ella. Ya no le discutía más, pero tampoco no le dejaba hacer lo que quería. La escuché maldecir a mi hermana, y a mi papá reprender sus palabras. Me preguntaba si estaba poseída o estaba ida. Terminé decidiéndome por un estado psicótico que ni los medicamentos antialucinaciones acalmaban.

Pasó tanto que quise sentarme a escribir y no me animaba, y hasta ahora estoy medio reticiente a hacerlo. Dicen que la historia de lo que sucedió y está sucediendo es digna de un libro. Yo preferiría llevarme las lecciones e historia a la tumba. Primero, porque en parte es nuestra culpa que haya llegado a tan complicado panorama. Pero nunca voy a permitir que nadie nos lo eche en cara, más porque no estaban en nuestros zapatos y sólo nosotros sabemos que, a pesar de que tratamos y muchas veces fracasamos, se hizo lo que se pudo y, por sobre todo, se hizo por amor. Así que la única persona que me puede echar en cara algo soy yo misma, y hasta ahora me cuesta aceptar que el desenlace es producto de amor.

¿Qué tiene mamama? Un combo complicado, les diré. Para comenzar, senilidad. Sumale septicemia, que es una infección generalizada que está en la sangre. Le diagnosticaron también pulmonía, anemia, desnutrición, falla en los riñones. Se fracturó la pelvis hace una semana, lo que nos permitió darle baños contra su voluntad.Y a pesar del cuadro complicado está ahí, viva y peleando.

Como producto de esta situación, mi prima volvió al Paraguay después de 22 años. De un país campestre se encontró con una ciudad bien más chic, a medio camino de las grandes urbes del mundo. Descubrió que pasamos de vivir casi en la frontera del fin del mundo al medio de la zona créme de la créme de Asunción, cerca del cambalache, la badalada, el ruido, la fiesta. Sintió los baches, el frío húmedo y los sabores de las comidas. Y, por sobre todo, estuvo con nosotros y sintió nuestro cariño, aunque sea por 30 horas.

No pasamos mucho tiempo en el sanatorio, pero fue suficiente. El sábado continuaba en un estado de estupor, casi totalmente abstraída. Abría un chiquitito los ojos pero tenía las pupilas totalmente dilatadas, y mirarla a los ojos era como mirar a un extraterrestre. A veces nos reconocía por instantes, luego se iba completamente por la gran mayor parte del tiempo. Sólo el domingo reconoció a mi prima, a quien no veía hace 10 años. Le dijo que estaba más grande, en lo muy poquitito que habló. Sólo respondía sí y no, pero al menos le reconoció y entendió lo que le decía. Le prometió a mi prima que se iba a portar bien, aunque no sé cuánto durará esa promesa. Si recordara lo que promete, le hubiera traído a mi prima hace años a que le diga que nos haga caso.

Y aunque estamos viviendo una tremenda incertidumbre y sólo logramos planificar un poco por día, no podemos dejar de quitar nuestras conclusiones y de aceptar el desenlace, sea cual fuere.

Cuando la llevábamos al aeropuerto, me despedí de ella leyéndole un cartel en la entrada de la rampa de descenso de personas que van a viajar. "Krish, rohechaga´uta", le dije. Meli se burlaba de lo que dijo que fue un acento extranjero, una vergüenza para una paraguaya de 23 años que no era capaz de pronunciar el guaraní.

Ahí me di cuenta del verdadero significado de esa frase: este fin de semana en verdad fue un soltar emocional, una despedida a alguien que ya no volverá a ser la misma. A mamama también tuve que decirle "rohechaga´uta", porque una era de ella, ya fue. Y tuve que decirle "gracias" porque con sus buenos y malos ratos conmigo, me amó a su manera.
La delgada línea entre diplomacía e hipocresía
Lo difícil no es encontrar una persona buena. Lo difícil es que sea sincera.

Me sigue sorprendiendo la falta de sinceridad que una persona puede tener, sobre todo consigo misma, a la hora de lidiar con la gente y el mundo. Uno puede" configurarse" momentáneamente para dirigirle hipócritamente la palabra a una persona, donde se le nota la incomodidad por tener que hacerlo, para obtener lo que quiere.

Pero, ¿a quíen le embroma? No le cae nadie, y no le cae a nadie tampoco. Sigue con sus días hipócritas, marchando por la vida. Exacerbando infelicidad. Acumulando aberraciones. Pero no las mías.

Así que me encontré una nueva meta - ser diplomática, no hipócrita, con todos y con todo, porque es una cosa que aborrezco en los demás. Me determiné a no odiar a nadie, al menos que sea absolutamente necesario (¿cuándo lo es?). Se vive más saludablemente. Los pies son más ligeros, la sonrisa es más grande, la realización es más próxima.

Lo peor que podés hacerle a tu enemigo, es ser indiferente al mismo.
De un tiempo, a esta parte

Trato mucho de no mirar atrás porque me da mucha melancolía. Me pone sentimental la distancia de gente querida, el darme cuenta que, por ningún motivo en particular, la vida me separó de gente muy importante, aún si hoy estoy rodeada de amigos fabulosos y de gente cuya amistad he conservado por muchos, muchos años. Pero hay veces que el pasado se me atraviesa en la cara, y prácticamente me da una bofetada.

Facebook es una buena herramienta para eso. Si bien abundan novedades, galletas, misfortunios, pensamientos, fotos y pets de gente con la que convivo cotidianamente, a veces la red social te sorprende con grandes novedades de esas personas que hoy están lejos y alguna vez, estuvieron muy cerca del corazón.

Me cruzé con una actualización de fotos, de una persona. Estaba sosteniendo un bebé en sus brazos. Era su bebé, de esos que le tomó tiempo gestar y tiene la mitad de su ADN. Me dejó gélida. Se me llenaron los ojos de lágrimas, en sólo instantes. Estaba en la oficina, y comencé a lagrimear y pensar.

Pensé en esos momentos en que lo que más nos preocupaba eran las calorías de los cookies y qué nos íbamos a poner en el próximo quinceaños. Pensé en nuestras ópticas de los hombres, cómo nos preguntábamos si íbamos a encontrar alguien que sea digno de nuestra confianza y total entrega. Nos preguntamos cuántos sapos iban a rondar antes de que aparezca un idóneo.

Y ahora le veo... tan mujer. Tan llena de significado en su vida. Todo por esa vi da que tiene en sus brazos, y que al mundo se animó a traer. Pienso en cómo me gustaría haber estado a su lado, en cada ecografía, cuando esté armando su valijita para ir al sanatorio, cuando estaba decidiendo el color del nursery.

Me di cuenta que a veces, se puede tener un cariño no correspondido, y que en parte soy responsable de ello. Aunque creo que hice todo lo que era posible, y no arriesgué más sólo por no ser más herida.

Sé que es cuestión de tiempo y distancia, pero no puedo evitarlo: duele. Me ha pasado, y me sigue sorprendiendo que me pase. Me pregunto si a alguien le hago sentir así... qué sentimiento más desagradable.
Los indígenas en medio de Asunción:
Evadiendo la realidad de los extraños

¿Cuántos de nosotros pasamos diariamente en los alrededores de la plaza Uruguaya, en el antiguo centro de Asunción? ¿Y cuántos de nosotros somos indiferentes a la situación que se vive ahí?

Transitamos en nuestros autos polarizados, o corremos si pasamos a pie para que los habitantes de la plaza no nos pidan dinero, o cerramos los ojos y dormitamos cuando pasamos en bus. Y, en el proceso, tapamos las narices para no sentir el nauseabundo aroma que emana de esa manzana que antes era un espacio verde. Hacemos de todo para evadir esa realidad que choca.

Son indígenas que, literalmente, viven con bolsas negras sobre sus cabezas. Cuelgan las churas de las carnes que cocinan en sus fogones, en los árboles, las cuerdas y los carteles. Hace menos de 10 grados, pero sus niños andan descalzos. Incluso vi una nenita de 3 años desnuda, sin absolutamente más nada que su cabellito corto encima de su piel, en la gélida temperatura que a los afortunados nos impulsa a buscar los más gruesos abrigos de nuestros closets.

Y hace varios días me atormentan mil preguntas y sentimientos en mi cabeza. ¿Alguien alguna vez murió ahí, en esa plaza? ¿Están mejor ahí, en el medio de la ciudad, sin poder hacerse entender, que en el lugar de donde vinieron? ¿Quién los trajo? ¿Qué les dijeron para convencerles de venir? Supongo que no les habrán avisado que iban a vivir en el piso frío, que la gente de la ciudad en general es indiferente a su sufrimiento, que para comer hay que agarrar de la basura, robar o mendigar.

Me duele, bien profundo y adentro. No quiero más pasar por ahí. No quiero más ver sus rostros descolocados en el noticiero. No quiero ver estos videos en la oficina, las capturas de prensa, con sus pies descalzos, sus manos hurgando en la basura, sus minutos de vida pasando sin una razón de ser. Todo esto se resume y centra en que no quiero más que vivan así.

No pretendo hacer asistencialismo. No quiero movilizar gente para llevarles ropa o comida. No tengo manera de conseguirles trabajo a esa multitud de gente. No sé qué fue lo que les trajo a esta Capital, que creyeron que aquí iban a encontrar solución. No sé cuál es la realidad trágica que viven en el lugar de donde vienen. Sólo sé que alguien en el gobierno tiene que hacer su trabajo, y solucionar este problema desde el fondo de la raíz del problema.

Me siento impotente, y no me gusta.
Restaurantes en Asunción:
Dal Buongustaio
Avda. Mcal. López 5200 casi RI 3 Mongelós - Tel. (595 21) 604 953

Un viernes de noche es un día de la semana que amerita aprovecharse para salir de la rutina, cuando el cansancio no te abate con tanta fuerza que te impulsa a desfallecer en tu cama para recuperarse del cansancio de la semana. Muchos no ven la hora de que llegue el viernes para salir; yo sólo quiero llegar a mi cama y dormir.

No fue un viernes fácil. Cuando llueve, Asunción te exige el doble de tiempo en el tránsito. La ligera llovizna y el cansancio, sin embargo, no aguaron la agenda de la noche. Había un cumpleaños al que me comprometí asistir, y ahí fuimos con Chris, a la pizzería bien cerca del Hiperseis.

Es un restaurante que visité al menos 5 veces, y como recién ahora tomé la costumbre de contarles las experiencias que tenemos visitando restaurantes, le toca ser presentado aquí. Es una casa de familia hecha restaurante; una chimenea encendida nos esperaba a 15 comensales, que encontramos la reserva cumplida con mesas acomodadas para el festejo. Muebles antiguos, ambiente añejo, lo suficiente como para hacerle sentir a uno en su casa y no en un museo.

La carta de este restaurante es de 47 sabores de pizzas, con la posibilidad de realizar agregados personales. También hay platos de pastas -es un restaurante vinculado a Spaghettoteca, hablé un post atrás sobre ellos-, además de la carta de postres y una variedad de vinos internacionales.

Chris y yo compartimos la pizza de tamaño grande a la leña, en dos sabores: panceta con tomate y cebolla. Dicen que este último ingrediente puede ser motivo de divorcio, pero como a nosotros dos nos gusta, y no será suficiente para hacernos almas gemelas, pero al menos en comida, nos entendemos. Chris siempre cede a las anchoas y al roquefort, dos gustos que no tolero -y hay pocas cosas en este mundo que no como.

La fría noche no apagó el calor de la pizza sacada del vivo fuego, entregada rápidamente a nuestra mesa y realizada con masa fina y crocante. Cada uno de los gustos se agarraban de la mano y se entrelazaban entre sí, para permitirnos experimentar una masa clásica, casera, distinguida en gusto, con cada ingrediente en su lugar. No podía pedir más. Por sobre todo, el tamaño de la pizza nos satisfizo a los dos (aunque Chris deliró por dos pedazos más de roquefort y anchoas que le comió a Osvaldo).

Los mozos fueron pacientes con todo el loquerío, pero no creo que nos vuelvan a dejar entrar al restaurante. Este fue un grupo muy bullicioso que era más apto para Burger King que para un restaurante italiano. La dueña también parecía pensarlo así. Normalmente está algo malhumorada, a ella su restaurante parece no divertirle. Esta vez, quienes nos atendían eran más ágiles que la última vez que fuimos -dos semanas antes, donde suspiré y dije que ya no volvía más en mucho tiempo a ese lugar. Se come muy bien por Gs. 50 mil por la pareja.

Un buen ambiente para visitar, aunque tenga sus semanas en que todo parece estar del revés -el servicio tarda a veces, por ejemplo. Aunque lo más importante, que es la comida, siempre llega impecable.
Llegó un nuevo tópico al blog: coolhunting de restaurantes de Asunción

Dado que la gripe AH1N1 llegó al país y los lugares agolpados de gente son amenazantes, además de la presencia de amigos ermitaños en mi vida que odian la masificación de la gente, ahora estamos haciendo coolhunting de restaurantes o lugares para alimentarnos en la capital de nuestros amores, Asunción.

Comer en mi casa últimamente no es una opción; las últimas visitas de mis amigos se tratan de mi abuela mirando con cara de sospecha, preguntando por qué estamos tan tarde haciendo ruido, cuestionándose en voz alta por qué mi mamá nos crió para ser así (¿para ser cómo? ¿Ver DVD con amigos en casa un sábado a la noche? La loca de mi madre). Como mi casa se convirtió en un ambiente hostil, cortesía de mamama, tenemos que buscar un barranco de refugio y diversión en otra parte. Mi mamá tiene meriendas con sus compañeras y amigas; mi papá tiene sus pescas ocasionales y es el que más paciencia tiene ante la situación (sólo porque mi abuela no le fastidia tanto a él como al resto de nosotros). Hugui tiene la casa de Franco para ir a vivir; Meli y yo tenemos nuestros sábados de noche para salir.

Hay restaurantes para todos los gustos, así que para ubicarse en nuestro contexto, les facilito que somos jóvenes de ambos sexos (la gran mayoría de las veces son casi todos varones y con suerte, somos 2 mujeres -suena feo pero no lo es), 21 años para arriba, con trabajos estables o con alguien que nos pase plata, equilibradores de presupuesto, pero con el deseo de buen comer. Hecha la salvedad, van a poder entender nuestras opciones gourmet. El primer destino fue...

Spaghettoteca
Bruselas 1690 casi San Martín - Asunción
Una calle llena de vehículos, y ninguno era de los comensales de este restaurante. Al lado del restaurante vive uno de los actores (el más bajito) de Comisaría 13 - nos pidió cigarrillos a tres inocentes, nosotros le hubiéramos pedido su autógrafo en todo caso.

Nos costó situarnos un poco y encontrar el restaurante, porque el cartel publicitario está desteñido y con la luz apagada -probablemente quemada. Sólo vimos el exhibidor desde una vidriera, donde se venden pastas frescas y salsas para llevar a domicilio, y una puertita que intuimos era el acceso al restaurante. Acertamos.

Nos encontramos con un ambiente añejado, totalmente silencioso, y la presencia de una pareja de viejitos que estaban en sus 80 años al menos, tomando vino y aguardando sus platos. Cuando entramos, ni nos prestaron atención, seguían en su jugueteo de manos y sus risas. El silencio no nos molestó en lo mínimo; era la paz que estábamos buscando.

Procedimos a sentarnos, y vino un señor muy agradable, que asumo era el dueño del establecimiento. No estaba de malhumor porque Rapai tenía más cliente que él, a 30 metros de su local. Nos entregó la carta y aguardó que nos decidamos desde el bar de su local. Coordinamos incluso un pedido vía celular, para un amigo que estaba llegando al lugar. También nos facilitó alcohol en gel para desinfectarnos las manos, lo cual me pareció el más lindo de los gestos para estos tiempos de ansiedad por la higiene de un lugar.

Cada uno se decidió por lo suyo: yo elegí ravioles con salsa rosa, panceta y pepperonni (no era todo lo que tenía mi plato, pero ahora prometo prestar más atención a los ingredientes y nombres, recién hace un rato se me ocurrió escribir en el blog). Chris eligió algo tradicional: una lasagna alla bolognesa. Amilcar y Felipe, siempre más clásicos, fueron con un plato de ravioles con salsa blanca y gnoqqui con salsa bolognesa, respectivamente.

Los 4 platos se presentaron calentitos en nuestras mesas, con una canasta de pan francés caliente. Yo tenía permiso de picar del plato de Amilcar, que estaba muy rico, pero tengo que confesar que me quedé enganchada con la lasagna de Chris. Una vez más, el chico acertó su pedido y yo me quedé con las ganas de comer lo que él tenía; el problema es que siempre que pido su plato, no es tan rico como lo recuerdo.

Esta lasagna alla bolognesa, con sus capas de carne molida, salsa roja y jamón y queso en salsa blanca, estaba armoniosamente cocinada, presentada en buen tamaño para satisfacer a alguien con buen apetito.

Mi plato estaba rico, pero esperaba sentirle más a la panceta (esa fue la razón del pedido del plato). Pero el pepperonni picante competía por mi atención, y terminó ganando, para su deleite y no el mío. Terminó siendo algo picantecillo, y si bien era perfecto para mis ravioles de ricotta, no soy fan de lo picante. Yo soñaba con mi panceta, grasosa y engordante como es. Me quedé prendida a la comida de Chris, y una vez más, no era mi comida. ¿Será el plato, o seré yo el problema?

En un ambiente que evocaba a la mafia italiana, conversamos entre los cuatro acerca de intrigas y cambios drásticos de nuestro contexto eclesiástico. Establecimos hipótesis y las fundamentamos. Pensamos y abrimos el corazón en un ambiente sin prejuicios, sin miedos a ser juzgados, y con libertad para hablar y replicar.

La rápida pasada de horas nos impulsó a pedir la cuenta. Fue ahí que descubrí que la voz del mozo-dueño del restaurante era como la de Alf. Pero teníamos que comprobar que era así, entonces premeditadamente le pregunté: "tendrías problema en hacerme una factura?", a lo que él contestó, con el mismo tono y las mismas palabras que haría Alf: "No hay problema".

Los platos nos costaron Gs. 24 mil a cada uno, más el tipping y las gaseosas. La pasamos bien, comimos rico, estuvimos tranquilos. Nada más podían pedir 4 amigos ermitaños.

Estoy preocupada por dónde vamos a comer el próximo sábado, así que si tienen sugerencias, déjenmelas en la sección de mensajes, hagan el favor.
La falsa prosperidad: que se caigan las vendas
La continuación de este artículo, deberías leerlo primero

Está de moda jactarse de hacer dinero a través de la estafa. Uno le plantea a las personas que "Elite es estafa piramidal" y atinan a responderte: "pero yo hago dinero" - como si una cosa tuviera algo que ver con la otra.

Estas personas están cegadas y creen que, porque hacen dinero, lo que hacen no está mal. Pero los cafichos también hacen negocio y ganan dinero, lo que no significa que esté bien lo que hacen.
Tenemos que asincerarnos con nosotros mismos, dejar de embromarle a la gente y abrir el corazón para ser humildes y reconocer cuando nos equivocamos.

En las iglesias se está poluyendo el concepto de prosperidad. Hoy, algunos líderes siguen aprovechándose de la confianza que sus discípulos depositan en ellos para involucrarles en una cadena de generación de dinero a costa de la inocencia (o ignorancia?) de demases. La gente responde "Pero mi líder me invitó", como si eso lo hiciera correcto.

La gente está creyendo que la prosperidad es hacer dinero fácil, a costa de la emocionalidad e ignorancia de la gente, con proyectos fundamentados en versículos descontextualizados, sin siquiera informarse un poco más en el tema.

Hoy en día tirás un versículo dentro de tu proyecto, y está armado tu negocio. La gente se traga lo que decís sin masticar. Con ese patrón de pensamiento, voy a fundar mi agencia de sicarios y matones, y voy a decir que "Dios hace las cosas para vengar a quienes afligen a sus hijos". Unos cuantos clientes he de tener.

¿En qué está la prosperidad, se preguntarán? Yo también me pregunté. A los que nos prendemos de la Palabra de Dios como guía para el caminar en la vida, podemos afirmar que "prosperidad", que en hebreo es "stalach" (empujar para adelante), "sakal" (ser inteligente), "shalah" (tener paz, seguridad, felicidad) y en griego es "euodoo" (triunfar en lograr), significa trabajar con inteligencia para triunfar en la vida, bajo los parámetros que nos puso Dios.

Las advertencias pertinentes a todas aquellas personas que dicen llamarse cristianas e insisten en prosperar en base a un modelo de engaño como lo es el Esquema Piramidal:
"Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (1 Timoteo 6: 9-11)

Para los que se están peleando por meter gente en su sistema de Marketing Multinivel, acusando al otro "bando" de engañoso:
"... gente que tiene la mente pervertida y no conoce la verdad, y que toma la religión por una fuente de riqueza." (1º Timoteo 6:5)

Por si no te bastan, más versículos sobre el amor al dinero:
"No amen el dinero: conténtense con lo que tienen, porque Dios dijo: Nunca te dejará ni te abandonaré" (Hebreos 13:5).

Jesús advirtió, “Mirad, guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15).

PD: le veo el lado bueno a esto - desde que escribo del tema, nadie nunca más me volvió a romper las /&$"! con este tema.
Mi espacio, mi mundo, mi visión, a mi manera. ¡Así de sencillo es! Es de buena gente comentar, compartir y dar créditos si corresponde. Cualquier cosa dejame un comentario con tu e-mail, así contactamos.
 
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