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Empezar de cero: cómo comenzar la decoración de un hogar

En breve nos mudamos. La emoción está a flor de piel. Las cajas se van llenando, y sólo estamos esperando el día en que venga el fletero y lleve nuestros pocos muebles, y nosotros carguemos cajas en el auto. Literalmente me despierto una hora antes de que suene la alarma, pensando en nuestro nuevo nidito. Me imagino cómo va a ser ese día, y les veo ahí a mis amigos que ya se ofrecieron a ayudarnos.

Hay muchas cosas emocionantes en una mudanza, pero la que más me gusta es la oportunidad de empezar de cero. Me imagino que con capital sería aún más fabuloso, pero las previsiones y el ahorro tienen su encanto.

Recorrimos un montón de tiendas de decoración y artículos para el hogar, mueblerías, herrerías y más para ir familiarizándonos con los precios y establecer en nuestras mentes cuáles elementos nos reflejaban, qué colores nos despertaban sentimientos, qué materiales nos gustan para mobiliario, tapicería, accesorios. En parte era para conocer el mercado de ambientación, en parte era para quitar mi ansiedad de

Cuando no podés comprar todo de una vez (como los más normales de los simples mortales), mis sugerencias:

  • Hacé una lista de objetos para equipar la casa. Dividí en dos grupos, los de menor y mayor costo.
  • Dentro de cada lista de "objetos a comprar", organizá según orden de prioridad. Necesitás un juego de comedor antes que una cama? Un televisor antes que un lavarropas?
  • Recorré los lugares comparando precios y anotando. Anotá las facilidades de pago. 
  • Sentate y pensá detenidamente lo que querés reflejar en tu hogar. En base a eso, decidí qué elementos que viste van con esa línea de pensamiento.
  • Estudiá exhaustivamente el presupuesto familiar. Determiná cuánto de cada mes podés destinar al ahorro de muebles o al pago en efectivo. 
  • En última instancia, recurrí a la deuda: que sea una deuda calculada, es decir, tu tope de cuotas no puede pasar el monto asignado mensualmente al rubro "equipamiento de la casa". 
  • Hagas lo que hagas, tratá de comprar algo que dure y que te guste (especialmente con las cosas más caras, como muebles). No compres muebles, alfombras, etc. sólo porque "son más baratos y después voy a comprar lo que me gusta". 

En Asunción, te invito a recorrer:

  • Mall Plaza Oferta (San Martín y Lillio): un montón de cosas de decoración, vajillería, plásticos, todo para el hogar. Y un poco más.
  • Big, de Gonzalez Gimenez (San Martin esq. Tte. Vera): muchísimos muebles lindos.
  • Multi Centro (San Martin casi. Tte. Vera, al lado de Big): es una mueblería que trae muebles en MDF de Brasil. Los muebles MDF están hechos con madera hecha aserrín, que se le quita una sustancia y luego la vuelven a comprimir; es más ligera y permite darle una terminación espléndida a los muebles. Es especial para muebles que no soportarán mucho peso. 
  • Feria Asunción (San Martin c/ Austria): muchos muebles de decoración, accesorios, lámparas, elementos para el baño. Accesorios para la casa en general.
  • El Fabricante (San Martin 525 c/ Bertoni): te venden los palos de cortina pre-fabricados, o te los fabrican con rieles. Muchísimas opciones de telas y accesorios para cortinas. Además, opciones de tapizados. Ahí encontré la alfombra más fantabulosa del planeta, y me va a tomar 6 meses ahorrar para comprarla, pero esa será mi opción.
  • Arte y Decoración en Hierro (Oliva esq. Don Bosco, 021 446 279): viste esos lugares que pasás en frente y archivás en tu cabeza para pasar algún día? Después de meses fui a visitar este rinconcito, que tiene un cartel afuera que dice "herrería artística", tenían cosas para chimeneas, hierros como pasamanos de escaleras y más en exhibición. Don Desiderio tiene UN MILLON de catálogos de muebles, sillas, lámparas, etc. para que escojas lo que querés, y te hace. Ahí mandé hacer mis dos banquetas para el desayunador. (Si se van, cuéntenle que yo les mando ahí).
  • Milenio Furniture (Azara esq. Brasil): señores, los MEJORES sofás de la faz de la tierra. Hay sofás de 1, 2 y 3 cuerpos, esos sillones reclinables (como los de Joey y Chandler en Friends), todo fabricado en Paraguay, es de Ecoleather ("y es paraguayo!"). Son sofás bastante más saladitos en costo, pero valen la pena. Mi favorito son los que son tan fofos que te abrazan cuando te acostás. Ya me da todo pirí pensar en mi sofá, que está esperándome en el deposito del negocio.
  • Hidalgo Muebles (Hernandarias 925 c/ Piribebuy): una muy linda mueblería donde podés llevar tus diseños y te hacen lo que pedís. 

Próximamente voy a hablar de cómo decorar un departamento chico (que es nuestra experiencia, dado que nuestro nido tiene 45 metros cuadrados). Estoy leyendo un montón de cosas, tomando notas, y como todo anda muy suelto por la red, planeo anotar y compartir la experiencia.

Nos seguimos leyendo!

Me fui a Italia y volví en una noche

La Trattoria Tony - Avda. Santa Teresa 2405 c/ Aviadores del Chaco - en Facebook: trattoriatony
Ambiente: ***** (súper)
Servicio: ***** (súper)
Comidas: ***** (súper)
Precio: $$$$$ (saladito)

El sábado de noche fue el momento designado para celebrar el cumpleaños de un gran amigo. Como gran amigo que es, con aires de mafioso profesional, pensé en un sólo lugar para sintetizar un homenaje a su persona. Una amiga me recomendó este rinconcito casi no percibido de Asunción, y para allá fuimos.

El local en su día de inauguración. Fuente: Facebook

La Trattoria Tony es un localcito oscuro por afuera, casi como para que te cueste encontrar durante la noche, pero lleno de luz y vida a la noche. Con la paz de saber que teníamos lugar porque hicimos una reserva, nos abrieron las puertas a un entorno que te hacía pensar que entraste en una casa, a miles de kilómetros de distancia. Italiano hasta por los platos, en las paredes; fotos de celebridades que acostumbran venir, memorabilia de fútbol, botellas con servilletas de tela envolviéndolas.... es uno de esos lugares que se nota que no lo armaron con cosas de la casa pero te hace sentir en la intimidad de un hogar.

Selecta carta de vinos en el local. Fuente foto: Facebook

Hermoso ambiente. Fuente foto: Facebook


Muchas celebridades ya conocen el lugar.  Hay fotos de Recanate, Tavarelli, y Roque hasta se pegó un paseo por el corazón de la casa. Fuente foto: Facebook

Una carta completísima, toda en italiano, colabora a que te sientas en otra dimensión si no conocés el idioma. El cumpleañero, inteligente (y mafioso) como es, pidió al mozo recomendaciones. Nos atendieron 3 mozos diferentes y todos estaban familiarizados con la cocina como si fueran amantes. Conocían los platos de ingrediente a cocción, y te van ofreciendo cosas por descarte. Pasta seca? salsa cremosa, aceitosa, o roja? con carne? con especias? De todo.

Pedimos de entradas unos pancitos untados, que venían con crema y anchoas, otros con verduras y salsa roja, y otro con pasta de hongos. Cada uno, con sabores definidos y por sobre todo, artesanales.

Los mozos fueron ayudándonos a llegar a cada uno de los 7 húespedes de mesa, al plato que nos provocaba antojo. Esa noche vi muchos y diversos platos en la mesa. Mr. Hubby (alias, Sr. Marido, el nick que le inventé a Chris para que la gente de Twitter entienda de quién hablo) pidió una milanesa de carne con 4 quesos, y puré. Ña Pao, hizo lo suyo con una milanesa a la napolitana que le sacó de combate a la mitad, y el marido Horacius, además de comer su risotto al funghi, se encargó del plato de la Mrs. Sólo los días 29 hay gnochis en Tony, Filo pidió con salsa rosé, y yo fui por el gnochi a la Parisien con Gorgonzola Gratinada.

Lo que les puedo decir es que en primera instancia, la mayoría pensamos que las porciones que nos vinieron eran chicas. Sobre todo, considerando que los platos iban de Gs. 45 mil a Gs. 75 mil (USD 9 a USD 15). Pero todos terminamos más que satisfechos con nuestros platos. Los mozos encontraron el deseo de nuestros paladares, los cocineros hicieron magia en la cocina y nosotros nos gozamos.

De mi plato en particular, ahora que lo pienso, pude haberle agregado sal. Eso porque soy una persona que come los platos muy condimentados. Pero sentí cada gusto que tenía que sentir con la salsa que acompañó mis pastas.

Quiero volver a La Trattoria. No sé si volveré a venir en los próximos 6 meses, por el precio. Fue un lujo que nos dimos e hizo bien. Y quiero volver a estudiar italiano, dicho sea de paso.

(N. de la R.: Sé que es mi mala costumbre no salir con cámara para retratar lo que cuento. Tengo que hacerme de esta costumbre.)

No me tomen del pelo, lobos disfrazados de trabajadores

Si hay algo que me molesta, es lo ilegal disfrazado de inocente. Es una tomadura de pelo. Es una demencia que, en Asunción, los que vivimos pagando impuestos y cumpliendo las normas seamos víctimas de gente que, en nombre de la necesidad económica, se dan la libertad de chantajearle a uno.

Comencemos por los lúgubres personajes que, como sobras, rodean tu auto desde atrás y, como rufianes, se lanzan sobre tu parabrisas para limpiarlo, exigiendo pagos a cambio. Acá tenés dos alternativas: o parás como podés la situación (haciendo que "no" con las manos, poniendo en acción el parabrisas, acelerando tu auto aunque sea una corta distancia), o dejar que sigan. Si parás la acción insolicitada sobre tu auto, se van soltando improperios, te rayan el auto con algo puntiagudo al pasar, y si tenés la ventana abajo que no te quede la duda: te van a escupir o tirar líquido dentro del auto. Por otra parte, si les dejás seguir, podés no pagarle también, lo que puede desembocar en lo mismo que si te hubieras negado al servicio.

La esquina que más nerviosa me pone en toda esta sobresaturada ciudad es la de Mcal. López esquina Perú. Sólo cuando llueve te librás de estos personajes. Cuando recuerdo que estoy llegando a esta esquina en particular, rechinan mis dientes y me sube la presión. Y siempre peleo para que no me toquen el auto, porque "es mío y se hace lo que yo quiero" (cosa que les hago saber a los gritos si estoy muy argel). No sé cómo no se acostumbran a que a mi auto, por más mugroso que esté, no le tienen que poner un dedo encima. Por supuesto que siempre soy la mayor derrotada: mi auto tiene rayaduras por doquier, producto de mi terqueza.  Todavía estoy buscando la fórmula para reír última y mejor, una alternativa anterior a la de la pistola.


Segundo, estos matones que creen que tienen una profesión y el derecho de cobrar por un espacio público porque se ubican en una vereda, con trapito, linternita o lo que sea, para cuidar vehículos estacionados. Mi auto se cuida solo, tiene alarma. Si yo me niego a que me cobren por el cuidado, amenazan con que "no se hacen responsables si pasa algo". No sé vos, pero a mí me suena a "si no pagás, algo le va a pasar a tu auto".


La ciudad ya está categorizada en precios, y en algunos lugares todavía alcanza con pagar Gs. 1.000, en otros se paga hasta Gs. 15.000 (son sectores de la ciudad considerados de mayor poder adquisitivo). 

No quiero que suene a discurso clasista, ni nada por el estilo. Entiendo que hay una necesidad de fuentes de trabajo. Pero esta necesidad no está sobre el derecho que tenemos todos de circular libremente y de pagar sólo por aquellas cosas que solicitamos. 

Pero la tomadura de pelo más grande del año es que los cuidacoches pretendan constituirse como una organización y que sea una exigencia que el Estado vele por su puesto de trabajo, y hagan obligatorio nuestro pago a los mismos. Espero que esta demencia quede sólo en propuesta y dejen de tratarnos a todos como si no tuviéramos la más pálida idea de lo que corresponde que el Estado haga por uno.

Al paso y a tu manera: Pastas en Bellini

Shopping Mcal. López - 2º Piso - Patio de Comidas. Asunción, Paraguay

Solamente si sos una criatura te gusta irte a comer a los patios de comida. Te paseás entre las hamburgueserías y pizzerías para encontrar la comida más chatarrosa que se te cruce, y esa pedís. Ese es el criterio, o el juguetito más grande que la hamburguesa es el factor decisivo de compra.

De adultos, nos comienza un poco a tediar el bullicio, por no decir QUILOMBO de los patios de comida. Críos sueltos por el piso, siempre en el camino y prestos a ser pisoteados o hacerte caer con la bandeja de comida; mucho griterío, música ambiente, pailas y sartenes, el aire que no da abasto, las sillas que no alcanzan, el no poder sentarse a comer sin encontrarse con alguien y tener que levantarse a saludar. Si te falta un tornillo y te vas con ganas de matar gente, el patio de comidas del shopping en Asunción es el lugar donde terminás de perder los estribos.

Hay muchas razones para no ir a un patio de comidas. Sólo necesitaba una razón para ir al del Mcal. López Shopping: Bellini.

De sólo pensarlo, suspiro.

Trajeron a PY una modalidad de negocio para los que gustamos de pastas. No hay formatos predeterminados, sólo estándares en tres partes: elegí la pasta (hay desde ñoquis hasta cappelettis), elegí 8 ingredientes (todos separados en compoteritas que van poniendo sobre la sartén), elegí la salsa. Sale un plato un plato para el comensal, y hay un comensal para cada plato.

Otro bono: la comida te sale caliente, al instante. El placer de ver el vapor subir de tu plato, te inspira a disfrutar de cada bocado de un plato que armaste absolutamente a tu gusto y antojo. Le podés agregar el perejil, curry y otras especias cuando estás por dejar el local, si querés ser más exótico que ponerle queso paraguay a tu salsa.

Los cocineros son cancheros, pacientes en explicar la mecánica, te hacen un show para servirte el plato. Sólo la lasagna no es parte del espectáculo, que aunque marcha silenciosamente al horno tras el pedido, hace una gloriosa salida del fuego, a la bandeja, a la boca.

Así que cuando tengo que ir al shopping o no tengo a donde ir para comer, pienso y suspiro, y voy. Bellini hace que valga la pena el tedio de comer en un patio de comidas de shopping. Es para comer al paso, comida hecha a tu gusto.
Restaurantes en Asunción:
Dal Buongustaio
Avda. Mcal. López 5200 casi RI 3 Mongelós - Tel. (595 21) 604 953

Un viernes de noche es un día de la semana que amerita aprovecharse para salir de la rutina, cuando el cansancio no te abate con tanta fuerza que te impulsa a desfallecer en tu cama para recuperarse del cansancio de la semana. Muchos no ven la hora de que llegue el viernes para salir; yo sólo quiero llegar a mi cama y dormir.

No fue un viernes fácil. Cuando llueve, Asunción te exige el doble de tiempo en el tránsito. La ligera llovizna y el cansancio, sin embargo, no aguaron la agenda de la noche. Había un cumpleaños al que me comprometí asistir, y ahí fuimos con Chris, a la pizzería bien cerca del Hiperseis.

Es un restaurante que visité al menos 5 veces, y como recién ahora tomé la costumbre de contarles las experiencias que tenemos visitando restaurantes, le toca ser presentado aquí. Es una casa de familia hecha restaurante; una chimenea encendida nos esperaba a 15 comensales, que encontramos la reserva cumplida con mesas acomodadas para el festejo. Muebles antiguos, ambiente añejo, lo suficiente como para hacerle sentir a uno en su casa y no en un museo.

La carta de este restaurante es de 47 sabores de pizzas, con la posibilidad de realizar agregados personales. También hay platos de pastas -es un restaurante vinculado a Spaghettoteca, hablé un post atrás sobre ellos-, además de la carta de postres y una variedad de vinos internacionales.

Chris y yo compartimos la pizza de tamaño grande a la leña, en dos sabores: panceta con tomate y cebolla. Dicen que este último ingrediente puede ser motivo de divorcio, pero como a nosotros dos nos gusta, y no será suficiente para hacernos almas gemelas, pero al menos en comida, nos entendemos. Chris siempre cede a las anchoas y al roquefort, dos gustos que no tolero -y hay pocas cosas en este mundo que no como.

La fría noche no apagó el calor de la pizza sacada del vivo fuego, entregada rápidamente a nuestra mesa y realizada con masa fina y crocante. Cada uno de los gustos se agarraban de la mano y se entrelazaban entre sí, para permitirnos experimentar una masa clásica, casera, distinguida en gusto, con cada ingrediente en su lugar. No podía pedir más. Por sobre todo, el tamaño de la pizza nos satisfizo a los dos (aunque Chris deliró por dos pedazos más de roquefort y anchoas que le comió a Osvaldo).

Los mozos fueron pacientes con todo el loquerío, pero no creo que nos vuelvan a dejar entrar al restaurante. Este fue un grupo muy bullicioso que era más apto para Burger King que para un restaurante italiano. La dueña también parecía pensarlo así. Normalmente está algo malhumorada, a ella su restaurante parece no divertirle. Esta vez, quienes nos atendían eran más ágiles que la última vez que fuimos -dos semanas antes, donde suspiré y dije que ya no volvía más en mucho tiempo a ese lugar. Se come muy bien por Gs. 50 mil por la pareja.

Un buen ambiente para visitar, aunque tenga sus semanas en que todo parece estar del revés -el servicio tarda a veces, por ejemplo. Aunque lo más importante, que es la comida, siempre llega impecable.
Llegó un nuevo tópico al blog: coolhunting de restaurantes de Asunción

Dado que la gripe AH1N1 llegó al país y los lugares agolpados de gente son amenazantes, además de la presencia de amigos ermitaños en mi vida que odian la masificación de la gente, ahora estamos haciendo coolhunting de restaurantes o lugares para alimentarnos en la capital de nuestros amores, Asunción.

Comer en mi casa últimamente no es una opción; las últimas visitas de mis amigos se tratan de mi abuela mirando con cara de sospecha, preguntando por qué estamos tan tarde haciendo ruido, cuestionándose en voz alta por qué mi mamá nos crió para ser así (¿para ser cómo? ¿Ver DVD con amigos en casa un sábado a la noche? La loca de mi madre). Como mi casa se convirtió en un ambiente hostil, cortesía de mamama, tenemos que buscar un barranco de refugio y diversión en otra parte. Mi mamá tiene meriendas con sus compañeras y amigas; mi papá tiene sus pescas ocasionales y es el que más paciencia tiene ante la situación (sólo porque mi abuela no le fastidia tanto a él como al resto de nosotros). Hugui tiene la casa de Franco para ir a vivir; Meli y yo tenemos nuestros sábados de noche para salir.

Hay restaurantes para todos los gustos, así que para ubicarse en nuestro contexto, les facilito que somos jóvenes de ambos sexos (la gran mayoría de las veces son casi todos varones y con suerte, somos 2 mujeres -suena feo pero no lo es), 21 años para arriba, con trabajos estables o con alguien que nos pase plata, equilibradores de presupuesto, pero con el deseo de buen comer. Hecha la salvedad, van a poder entender nuestras opciones gourmet. El primer destino fue...

Spaghettoteca
Bruselas 1690 casi San Martín - Asunción
Una calle llena de vehículos, y ninguno era de los comensales de este restaurante. Al lado del restaurante vive uno de los actores (el más bajito) de Comisaría 13 - nos pidió cigarrillos a tres inocentes, nosotros le hubiéramos pedido su autógrafo en todo caso.

Nos costó situarnos un poco y encontrar el restaurante, porque el cartel publicitario está desteñido y con la luz apagada -probablemente quemada. Sólo vimos el exhibidor desde una vidriera, donde se venden pastas frescas y salsas para llevar a domicilio, y una puertita que intuimos era el acceso al restaurante. Acertamos.

Nos encontramos con un ambiente añejado, totalmente silencioso, y la presencia de una pareja de viejitos que estaban en sus 80 años al menos, tomando vino y aguardando sus platos. Cuando entramos, ni nos prestaron atención, seguían en su jugueteo de manos y sus risas. El silencio no nos molestó en lo mínimo; era la paz que estábamos buscando.

Procedimos a sentarnos, y vino un señor muy agradable, que asumo era el dueño del establecimiento. No estaba de malhumor porque Rapai tenía más cliente que él, a 30 metros de su local. Nos entregó la carta y aguardó que nos decidamos desde el bar de su local. Coordinamos incluso un pedido vía celular, para un amigo que estaba llegando al lugar. También nos facilitó alcohol en gel para desinfectarnos las manos, lo cual me pareció el más lindo de los gestos para estos tiempos de ansiedad por la higiene de un lugar.

Cada uno se decidió por lo suyo: yo elegí ravioles con salsa rosa, panceta y pepperonni (no era todo lo que tenía mi plato, pero ahora prometo prestar más atención a los ingredientes y nombres, recién hace un rato se me ocurrió escribir en el blog). Chris eligió algo tradicional: una lasagna alla bolognesa. Amilcar y Felipe, siempre más clásicos, fueron con un plato de ravioles con salsa blanca y gnoqqui con salsa bolognesa, respectivamente.

Los 4 platos se presentaron calentitos en nuestras mesas, con una canasta de pan francés caliente. Yo tenía permiso de picar del plato de Amilcar, que estaba muy rico, pero tengo que confesar que me quedé enganchada con la lasagna de Chris. Una vez más, el chico acertó su pedido y yo me quedé con las ganas de comer lo que él tenía; el problema es que siempre que pido su plato, no es tan rico como lo recuerdo.

Esta lasagna alla bolognesa, con sus capas de carne molida, salsa roja y jamón y queso en salsa blanca, estaba armoniosamente cocinada, presentada en buen tamaño para satisfacer a alguien con buen apetito.

Mi plato estaba rico, pero esperaba sentirle más a la panceta (esa fue la razón del pedido del plato). Pero el pepperonni picante competía por mi atención, y terminó ganando, para su deleite y no el mío. Terminó siendo algo picantecillo, y si bien era perfecto para mis ravioles de ricotta, no soy fan de lo picante. Yo soñaba con mi panceta, grasosa y engordante como es. Me quedé prendida a la comida de Chris, y una vez más, no era mi comida. ¿Será el plato, o seré yo el problema?

En un ambiente que evocaba a la mafia italiana, conversamos entre los cuatro acerca de intrigas y cambios drásticos de nuestro contexto eclesiástico. Establecimos hipótesis y las fundamentamos. Pensamos y abrimos el corazón en un ambiente sin prejuicios, sin miedos a ser juzgados, y con libertad para hablar y replicar.

La rápida pasada de horas nos impulsó a pedir la cuenta. Fue ahí que descubrí que la voz del mozo-dueño del restaurante era como la de Alf. Pero teníamos que comprobar que era así, entonces premeditadamente le pregunté: "tendrías problema en hacerme una factura?", a lo que él contestó, con el mismo tono y las mismas palabras que haría Alf: "No hay problema".

Los platos nos costaron Gs. 24 mil a cada uno, más el tipping y las gaseosas. La pasamos bien, comimos rico, estuvimos tranquilos. Nada más podían pedir 4 amigos ermitaños.

Estoy preocupada por dónde vamos a comer el próximo sábado, así que si tienen sugerencias, déjenmelas en la sección de mensajes, hagan el favor.
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