El 22/10 caminamos con solidaridad y patriotismo

 Hace 15 años, la Fundación Dequení viene haciendo una de las movilizaciones solidarias más grandes y tradicionales de Paraguay: la Caminata de la Solidaridad, que cada año pone énfasis en un aspecto de la infancia y de las familias.

Este año, vinculado al Bicentenario, el claim "Caminá con solidaridad y Patriotismo" presenta a la solidaridad como un factor de progreso a lo largo de la Historia del Paraguay.

Esta vuelta me parece que va a ser particularmente lindísimo: el recorrido es por el microcentro histórico de Asunción, salimos desde la Plaza de la Democracia a las 09:00 hs, y vamos hasta el Cabildo. (en años anteriores se hacía por la Autopista hasta Ñu Guazú y desde Luque hasta el mismo punto).

 
Para destacar, esta fundación me parece que hace un trabajo de desarrollo autosustentable ("enseña a pescar y no regala peces", como dice la frase) y los frutos son evidentes en los testimonios de muchas familias que se comprometieron a tomar riendas de su destino y permitieron que esta ONG les guíe en los pasos para cambiar su situación de pobreza.

Para el sábado 22 marca lindo tiempo en Asunción, así que no hay excusas!

Afiche del evento

Conversan la de 25 y la de 20

Francamente, si la Vane de hace 5 años (tenía 20 pirulos) se encontraba con la Vane de ahora (que tiene 25 no-tan-pirulos), no le iba a creer que:

  • Dejó de tomarse todo a pecho, se toma la vida (un poco más, aunque sea) con soda.
  • Dejó de esperar que le agradezcan, ahora ya sabe la diferencia entre "es tu trabajo hacer" y "correr la milla extra". Y por ninguno de los casos, espera un "gracias". Ni del trabajo, ni de nadie (excepto de su marido, que no se da cuenta de lo inmaculada que es su casa hasta que ella deja de arreglar tipo huelga.)
  • Detesta irse a la peluquería.
  • Se cansó de estudiar, por la fobia que le generó su última experiencia académica. No obstante, está planeando estudiar para enseñar y que otros pobres prójimos no tengan que pasar por su mismo sentimiento, además de estudiar otro idioma.
  • Toma café cebado de la máquina (hábito que adquirió gracias a su marido, después de 24 años de tomar Nescafé toda su vida).
  • Un día aceptó que no iba más a entrar en su ropa que usaba cuando tenía 18 años, y se deshizo de TODO. Fue un importante paso de aceptación (además de crecimiento, esa miniblusa de Minnie la verdad que ya no daba)
  • No tiene tantos ahorros, y después de gastar años de ahorro en su boda, perdió ese lindo hábito por un buen tiempo, pero lo está retomando por su sanidad mental.
  • Tiene unas facturas a su nombre que paga todos los meses (en serio, la Vane de 20 años creía que podía posponer mucho tiempo vivir sin compromisos financieros).
Por supuesto que la Vane de 25 años, le mira a la Vane de 20 años y le diría:

  • Disfrutá más, aceptate más. 
  • Disfrutá del camino, no pienses sólo en el destino al que querés llegar.
  • No tenés por qué hacerle caso a todo lo que se mueva y necesite ayuda. No sos un mesías ni superhéroe.
  • No te pelees con tu abuela, no está bien de la cabeza, en serio. No es que es mala precisamente.
  • Hay gente buena que hace cosas malas. No por eso es mala persona.
  • No estaciones muy en la esquina, que los autos cuando doblan pueden chocarte y mover el tren trasero del auto que tu mamá te prestó.
  • A veces, tu profunda tacañería te va a resultar en más gasto. Como cuando llamaste desde Cancún a tu mamá, pensando que alquilar una laptop por USD 5 te iba a salir más caro. Acordate que aunque te salga más barato en dinero, te puede salir más caro en tiempo, tranquilidad y paz.
  • No pierdas el tiempo con indecisiones ni gente indecisa. Valés más que eso.
Y eso no significa que me arrepienta de nada, aunque si me arrepintiera de algo, ¿qué tanto? Con tal de que no me martirice por ello, todo bien.

Y se hizo (la cuenta de) luz

Creo que alguna vez les mencioné que tenía pavor al compromiso... con las cuentas pendientes. La que encabezaba la lista d este miedo era la factura de Electricidad (que, en mi presupuesto, viene primerita hasta por orden alfabético: ANDE - Administración Nacional de Electricidad).

Después de la mudanza, no me quedaba claro cuándo vendría la factura. Me puse impaciente y pregunté al dueño si sabía algo; y entonces apareció la bendita factura, con un ítem que se llama "depósito de garantía" (aparentemente le cobran al usuario tras la instalación del medidor). Después de muchas idas y vueltas, acordamos que no me corresponde pagar a mí. No obstante, lo tengo que pagar, 24 hs después de que se nos entregara la factura, y voy a pagar el triple de lo que pagaría si sólo tuviera que pagar mi parte.

En cuanto al consumo, vino un poco menos de lo que calculamos. Yo ya estaba por ver las estrellas de la preocupación por la posible cuenta. Es que viviendo en una casa con termocalefón (que nunca tuve en mi vida), 2 aires tipo split (que mi marido no puede ver apagados, él siempre tiene calor y yo ando liada con colcha por el departamento), los focos para luz dicroica (16 focos que ya me anticiparon, "salen caros y consumen bastante", aunque algunos sitios web desmienten lo que se me dijo)... me esperaba una factura bastante más elevada.

Aparentemente, estos hábitos de ahorro de electricidad ayudan, y les comparto por si quieran bajar más la cuenta de la electricidad:
  • Usar luz natural en los momentos que se pueda.
  • Desconectar los equipos que no estén en uso (incluso los cargadores de celular)
  • No utilizar varios equipos para un solo enchufe. (con el único enchufe para el TV, DVD, Wii, Radio, Router/Modem, Laptop, decodificador de TV... en ese sector no nos queda otra).
  • Bajar la temperatura del termocalefón (25-30º es suficiente, mi configuración estaba en 40º, con razón me quemaba!)
  • Estudiar cuáles equipos consumen más electricidad y moderar su uso. (Para  Paraguay, esta tabla es muy completa y actualizada, promediando el costo en Gs. según hs de funcionamiento).
  • Aprender a calcular el consumo leyendo el Medidor (acá está un documento que te enseña a leer el medidor, en Paraguay. Ya me fui a practicar y descubrí que para este nuevo periodo, casi consumimos el 85% de lo que consumimos en el período anterior. Así que hay que moderarse!)

Yo sé que a nadie le importa, pero hoy tenía toda la intención de ser ahorrativa, ir a pagar en la Casa Central de la ANDE y ahorrar Gs. 7.000 (USD 1,50) de comisión por pago en bocas tercerizadas. Sí, menciono el monto porque es una estupidez, dicen por ahí que "cada centavo cuenta". Pero como establece la Ley de Murphy, algo tiene que evitar las buenas intenciones. 

Diluvió en Asunción y me resigné a volver a la oficina y pagar por la Web del banco, con el interesante mismo pánico de siempre al probar algo nuevo: la posibilidad de equivocarme. Encima cuando se trata de dinero, más me fastidia la posibilidad de error. Aparentemente todo salió bien y ya pagué la cuenta. 

Creo que la novedad se me va a pasar el próximo mes, y mientras tanto me voy a distraer obsesionándome por medir cada tanto si, con las medidas previsorias, los numeritos en el medidor no incrementan tan galopantemente.
No me cae muy bien octubre.

Me pesan 10 meses del año, y hay momentos en que me encuentro fantaseando con unas vacaciones. Mi desesperación llegó al punto en que imaginé que mandé un correo electrónico en la oficina donde anunciaba que "me las tomaba", dos días después, y que iba a desaparecer de la faz de la tierra.

Soñé que, al llegar a casa de la oficina, no tenía valija y me estaba preparando para ir a Miami. Metí en un bolsón de computadora 1 toalla, el bikini, dos vestidos y mi zapatilla, con eso marché al aeropuerto.

No puedo explicarles la desazón que sentí cuando me desperté.

Ya no me consuela pasearme por Trip Advisor, ni calcular precios de pasajes en Travelocity, leer reviews de lugares y foros de viajes. No me da ánimo planear las vacaciones de mis papás y hermanos. La realidad alterna ya no me basta.

Yo sé que no estoy pasando hambre, no estoy enferma y que mi problema es el menor de los problemas del mundo. Pero me pesa sobre el alma el cansancio que tengo, eso que duermo y no descanso cuando cierro los ojos.

Sugerencias para decorar un departamento pequeño


Mi decoradora interior frustrada se está dando el gusto, leyendo notas de decoración y mentalmente escogiendo elementos para decorar el nuevo espacio en el que vamos a vivir. De a poco vamos armando el rompecabezas de nuestro espacio propio, y cada mes sumamos alguito que podemos comprar y hacer parte de nuestra vida diaria.

Estaremos en un departamento reducido en espacio (45 metros cuadrados) pero que nos va a permitir recibir a la familia y amigos, además de ser práctico para limpiar y vivir. Veremos cómo se da el ajuste de pasar de una casa de 360 m2, ese ya es otro cuento.

El arte de vivir en un espacio chico requiere el talento de deshacerte de cosas desnecesarias y escoger elementos con múltiples funciones. Desglosé por elementos de ambientación para que vayamos viendo juntos qué es lo que los expertos sugieren para decorar un ambiente chico (50 m2 o menos).

Toda norma tiene su quiebre y eso es divertido, pero estos delineamientos nos ayudaron a armar el rompecabezas decorativo:

El estilo general: que tienda a lo minimalista y moderno. La simplicidad de las líneas colabora con la percepción de amplitud.


Llevado al extremo, los materiales que recuerdan a un sitio de construcción como el yeso, acero, tuberías a la vista, el metal, permiten la sensación de estar en un loft de NY. Obviamente a muchas de nosotras no nos gusta ese extremismo, pero vale el destaque especial para espacios más “masculinos”.


El quiebre de la norma: usar pocos elementos ornamentales tipo antigüedades, o un espejo con marco más trabajado. Pero, como vamos a leer más abajo, hay que prescindir lo máximo posible de elementos ornamentales.

Paredes: la sugerencia general es que sean de color claro. Es más obligatorio aún si no hay mucha iluminación. Si el blanco te parece tedioso, probá el beige, los celestes, verdes muy claros, amarillos anaranjados (no amarillo limón).
El quiebre de la norma: pintar la pared más chica de un color más oscuro (como la pared donde está el acceso a un balcón por ejemplo)

Muebles: ligeros, con líneas sencillas, para no recargar el espacio. De los muebles ligeros, están muy de moda los muebles MDF, que, como diría una vendedora, “son pero no son madera”. Ojo que son ideales para los casos donde no se aplicará mucho peso de manera constante (alias, para estantes de biblioteca, son un no-no).
Escogé muebles multifuncionales: mesas de sala con cajoneras invisibles, sillas tipo bauleras. Con tapas o puertas para “esconder” las cosas que no querés que estén a la vista.
Aprovechar los “desniveles” de paredes para hacer muebles finos a medida. A veces hay esos rincones de paredes desniveladas que sólo Dios sabe por qué existen, pero para no llenar de piso a techo el espacio, usá estantes a medida o mandá hacer muebles que son cajones a la par.
No sobrecargues el espacio con muebles: eventualmente vas a sentir claustrofobia y el sentimiento agónico de no poder moverte sin chocar por algo.


Los accesorios de la casa: en general, menos es más. Las paredes más vacías que cargadas dan sensación de amplitud. 
Usar espejos en una de las paredes para que se refleje la otra pared y dé un sentido de amplitud. Mejor si la pared opuesta tiene un cuadro o fotos.
Prescindir de todas aquellas cosas desnecesarias. Evita estampados en los sofás y cuadros muy  cargados.
Para cuadros de pared, se sugiere optar por cuadros sin marco o con marcos muy finos, más tendientes a lo moderno que a lo clásico.

El quiebre de la norma: si la habitación es sencilla, un imponente cuadro no mata a nadie. (Yo estoy pensando si cedo a los accesorios en la sala para tener algún día un Migliorisi).

Las cortinas:
Se puede colgar a la altura del techo, para que la habitación parezca ser más alta para una persona que entre en la habitación.
Quedan mejor las cortinas lisas o con líneas que alarguen.
Ahora que hay la facilidad de comprar rieles prefabricados y cortinas prefabricadas consideren los siguientes parámetros para comprar cosas prefabricadas:
  • Midan de ancho y de largo exacto la ventana o puerta tipo blindex, sin calcular los “márgenes” que tienen que dejar.
  • Una cortina normalmente deja 10 cm de cada lado para tapar mejor la entrada de la ventana.
  • Sobre la parte superior, se coloca aproximadamente 5 a 10 cm sobre el marco superior
  • Cuánta tela lleva una ventana?Se multiplica x 3 la cantidad de tela con respecto al largo total de la ventana. Ej.: si son 1,50 mts de ventana, se usan 4,5 mts de tela.
  • Antes de decidirse por una tela opaca o traslúcida, estudiá el espacio donde vas a aplicar la cortina. Si es una sala donde pensás que vas a ver mucho la tele, conviene cortinas opacas. Si pasás muy poco tiempo diurno en el departamento, pueden ser cortinas traslúcidas. Para el dormitorio, categóricamente me parece que tienen que ser cortinas opacas. A nadie le gusta estar obligado a despertarse con la claridad del sol.
La sala / comedor:
No olvidar el tip de muebles multifuncionales, uso de estantes. Incluso se puede colgar el televisor con un soporte para prescindir del mueble.
Fuente: Deco Casa
La cocina: (si es que podés modificar) se puede poner un ventanal con cristal para que simule extenderse. Esto permite una sensación de continuidad y extensión.


El dormitorio: sustituir la cabecera por un stencil por la pared o por aplicación de ploteado.  Conocí una con muy buenos diseños de aplicación de vinilo por la pared, se llama Deco Vinil, en su página de Facebook hay muchas fotos.

El baño: colocar estantes debajo del lavamanos. Que sean de poco fondo, entonces las piernas no chocan con ellos. Después se pueden preparar múltiples cajas que combinen entre sí, o comprar cajas similares para colocar las cosas.

El techo: si el departamento es alto, se puede aprovechar la misma para crear un entrepiso, que no necesariamente tiene que servir de depósito, puede ser un dormitorio o un escritorio, por ejemplo.


Evidentemente, lo más importante de todo: que te refleje el lugar donde vas a vivir, dormir, recibir a tus seres queridos!

Empezar de cero: cómo comenzar la decoración de un hogar

En breve nos mudamos. La emoción está a flor de piel. Las cajas se van llenando, y sólo estamos esperando el día en que venga el fletero y lleve nuestros pocos muebles, y nosotros carguemos cajas en el auto. Literalmente me despierto una hora antes de que suene la alarma, pensando en nuestro nuevo nidito. Me imagino cómo va a ser ese día, y les veo ahí a mis amigos que ya se ofrecieron a ayudarnos.

Hay muchas cosas emocionantes en una mudanza, pero la que más me gusta es la oportunidad de empezar de cero. Me imagino que con capital sería aún más fabuloso, pero las previsiones y el ahorro tienen su encanto.

Recorrimos un montón de tiendas de decoración y artículos para el hogar, mueblerías, herrerías y más para ir familiarizándonos con los precios y establecer en nuestras mentes cuáles elementos nos reflejaban, qué colores nos despertaban sentimientos, qué materiales nos gustan para mobiliario, tapicería, accesorios. En parte era para conocer el mercado de ambientación, en parte era para quitar mi ansiedad de

Cuando no podés comprar todo de una vez (como los más normales de los simples mortales), mis sugerencias:

  • Hacé una lista de objetos para equipar la casa. Dividí en dos grupos, los de menor y mayor costo.
  • Dentro de cada lista de "objetos a comprar", organizá según orden de prioridad. Necesitás un juego de comedor antes que una cama? Un televisor antes que un lavarropas?
  • Recorré los lugares comparando precios y anotando. Anotá las facilidades de pago. 
  • Sentate y pensá detenidamente lo que querés reflejar en tu hogar. En base a eso, decidí qué elementos que viste van con esa línea de pensamiento.
  • Estudiá exhaustivamente el presupuesto familiar. Determiná cuánto de cada mes podés destinar al ahorro de muebles o al pago en efectivo. 
  • En última instancia, recurrí a la deuda: que sea una deuda calculada, es decir, tu tope de cuotas no puede pasar el monto asignado mensualmente al rubro "equipamiento de la casa". 
  • Hagas lo que hagas, tratá de comprar algo que dure y que te guste (especialmente con las cosas más caras, como muebles). No compres muebles, alfombras, etc. sólo porque "son más baratos y después voy a comprar lo que me gusta". 

En Asunción, te invito a recorrer:

  • Mall Plaza Oferta (San Martín y Lillio): un montón de cosas de decoración, vajillería, plásticos, todo para el hogar. Y un poco más.
  • Big, de Gonzalez Gimenez (San Martin esq. Tte. Vera): muchísimos muebles lindos.
  • Multi Centro (San Martin casi. Tte. Vera, al lado de Big): es una mueblería que trae muebles en MDF de Brasil. Los muebles MDF están hechos con madera hecha aserrín, que se le quita una sustancia y luego la vuelven a comprimir; es más ligera y permite darle una terminación espléndida a los muebles. Es especial para muebles que no soportarán mucho peso. 
  • Feria Asunción (San Martin c/ Austria): muchos muebles de decoración, accesorios, lámparas, elementos para el baño. Accesorios para la casa en general.
  • El Fabricante (San Martin 525 c/ Bertoni): te venden los palos de cortina pre-fabricados, o te los fabrican con rieles. Muchísimas opciones de telas y accesorios para cortinas. Además, opciones de tapizados. Ahí encontré la alfombra más fantabulosa del planeta, y me va a tomar 6 meses ahorrar para comprarla, pero esa será mi opción.
  • Arte y Decoración en Hierro (Oliva esq. Don Bosco, 021 446 279): viste esos lugares que pasás en frente y archivás en tu cabeza para pasar algún día? Después de meses fui a visitar este rinconcito, que tiene un cartel afuera que dice "herrería artística", tenían cosas para chimeneas, hierros como pasamanos de escaleras y más en exhibición. Don Desiderio tiene UN MILLON de catálogos de muebles, sillas, lámparas, etc. para que escojas lo que querés, y te hace. Ahí mandé hacer mis dos banquetas para el desayunador. (Si se van, cuéntenle que yo les mando ahí).
  • Milenio Furniture (Azara esq. Brasil): señores, los MEJORES sofás de la faz de la tierra. Hay sofás de 1, 2 y 3 cuerpos, esos sillones reclinables (como los de Joey y Chandler en Friends), todo fabricado en Paraguay, es de Ecoleather ("y es paraguayo!"). Son sofás bastante más saladitos en costo, pero valen la pena. Mi favorito son los que son tan fofos que te abrazan cuando te acostás. Ya me da todo pirí pensar en mi sofá, que está esperándome en el deposito del negocio.
  • Hidalgo Muebles (Hernandarias 925 c/ Piribebuy): una muy linda mueblería donde podés llevar tus diseños y te hacen lo que pedís. 

Próximamente voy a hablar de cómo decorar un departamento chico (que es nuestra experiencia, dado que nuestro nido tiene 45 metros cuadrados). Estoy leyendo un montón de cosas, tomando notas, y como todo anda muy suelto por la red, planeo anotar y compartir la experiencia.

Nos seguimos leyendo!

Cosas que pienso cuando tengo que ir al gimnasio

Me encantaría decir que soy deportista, pero NI AHI. No es tampoco que sea mala en deportes; tengo resistencia, no soy tan torpe, pero igual: nunca me gustó hacer ejercicios. Me iba a los Intercolegiales para socializar, Educación Física me costaba más que Química, y sin embargo, me rompía el lomo para hacerlo bien. Igual, no me gusta iterei* al cuadrado.

Ahora soy grande y nadie me pone notas, sólo que la ropa me iba quedando cada vez más apretada. Cuando ya no pude caminar 2 cuadras para irme al supermercado a comprar mi pastafrola, oh ironía: decidí ir al gimnasio.

Pero como no doy con mi genio, muchas se me cruzan en la cabeza, antes, durante y después...


Cuando tengo que pagarlo: calculo una y otra vez el presupuesto del mes, para ver si "va a sobrar"platita para esa "malcrianza". Rastreo si hay alguno que tenga un mejor precio. Sí, hay uno, pero está lleno de tipos que miran traseros como sabuesos, o equipos viejos, o instalaciones decrépitas. Comparo entre dos gimnasios para ver cuál me queda más cerca cuando voy a pie. Luego, voy en auto y como las calles son sentido único y doy vueltas para encontrar estacionamiento, me queda a triple de distancia de lo que sería ir al gimnasio más lejano. Doy más vueltas por no conformarme con un lugar de estacionamiento que encuentro, pensando que voy a encontrar uno mejor. Nunca pasa eso.

Cuando tengo que salir del trabajo para ir al gimnasio: reviso una y otra vez el Outlook para ver si no se me pasó leer un correo. Miro detenidamente los mails marcados en rojo. Evalúo las urgencias. Me hago realidades alternas de si pasa algo en la oficina y me necesitan. Y al final, me confieso: hago de todo para no ir al gimnasio.

Cuando tengo que cambiarme de la ropa de oficina a ropa de gimnasio: me lío el cabello con 3 gomas para que ningún mechón se caiga. El mechón de flequillo no se sujeta. Uso una vincha de toalla para un look ochentoso, pero que mantiene seco mi cabello. Me pongo ropa de gimnasio que combina, un juego de calza y camiseta que supuestamente tiene que hacerme sentir pro. Mis rollos me delatan. Mi derrière voluptuoso me pone contenta. No importa cuán gorda esté, siempre se ve lindo. Vuelvo a mirar los rollos y no, no compensa el derrière.

Cuando estoy en la bicicleta, haciendo spinning: no dejo de mirar el maldito reloj. Miro los celulares para ver si no me llaman desde la oficina. Calculo cuánto tiempo ya aguanté, y me rejuro que voy a aguantar 5 minutos más sin desvanecer. Me imagino mi época de colegio cuando me toca pedalear al ritmo de mi música favorita: "Procura", de Chichi Peralta. Maldigo a todas las porquerías que como que me hacen estar ahí en primer lugar. Me recuerdo que hace bien hacer ejercicio, aunque viva de hojas verdes. Me imagino a mi humanidad rumiante de tanto comer hojas verdes. Concluyo que soy una vaca aunque no viva de hojas verdes.

Cuando se me raya el cerebro y hago zumba: alego demencia y vejez a mis movimientos torpes. Miro a otras para ver si alguien es más torpe que yo, y como siempre lo hay, me consuelo en silencio con eso. Me pregunto si alguien se consuela con sus movimientos, mirándome a mí. Me siento puberta de vuelta. Es el único lugar donde puedo ser puberta sin remordimientos, y lo disfruto.

Cuando tengo que cambiarme de ropa de oficina a ropa de gimnasio: hago todo un ritual para escoger con qué cosas entrar a la ducha para bañarme Y vestirme, entonces nadie me ve, ni en corpiño. Me imagino la angustia de mojar mi pantalón en la ducha, y cuando lo hago, digo: "qué más da".

Cuando vuelvo a la oficina: de verdad vuelvo más feliz de lo que me fui. Una parte de mí se estresa por tener que ir, y otra parte se desestresa por haber ido. Después me arruinan el desestrés y vuelvo a ser una estresada. Como, como mecanismo de lidiar con el estrés. Y ahí concluyo: tengo que ir al gimasio.

Y vuelve a comenzar el círculo vicioso.

*Iterei: énfasis, "en absoluto", sería el contexto del guaraní al español.

El arte de hacer feliz (o "¿por qué la gente se casa?")

(N.de la R.: recibí mis primeros comentarios vía FB. Hay gente que no tiene matrimonios felices, es una realidad de la que no soy ajena y que me duele, porque le toca a gente a la que quiero mucho, adultos mucho mayores que yo y amigos de mi edad. Con este texto sólo quiero plantear el punto de que toma 2 personas haciendo el esfuerzo para que el matrimonio funcione. Cada uno tiene que poner su parte. No estoy a favor de aguantar hombres abusadores físicos, sexuales ni psicológicos. No quiero hacerle sentir fracasado a nadie porque está en pareja, esperando el momento para casarse, ni a quienes aún no encontraron esa persona correcta. Sólo pienso con los dedos. El matrimonio tiene tantas aristas, y yo sólo tengo 10 meses de casada, ganas de escribir y ganas de hablar de lo que escribo. Con ese antecedente, podés proceder a la lectura. )

Hablemos de una de esas preguntas existenciales, una de esas cosas que le mueve el piso a los jóvenes, uno de esos temas con los que a los de mi edad les gusta hacerse de los re jodidos y ser contreras, una pregunta que más vale que uno se la responda antes del hecho, que después ya es tarde.

¿Por qué uno se casa?

En mi grupo de colegio, para fin de año vamos a ser 11 compañeros y amigos casados, la mitad del grupo. De esos, hay 2 pares que encontraron su mitad en las aulas del colegio.  Tenemos todos 25 años para abajo. Y me complace decir que, mirando a grandes rasgos, sean los newlyweds o a los primeros que se animaron, a todos se les ve felices, como equipos sólidos; no porque lo hayan hecho de jóvenes, sino porque lo hicieron en su tiempo, en el momento personal de cada uno, por los motivos correctos, donde entre dos se pusieron de acuerdo y se dijeron "hagamos saber al mundo que vamos a estar juntos para siempre".

Muchos amigos, ahora casados. Los últimos están nominados!

Cada uno tiene su historia de cómo se decidió a dar ese paso. Una amiga me dijo "me di cuenta que no quería más despedirme de él". Otra me dijo "nos acompañamos en nuestros sueños". Un amigo me dijo "no quiero que nada le falte, quiero hacerle saber que voy a cuidar de ella y que no está sola" (una situación muy particular). 

Yo llegué a mi conclusión particular en marzo de 2009, después de muchos años de relación y donde la enorme responsabilidad de "hacer familia" con alguien me bajaba la presión. Entiendan el contexto. Soy una persona que trasciende la tacañería. Soy muy precavida. No me gusta tener deudas. No tenía ni factura de Tigo por el hermoso sentimiento de no deberle nada a nadie. Sabía que algún día se iba a acabar este estilo de vida, sólo que hasta ese entonces, no estaba lista para ello, aunque ya sabía que quería estar con mi hoy marido, para siempre.

Pero un día, finalmente, me levanté para asumir las consecuencias de la vida adulta. Deudas incluidas. Cuidar de alguien. Pensar en partida doble (y pensar en partida múltiple, alguna vez). Ya estaba en mi último año de facultad, el Síndrome de Peter Pan no podía durar mucho más. Era hora de crecer. Y, con el crecimiento, viene el asumir responsabilidades.

Así que le conté a mi estimado que, aunque siempre le dije que sí a las miles de veces que me dijo para casarnos desde los 14, ahora estaba genuinamente lista para ello. "Cuando quieras nomás", y le hice ojito. Se tomó 7 meses para pedírmelo formalmente (me volvió a pedir otros cientos de veces sin la formalidad durante ese tiempo), y 14 meses en total para que finalmente cerremos un trato que comenzó 9 años, 9 meses antes de ese punto clave.

Y mi respuesta personal al "por qué me caso" es muy personal también. Estoy casada para hacerle feliz a mi estimado. Tan sencillo como eso.

¿Cuál es el secreto? No me casé para SER feliz. Me casé para hacerle feliz a quien me importa. "Ese hacerle feliz" puede variar desde su óptica o desde la mía y ahí se presenta otras diferencias ; yo creí que le iba a hacer feliz tener un dormitorio decorado y ordenado, cuando lo que le hace feliz es que estemos sentados en el puff viendo una serie o película, comiendo de una caja de pizza (la de @KureDumas) nos hace sentir en el cielo) en un dormitorio que parece de un soltero universitario con toda la ropa despatarrada y la cama sin ser tendida. A veces tenemos nuestras diferencias de lo que yo creo que le haría feliz, y de lo que genuinamente le hace feliz. 

Es un arte, el arte de "hacer feliz". Incluye: dejarle dormir hasta tarde los fines de semana, que siempre tenga comida, que no le falte ropa limpia, que pueda ver películas o jugar al Wii hasta tarde de noche (incluso entre semana)... y muchas cosas más. Hasta ahora el estimado parece que no aprecia mi arte de cerrar el presupuesto familiar cada inicio de mes, pero ese es mi deleite propio. 

Por su parte, Chris sabe que "me hace feliz" con cocinar asado (que tanto detesta hacer, por el calor del fuego), con encargarse del Playlist del Ipod, con descargar todas nuestras series y películas, y ponerse auriculares para ver películas de madrugada. Me hace feliz colgando la ropa (la tarea que más detesto), matando arañitas y bichos (me da asquito escuchar el juguito de bichos aplastados) y lavando la vajilla (tarea que abomina pero hace porque yo la abomino aún más). 

Felices en la sencillez. Acá, mirando el Partido PY-Eslovaquia en el Mundial.

¿No se dieron cuenta que cuando uno trata de ser feliz, nunca sale del todo bien, porque nunca se alcanza el término "soy feliz" por esfuerzo propio? Es mucho más fácil cuando la vida conspira para que uno sea feliz (aunque ser feliz es una actitud). Pero en algo tan particular como un matrimonio, uno no puede "hacerse feliz" a expensas del otro. Entonces, si 2 personas se hacen felices el uno al otro, es una ecuación perfecta, una de las más bellas ecuaciones naturales y humanas de todas.

Yo soy feliz porque mi estimado me hace feliz. Y creo que si más pares de parejas se pusieran de acuerdo en hacerse felices el uno al otro, habrían menos familias con padres disconformes, menos infidelidades (aunque hay cada enfermo que, no importa cuánto trates, tiene un mal mental para ser infiel, eso es caso aparte), menos divorcios. Más gente feliz. 

En nuestros matrimonios, cada individuo tiene que dejar de tratar de "ser feliz". Tratemos más de hacer feliz a esa persona especial. Funciona mejor.


Me voy a ir a seguir descubriendo el "arte de hacer feliz".

Menos justificación, más forja de carácter

Mi mamá es docente de profesión. Tiene 30 años en la docencia, y habrá enseñado, formado, disciplinado, amado a más de 5 mil chicos a lo largo de su vida. (Tenés que tener un corazón muy grande para amar más de 5 mil chicos!). Algunos (muchos para mi gusto) hasta llegan a decir que es su segunda mamá. Y bueno, yo me resigné con compartirla, con varias generaciones de chicos que hoy son adultos, y de chicos que hoy siguen siendo chicos.

A pesar de tanto empeño y amor, esto no basta para que las cosas sean lindas del todo. Creo que, en base a lo que observo y escucho de muchas fuentes, a cada año que pasa, los hijos están más malcriados (en el más textual sentido de la palabra).

Sí, se pueden poner a bostezar y a decir que este es un post del tipo "los tiempos pasados eran mejores". Pero los profesores  tienen el panorama bastante claro al compartir horas de años con chicos, en distintas etapas de sus vidas. y muchos docentes pueden estar de acuerdo con que las nuevas generaciones de alumnos son, en general, pura y llanamente un degenero.  Podría buscar una palabra más suave, menos genérica, pero denme el crédito. No dije que sean todos, dije que es lo más habitual encontrar, en distintos niveles de gravedad, esta clase de pupilos. O sea, hay degeneros "más graves" y "menos graves"pero de que los hay, los hay.

Este planteo surgió a partir de unas publicaciones en Facebook de quienes para mí eran "los chiquitos" y hoy ya están bastante más grandes. Están publicando cosas como sus fotos de su "último primer día de clases", fotos que sencillamente hablan de quiénes son ellos, qué creen, de qué están hechos y qué clase de cosa les permiten sus padres, o con qué clase de cosas les dejan salirse con las suyas. Sé que la vida no es tan sencilla como "deducir quién es uno a partir de su Facebook" pero bueno, en muchos casos sus acciones de la vida real acompañan al reflejo de lo que muestran. Y sí, detrás de muchos defectos habrán problemas de fondo que, al verse en la superficie, se manifiestan como alcoholismo, exhibicionismo, promiscuidad, qué se yo.

Después también me crucé con publicaciones de fotos en clase, hablando de maestros. Ese sí me dolió. Cuentan sus hazañas en clase, como si fuera un logro hacerle la vida imposible a alguien, y después se preguntan por qué un maestro les tiene entre ceja y ceja. Hablan de sus maestros como si estuvieran hablando de la máquina que te da Coca Cola si metés una moneda: como si no fuera persona.

Yo estuve de los dos bandos: alumna amada y alumna odiada. Y siempre supe que es mejor estar del lado de alumna amada y supe cómo pasarme a ese lado: sencillamente haciendo lo que me toca hacer. Es importante estar del lado bueno de la balanza porque: 1- el maestro también es gente. Sufre, quiere, llora si le hacés pasar mal.  2-  es una posición de ventaja, siempre. Después nomás descubrís el 3- es la posición correcta. 

Estuve también en el bando de hija rebelde way y en el bando de hija "ñembo"modelo. Fui contestona, rebelde, terca, le avergoncé a mis papás en reiteradas ocasiones (eso que todavía no tenía Facebook, hasta ahora le pongo nerviosa a mi mamá con expresiones como "dejate de joder" y similares). Pero creo que, en general, no les doy "tanta" vergüenza. Pero lo que trato de hacer bien, lo hago por mí (y sólo gracias a Dios, que trata con mi incivilizadita interior), es un valor agregado que ellos suspiren y digan "ufa, no nos salió tan mal esta rubia, zafamos porque perfilaba que iba a ser jodida". Los hijos que son lo que son por no avergonzar a sus padres, se ponen sobre sí una expectativa imposible de cumplir, no se realizan como personas y, eventualmente, terminan decepcionando de cualquier manera. Así que la mejor política es uno ser lo mejor que puede ser, por uno mismo.

Una vez, una infeliz tuvo la caradurez de gritarle a mi mamá que "ojalá que su cáncer le mate". Tuvo suerte que yo no era más alumna del colegio, que me enteré un día después y que cuando llegué al colegio para matarle a sopapos con la lengua (créanme, sopapeo mejor con la lengua que con los puños, y también créanme, la iba a fulminar), me pararon a medio camino de mi misión. Esta chiquilina tuvo la caradurez de escudarse por una falta bastante seria y se le dio por lanzar una estupidez de esas, grandiosas. Hasta ahora me cala profundo cuando lo recuerdo, y sé que donde esté, la vida se va a encargar de pasarle la factura. También el recuerdo es el máximo símbolo de la decadencia en el don de gente que pueden tener los alumnos.

Acá reculo un poco y le corto un poco la cuerda a los niños y pubertos. Al final de cuentas, a los nenes no les voy a culpar. Son nenes y, como tales, tienen que ser pulidos y forjados por los parámetros que los papás les dan. Por ende, si bien son individuos que eventualmente alcanzan a tener decisión propia (a los no-tan-nenes no les voy a dar dejar zafarse tanto), tanto grandes como chicos son el reflejo de su crianza, de sus padres, y de los límites que ellos pusieron. Así que, al final de todo, son los padres los últimos responsables del degenero generacional que se presenta, con la curva cada vez más marcada hacia abajo en desempeño y calidad de crianza.

Sí, podés decir que a mí me es fácil hablar de la tarea de papás, yo no soy mamá ni planeo serlo en un buen tiempo. Pero igual hablo de ello, no necesito más motivos que decir que se me dio la regalada gana de hablar de eso. En pos de lo que veo, leo, escucho y comentan, me tomo la atribución de escribir de ello.

No sé qué excusa tienen los papás para justificar cosas injustificables y faltas morales como copiar, escaparse de clases, faltar el respeto a los adultos. Es más, deberían justificar menos y castigar más. En lugar de decir "es que el chico tiene mucha presión, muchas tareas", deberían alinearlo. En lugar de decir a los maestros "seguro que sos muy exigente", deberían subir su vara de expectativa del hijo a algo que equivalga a civilidad. No creo que eso sea sobre-exigir, el poner un estándar de don de gente a alguien que, al final de cuentas, es tu reflejo y tu responsabilidad hasta que cumpla la mayoría de edad.


Los padres deberían pasar menos tiempo justificando las faltas de sus hijos y más tiempo forjando el carácter. No, no asumo que es fácil. Para mí será fácil decirlo porque yo hablo nada más, y no traje ningún hijo al mundo todavía. Como sé que no es tarea fácil, todavía no pretendo ponerme en ese papel, y espero algún día estar lista para ello. Pero el que ya tiene a descendientes sobre la faz de la tierra, que asuma las consecuencias, que se haga cargo de todo lo que conlleva tener un hijo, incluyendo los aspectos lindos y que le hacen sentir retribuido por el trabajo que implica.  Al final de cuentas, un hijo es una vida, es un alma que impacta al mundo... y deja su marca aportando algo, o destruyendo lo que se cruza en su camino.

Me pregunto, ¿cuántos papás se harán cargo de lo que resultan ser sus hijos?

La luna de miel, paso a paso: día 2

Mientras caminábamos por la madrugada, nos aparecían coatíes y lagartos! Una vez tuvimos suerte y vimos un venado.

A pesar de habernos paseado durante la madrugada por el resort (buscando comida más que nada, como los animalitos silvestres que se van junto a las reposeras de las piscinas a buscar comida), al día siguiente nos levantamos temprano. Para ahorrar tiempo, ya nos fuimos con ropa de playa (aunque, por normas del hotel, para comer en los restaurantes tenemos que ir con remera y short, o vestidos).

Una vez más, con el brochure-mapa del hotel tratamos de emprender la llegada. Tras 15 minutos merodeando saltamos en el primer carrito que nos llevara al lobby del Cobá.

Uno de muchos, muchos, muchos caminos. Todos sinuosos! Rayos!


Este día lo guardamos para conocer todas las instalaciones del hotel y hacer playa. Así que, después de un buen desayuno, nos fuimos a la playa Akumal (el Gran Bahía Príncipe tiene 3 "hoteles" dentro del complejo. Akumal es uno de ellos, y así se llama la playa.

Ahh, la playa....


El día estaba paradisíaco. No dejaba de fascinarme mirar el mar y sentir el viento. Más aún, me encantaba verle a Chris disfrutar tanto del lugar. En un momento dado estábamos jugando a quién aguantaba flotar más tiempo en el mar, mientras hablábamos de ciertos temas pendientes que teníamos a la vuelta. Parecía que el mar hamacándonos en su superficie aclaraba nuestros pensamientos.

Después de agotarnos con el mar, tomamos de vuelta los carritos de golf que te pasean por el resort y nos fuimos a hacer todos los circuitos para conocer los otros 2 resorts. Comparé los servicios de cada uno, la infraestructura. Muy poca diferencia entre todos. Estaba más que conforme con quedarnos en el Cobá.

En la entrada del hotel hay un sector que se llama Hacienda Santa Isabel; es como una clásica hacienda mexicana que tiene tienditas alrededor y afuera, y la disco está ahí también. Vimos las cerámicas y esculturas hechas de hueso y de piedra. De todas las cosas que había, a Chris le enloqueció el "Depredador" esculpido en hueso. Calendarios mayas y aztecas, telas, de todo. Y todo queríamos llevar! Pero era el primer día y mis búsquedas online me revelaron que podía regatear muy bien en Playa del Carmen, donde íbamos a conseguir mejores precios.

Ésta es una de las entradas. Se ven las tienditas de afuera. Adentro hay más. Éste carrito era corto, habían unos más largos para llevarnos.

De todas las cosas que habían, Chris quería la cabeza de Depredador.

La Hacienda Santa Isabel desde adentro, tenía una plazoleta central y en los pasillos, muchas tiendas.

Almorzamos en el restaurante principal de Akumal, y como vi que había mucha comida oriental, me empaché con sushi y platos orientales. La siesta la pasamos en las reposeras, mirando al mar, con tragos a mano. Los bartenders eran tan amorosos que, si yo les pedía que regulen el alcohol (no soy muy tolerante a dosis más que ínfimas), me preparaban a mi manera. Mi favorito era el frozen daiquiri de frutilla, para Chris el Miami Vice fue su descubrimiento del año.

Yo no puedo dejar de probar las piscinas. Alrededor habían bares de tragos.

Yo soy una obstinada amante de piscinas aunque esté de vacaciones en la costa, así que no dejé de probar las que estaban a mi alcance. Muchas tenían jacuzzi en sus áreas y, aunque muchas veces estaban ocupadas por alguien, encontramos una para experimentarlas. (También tenía jacuzzi en mi habitación! volví a tener uno de esos baños leeeeeeeentos donde el mundo podía esperar, porque yo me estaba relajando!).

Bañera con jacuzzi en el hotel. Uno de mis refugios!

Así vimos el día pasar, hasta que al atardecer nos fuimos a caminar por toda la costa de mar del resort y descubrimos los distintos grosores de arena que habían en cada sector. El hotel tiene una capacidad para 4500 personas (si mal no recuerdo) y, aunque en esa época se calculaba un 66% de ocupación, se sentía que había comida, bebida, entretenimiento y lugar para todos. De sobra.

Entrada del restaurante Mediterráneo, el primer restaurante donde cenamos.

En el hotel, tenés derecho a cenar en los restaurantes temáticos 3 veces en una semana de estadía. En los otros días podés cenar del restaurante principal que es tipo buffet. El día anterior hicimos las reservas, mirando las cartas y especialidades de todos los restaurantes, y esta noche del segundo día fuimos al Restaurante Mediterráneo. La norma es que no vayas con ropa informal, mínimo sport elegante. No valían zapatillas ni shorts. Menos mal nos fuimos preparados para eso (gracias una vez más, a las lecturas online). El estilo de comida, por supuesto, era muy fresco y estaba especializado en frutos de mar. Chris ama comerlos, yo máximo camarones y peces puedo comer. Así que nos inspiramos con las entradas, nos sirvieron unos platos muy deliciosos (muy gourmet también, eran tamaño restaurante y no buffet), y elegimos nuestros postres (ya no eran postres mediterránneos, sino más clásicos, como variedades de shots de postres). Lo más bizarro era comer y no pagar en ninguna parte (técnicamente ya pagamos todo, pero bueno... por donde íbamos, había cosas para comer y no ibas desembolsando dinero en el proceso.)



Como nos sobraba tiempo, caminamos a nuestra habitación, perdidos por enésima vez en las calles redondeadas del hotel, y me dije a mí misma que no me iba a estresar. Estos mexicanos lo hicieron todo redondo y eso me confundía. Quiero creer que no perdí mis habilidades mapísticas y que, si no encontraba rápidamente mi bloque donde estaba nuestra habitación, no era porque perdí el don de interpretar mapas!

El bloque de nuestra habitación. Hay varios departamentos por bloque!

Fue un día sin corridas, uno como hace MUCHO tiempo no tenía. El tiempo no pasaba rápido, y cada segundo era bien vivido.

Me fui a Italia y volví en una noche

La Trattoria Tony - Avda. Santa Teresa 2405 c/ Aviadores del Chaco - en Facebook: trattoriatony
Ambiente: ***** (súper)
Servicio: ***** (súper)
Comidas: ***** (súper)
Precio: $$$$$ (saladito)

El sábado de noche fue el momento designado para celebrar el cumpleaños de un gran amigo. Como gran amigo que es, con aires de mafioso profesional, pensé en un sólo lugar para sintetizar un homenaje a su persona. Una amiga me recomendó este rinconcito casi no percibido de Asunción, y para allá fuimos.

El local en su día de inauguración. Fuente: Facebook

La Trattoria Tony es un localcito oscuro por afuera, casi como para que te cueste encontrar durante la noche, pero lleno de luz y vida a la noche. Con la paz de saber que teníamos lugar porque hicimos una reserva, nos abrieron las puertas a un entorno que te hacía pensar que entraste en una casa, a miles de kilómetros de distancia. Italiano hasta por los platos, en las paredes; fotos de celebridades que acostumbran venir, memorabilia de fútbol, botellas con servilletas de tela envolviéndolas.... es uno de esos lugares que se nota que no lo armaron con cosas de la casa pero te hace sentir en la intimidad de un hogar.

Selecta carta de vinos en el local. Fuente foto: Facebook

Hermoso ambiente. Fuente foto: Facebook


Muchas celebridades ya conocen el lugar.  Hay fotos de Recanate, Tavarelli, y Roque hasta se pegó un paseo por el corazón de la casa. Fuente foto: Facebook

Una carta completísima, toda en italiano, colabora a que te sientas en otra dimensión si no conocés el idioma. El cumpleañero, inteligente (y mafioso) como es, pidió al mozo recomendaciones. Nos atendieron 3 mozos diferentes y todos estaban familiarizados con la cocina como si fueran amantes. Conocían los platos de ingrediente a cocción, y te van ofreciendo cosas por descarte. Pasta seca? salsa cremosa, aceitosa, o roja? con carne? con especias? De todo.

Pedimos de entradas unos pancitos untados, que venían con crema y anchoas, otros con verduras y salsa roja, y otro con pasta de hongos. Cada uno, con sabores definidos y por sobre todo, artesanales.

Los mozos fueron ayudándonos a llegar a cada uno de los 7 húespedes de mesa, al plato que nos provocaba antojo. Esa noche vi muchos y diversos platos en la mesa. Mr. Hubby (alias, Sr. Marido, el nick que le inventé a Chris para que la gente de Twitter entienda de quién hablo) pidió una milanesa de carne con 4 quesos, y puré. Ña Pao, hizo lo suyo con una milanesa a la napolitana que le sacó de combate a la mitad, y el marido Horacius, además de comer su risotto al funghi, se encargó del plato de la Mrs. Sólo los días 29 hay gnochis en Tony, Filo pidió con salsa rosé, y yo fui por el gnochi a la Parisien con Gorgonzola Gratinada.

Lo que les puedo decir es que en primera instancia, la mayoría pensamos que las porciones que nos vinieron eran chicas. Sobre todo, considerando que los platos iban de Gs. 45 mil a Gs. 75 mil (USD 9 a USD 15). Pero todos terminamos más que satisfechos con nuestros platos. Los mozos encontraron el deseo de nuestros paladares, los cocineros hicieron magia en la cocina y nosotros nos gozamos.

De mi plato en particular, ahora que lo pienso, pude haberle agregado sal. Eso porque soy una persona que come los platos muy condimentados. Pero sentí cada gusto que tenía que sentir con la salsa que acompañó mis pastas.

Quiero volver a La Trattoria. No sé si volveré a venir en los próximos 6 meses, por el precio. Fue un lujo que nos dimos e hizo bien. Y quiero volver a estudiar italiano, dicho sea de paso.

(N. de la R.: Sé que es mi mala costumbre no salir con cámara para retratar lo que cuento. Tengo que hacerme de esta costumbre.)

No me tomen del pelo, lobos disfrazados de trabajadores

Si hay algo que me molesta, es lo ilegal disfrazado de inocente. Es una tomadura de pelo. Es una demencia que, en Asunción, los que vivimos pagando impuestos y cumpliendo las normas seamos víctimas de gente que, en nombre de la necesidad económica, se dan la libertad de chantajearle a uno.

Comencemos por los lúgubres personajes que, como sobras, rodean tu auto desde atrás y, como rufianes, se lanzan sobre tu parabrisas para limpiarlo, exigiendo pagos a cambio. Acá tenés dos alternativas: o parás como podés la situación (haciendo que "no" con las manos, poniendo en acción el parabrisas, acelerando tu auto aunque sea una corta distancia), o dejar que sigan. Si parás la acción insolicitada sobre tu auto, se van soltando improperios, te rayan el auto con algo puntiagudo al pasar, y si tenés la ventana abajo que no te quede la duda: te van a escupir o tirar líquido dentro del auto. Por otra parte, si les dejás seguir, podés no pagarle también, lo que puede desembocar en lo mismo que si te hubieras negado al servicio.

La esquina que más nerviosa me pone en toda esta sobresaturada ciudad es la de Mcal. López esquina Perú. Sólo cuando llueve te librás de estos personajes. Cuando recuerdo que estoy llegando a esta esquina en particular, rechinan mis dientes y me sube la presión. Y siempre peleo para que no me toquen el auto, porque "es mío y se hace lo que yo quiero" (cosa que les hago saber a los gritos si estoy muy argel). No sé cómo no se acostumbran a que a mi auto, por más mugroso que esté, no le tienen que poner un dedo encima. Por supuesto que siempre soy la mayor derrotada: mi auto tiene rayaduras por doquier, producto de mi terqueza.  Todavía estoy buscando la fórmula para reír última y mejor, una alternativa anterior a la de la pistola.


Segundo, estos matones que creen que tienen una profesión y el derecho de cobrar por un espacio público porque se ubican en una vereda, con trapito, linternita o lo que sea, para cuidar vehículos estacionados. Mi auto se cuida solo, tiene alarma. Si yo me niego a que me cobren por el cuidado, amenazan con que "no se hacen responsables si pasa algo". No sé vos, pero a mí me suena a "si no pagás, algo le va a pasar a tu auto".


La ciudad ya está categorizada en precios, y en algunos lugares todavía alcanza con pagar Gs. 1.000, en otros se paga hasta Gs. 15.000 (son sectores de la ciudad considerados de mayor poder adquisitivo). 

No quiero que suene a discurso clasista, ni nada por el estilo. Entiendo que hay una necesidad de fuentes de trabajo. Pero esta necesidad no está sobre el derecho que tenemos todos de circular libremente y de pagar sólo por aquellas cosas que solicitamos. 

Pero la tomadura de pelo más grande del año es que los cuidacoches pretendan constituirse como una organización y que sea una exigencia que el Estado vele por su puesto de trabajo, y hagan obligatorio nuestro pago a los mismos. Espero que esta demencia quede sólo en propuesta y dejen de tratarnos a todos como si no tuviéramos la más pálida idea de lo que corresponde que el Estado haga por uno.

¿Vas a viajar o vas a quedarte?

La gente que gasta su plata en tener: el auto más lindo, la casa más lujosa, la ropa más exclusiva, y no le alcanza para viajar en sus vacaciones, sencillamente es estúpida.

Lo siento, pero lo es. No podés preferir tener un auto 2011 a un viaje a Grecia. No te digo que no tengas auto, pero podés viajar y tener un auto 2007.

No podés preferir comprar ropa de temporada de las tiendas a ir a conocer el Caribe. La Polinesia Francesa. Fiji. Aspen, Colorado. Finlandia. Suiza. El este Europeo. Sudáfrica. Nueva York. Sri-Lanka. Miami. Australia. Y todos los demás lugares que me vibran en la cabeza...

No podés preferir hacer pura pinta en tu ciudad, a llenarte de experiencias por los 5 sentidos, con personas que amás, en lugares de los que leés en libros.

No podés. Sencillamente no podés.

Los 25 pirulos

Re canchero gua' u* mi título cumpleañero.

Un día como hoy pero hace 25 años, exactamente a esta hora (11:30), mi mamá estaba caminando por el supermercado con su feroz panza conmigo adentro. Era el viejo Mundi Mark, y yo estaba haraganeando hace 15 días dentro de su vientre. Entonces, estando mi mamá en la caja, no sé qué hice pero por lo visto lo hice en el momento incorrecto (¿o no?): se rompió su bolsa, al pagar las compras. Mi papá, que a veces opta por las bromas para contrarrestar los nervios, le acusaba a mamá de haber hecho pipí y ella lloraba...

Momentos después llegué yo. No en el Mundi Mark, por supuesto; llegaron al sanatorio.

Desde entonces, me confabulé con mi hermana mayor para hacer travesuras, trompearnos, compartir ropa y eventualmente llevarnos bien, con nuestras feroces diferencias. Después de 8 años vino mi hermanito menor, que primero fue mi juguete y después mi hermano.

Cuando era chica, leía Maitena en la peluquería, donde mi mamá se iba a ponerse chusca* y yo me hacía corte tipo peinado taza (sólo Dios sabe por qué). Maitena tiene una capacidad inmensa de escribir los peores temores y las más terribles confesiones de las mujeres, sus acciones y sus pensamientos. Su trabajo gira en torno a las "mujeres alteradas". Yo a mis 5 añitos no entendía cómo una mujer podía ser disconforme, temerosa, exigente, histérica.

Muchos años más tarde, entendí.

Convengamos que no soy una "mujer alterada" en su máxima expresión; no fumo, no soy (ni fui) promiscua, entre otros detalles que la graciosa Maitena logra reflejar de la mujer contemporánea. Pero si hay algo con lo que me identifico, es con la constante búsqueda de más. Tiene estudios, quiere auto; tiene auto, quiere casa; tiene casa, quiere marido (siempre fui una Susanita, y qué); tiene marido, y quiere.... así en adelante. Tengo mis miedos, mis luchas.

Y hoy, en la flor de la juventud, en el medio del lío de mi vida joven adulta, migrando a una adultez madura (en 5 años señores, hoy soy ventitantoañera todavía!), quito mis lecciones de vida, y aspiro a más. Básicamente creo que alcancé todo lo que me propuse ser antes de los 25 (espero que no suene a sobradora; no me propuse ser Oprah ni nada por el estilo, todo lo que quise ser exigía tan sólo perserverancia.)

Ah, no, hay algo que no alcancé: ser flaca.

Pero me quedan muchos años más (espero) y ahora me pregunto: ¿qué más hay?

Pero le pregunto al Barbudo de arriba, de cuyo jopo siempre me colgué en la más absoluta dependencia, y vamos a charlar acerca de lo que vamos a hacer en la próxima temporada de cuarto de siglo.

A todos los que estuvieron en estos 25 años, gracias. Ahora me dejo de fastidiar con el autobombo y me pongo a vivir la vida, no sobrevivirla.

*Gua' u: término en guaraní que significa "supuestamente".
*Chusca: término equivalente a "arreglada". No sé en qué idioma.
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