Fuimos bendecidos y llegamos al punto donde ya está decidido (y señado) a dónde vamos. La Riviera Maya nos recibirá el 1 de junio para deleitarnos por 8 días con sus playas, su resort, su historia de la civilización Maya, su gente y sus encantos.
A los milagros no hay que ponerle condiciones. Nos faltaba un poco para llegar a nuestra meta de ir a Santorini, entonces esperamos. Hace 1 semana pasé frente a una agencia de turismo y vi que Interbanco fracciona en 12 cuotas los viajes, por tiempo limitado. Le llamé a mi tío (que oficia de agente de viajes de la familia) y pacientemente me elaboró un presupuesto más, buscándome la alternativa de fraccionar. Acabamos pagando el hotel al contado y el pasaje fraccionado.
Nos da justo para pagarnos en 12 cuotas la luna de miel. Algunos me preguntaron dónde queda, y es una parte de la Península de Yucatán, cerca de Cancún, en Mexico. Así que está decidido, haremos playa en el Caribe. Nada mal, eh?
Creo que después de 9 años y 9 meses, no nos merecemos menos. Especialmente Chris, por aguanatarme.
Nuestra opción de hotel fue minuciosamente estudiada gracias a TripAdvisor, donde un montón de gente escribe opinando sobre hoteles, restaurantes y lugares de entretenimiento en el mundo. Es sin lugar a dudas, un lugar donde fluye la información. Nos decidimos por un lugar algo lejos de Cancún que se llama Bahía Príncipe Riviera Maya. Una amiga fue ahí de luna de miel el año pasado y avaló nuestra decisión, además de llenarnos de consejos prácticos para que no abramos un hoyo negro en nuestras finanzas.
Gran Bahía Príncipe - Riviera Maya. Una de las piscinas.
Con este hotel, es un poco confuso al principio. Son 3 o 4 hoteles en un mismo terreno que conforman un resort. Es un all-inclusive donde comeremos y beberemos a nuestro antojo. Chris y yo, en definitiva, nos sentiremos espléndidos en un lugar así. Por eso ya no hago una dieta estricta: total, en la luna de miel ya vamos a comer de todo!
No contuve mis ganas de saber qué podíamos hacer por allá. Entre todas las opciones de playa - Miami, Cruceros, Punta Cana, Jamaica y demases- nos jugamos por la Riviera Maya debido a que tiene, además de playas paradisíacas, el acceso a un mundo ancestral e histórico. Descubrí hace poco que Chris admira la historia de las civilizaciones antigüas, y los Mayas están dentro de sus intereses.
La pirámide que Chris lo tiene marcado como obligatorio
en su agenda de luna de miel: Chichen - Itza
No nos vimos sólo haciendo playa con margaritas en la mano; parte de la aventura va a incluir visitar pirámides y templos, y conocer reservas naturales. (Por supuesto, la aventura incluye hacer dedo a los buses y tomar el transporte público, pero si sobrevivimos al línea 12 de Asunción estaremos bien en esos buses con asientos acolchados y aire condicionado) Yo, por mi parte, no soy muy naturalística que digamos; pero el resort va a probar ser el gran pedazo de civilización que necesito para sentirme a gusto.
Un bus que te lleva en la ruta recta, pasando por puntos turísticos.
Éstos son los lugares que queremos visitar, después de una exhaustiva cacería de atractivos turísticos:
XCARET - es un parque ecológico que, en un principio, iba a ser la casa de campo de un arquitecto. Cuando descubrió que tenía cenotes en su terreno (cavernas con agua bajo tierra, que tienen salida al mar). Ahí vamos a ver el zoológico, ver arrecifes, bañarnos en las lagunas y recorrer los ríos subterráneos, caletas (son como entradas de agua desde el mar) y ver shows que recrean la civilización maya. Según las lecturas que hice, nos va a tomar todo un día.
Xcaret - hay opciones de nado en arrecifes, y más.
XEL-HA- también es un parque con ruinas, acuario, formaciones geológicas y reservas naturales. Dicen que es lindísimo y se complementa con Xcaret.
Xel-ha
XPLOR - está entre las opciones que barajamos. Es turismo de ecoaventura, trepando por cuerdas y demás. Si estamos de humor, puede que lo consideremos.
Dependiendo de nuestro humor, vamos a ir a hacer ecoaventura.
RUINAS DE TULUM: significa "la ciudad del amanecer", según mis ávidas lecturas. Son las únicas ruinas de México que están en la costa del mar, y desde ella se ve la playa. Dicen que la vista contrasta el turquesa del mar caribeño y el color tierra y verdoso del suelo firme. No toma mucho tiempo, por lo que con menos de medio día estamos ya al tanto de este lugar.
Ruinas de Tulum
CHICHEN - ITZA - dicen que significa "cerca de las lluvias" o "la boca de los pozos de Itzá", uno de los paisajes más emblemáticos de la civilización Maya. Se puede entrar a las pirámides, y hay mucho que recorrer. Los turistas que ya fueron recomiendan a quienes vayan solos, que se "cuelen" en una excursión con guía que esté recorriendo y a regatear en todas partes por conseguir mejor precio en todo lo que se compre.
PLAYA DEL CARMEN - dicen que es el pueblo más grande de la zona y nos sugieren recorrer la 5º Avenida (que no es lo mismo que Quinta de Barrio Obrero, en Asunción). Las tiendas de calles paralelas son más baratas. Es una ciudad súper animada, con muchos boliches, hoteles, y linda playa.
COZUMEL - de playa del Carmen salimos en Ferry a esta isla que queda en frente, tras 45 minutos de viaje. Dicen que está muy americanizado y que está bueno para hacer snorkel. Nos sugirieron también que regateemos por las excursiones que dan vuelta a la isla.
Cozumel
CANCÚN E ISLA MUJERES - Cancún es una ciudad bochinchera, pero nos gusta esa onda. De ahí podemos cruzar a una isla. El viaje desde el hotel es de 90 minutos sólo de ida, así que nos pasaremos el día por allá, si vamos.
No veo la hora de estar sumida en el más profundo tekoreísmo en el Caribe.
Muchas de estas excursiones están sujetas a presupuesto. La más barata (a cada ruina Maya) nos sale USD 20 por los dos (incluido el transporte en bus! La aventura de salir a hacer dedo en la ruta mexicana!). La más cara está a USD 198 por dos personas (a Xcaret). Pero sea como fuere, vamos a estar juntos y eso nos pone más que felices: nos hace sentirnos realizados.
Voy llegando a la recta final, y ha sido un viaje feliz, agotador, desafiante, emocionante... y de aprendizaje.
Leyendo mucho y aprendiendo de nuestro viaje final, les voy a dar sugerencias a quienes están arrancando.
Podés recortar el presupuesto en: Decoración Las flores naturales son un elemento sumamente caro de toda la decoración. Por favor, no digas que te dije que pongas flores artificiales. Sencillamente, recurrí a usar más hojas que flores, y accedé al fabuloso mundo minimal (que no necesariamente es más barato). Recortá la cantidad de centros de mesa. Elegí un lugar que no requiera tanta decoración. Antes de cerrar presupuestos, examiná todo lo que el lugar te ofrece por lo que pagás. Mirá la vajillería, el estado de los manteles, en qué condiciones están los baños (en serio te digo!) Otros elementos decorativos de menor costo: alquilá veleros con caireles, fanales con velas, y poné globos de helio.
Peluquería Hay un mundo más allá de la peluquería fashion que tanto te gusta. Pero pensá en que es lindo vestirse, maquillarse y peinarse con la familia y amigas (y así también lo hacen en un país primermundista como EEUU). Por eso, hacete brushing y/o planchita en tu peluquería. Traele a esa amiga que tanto entiende de cabello y maquillaje. No te olvides de darle un regalón por el favor!
Revistas de novias Son carísimas. No jodas. Entrá por la Web y paseate, que está buenísimo todo lo que encontrás. Mis tres fuentes de información eterna: -The Knot - está en inglés pero si entendés imágenes, vas a entender. Además, los artículos están impecables, de pies a cabeza todos los bochinches sociales que te puedas imaginar tienen respuesta acá. No sólo de la genial escritora (cuyo libro compré 2 años antes de comprometerme, ejem, ejem) pero también de otras novias, que tienen tus mismos miedos (y la misma familia loca, pero diferente). No te vas a sentir sola. -Weddingchannel - de un estilo similar a The Knot, pero con refresh de cosas. Si fuera yanqui, es como tener una wedding planner. Tiene hasta proveedores sugeridos, y la gente comentando. (Ah, vas a descubrir que en PY no se prueban tortas, los fotógrafos te miran raro si pedís muestras de trabajo y los músicos que tienen demo escasean). -El Gran Día - Paraguay tiene su base de información para eventos en esta página. Interesante guía telefónica y artículos que cuando aparecen, aportan.
Ni se te ocurra recortar el presupuesto en: Comida Preguntale a alguien cómo pasó en la fiesta y examiná qué te dicen. Lamento decirte que tu vestido de novia no alcanza para que una fiesta sea fabulosa. Salvás todas las cosas si tu comida estuvo genial. Y matás todo el esfuerzo si estuvo mala. Escuchá comentarios de gente, no reserves nada hasta que tengas información. Dejale a alguien encargado de chequear que se enciendan los calentadores de comidas, que se refrigeren bien las comidas y bebidas, y calculá bien las proporciones de las mismas.
Fotografía Son recuerdos para siempre. Dejáselo a un profesional (que no es necesariamente el más caro). Mirá bien sus trabajos. Preguntale a tu amiga que se casó sobre su fotógrafo. Mirá sus albumes. Y reservalo que lo más probable es que tenga la agenda casi llena.
Tu vestido de novia Si sos de las que suele recurrir a modistas, sabrás lo frustrante que puede ser que el vestido no te quede como querés. Con esto no quise joder. Si no me sentaba bien mi vestido, iba a volverme loca en mi noche de bodas. Literalmente. Gracias a Dios, cada prueba que me hago queda im-pe-ca-ble (y mi mamá llora de la emoción, pero esa es otra historia). No podés mandarte hacer? Probate modelos, comprate uno hecho. En Paraguay no es tan fácil, es una sugerencia de la que no me hago cargo.
Y vos, ¿en qué no recortarías jamás? ¿Qué te parece que es recortable?
La cuenta regresiva está intensa. Lo único que no me gusta del proceso, es que como "novia", no me siento lista. Estoy haciendo lo que puedo, pero prontísima, no estoy.
No me tomen a mal; estoy prontísima para comenzar una vida en pareja y asumir las responsabilidades y consecuencias (y deleites) que eso conlleva. Pero toda mujer comienza a hacer sus ajustes personales para llegar en su máximo esplendor ese día.
Yo hice los míos. Me miré un día al espejo y cual radiografía, parte por parte comencé a analizar cómo mejorar, y por cuál medio. Tomé nota mental en la cabeza para ver cuándo comenzar a ejecutar cada plan: del cabello, las uñas, el cutis, el gym... Es parte del encanto de este trajín, verán. Ponerse metas y lucir como actriz en la alfombra roja.
Eso fue a los 205 días de comenzar este cambalache. En el proceso me enfermé (con reposo, mal) 5 veces, y corté varias veces la sesión de gimnasio (por eso y porque nunca voy al gym en ese de-vez-en-mez trágico), del que nunca fui muy fan, como ya habré contado mil veces (del gym o del vez-en mes? De ninguno, en realidad). Pero hoy son 76 días, mañana es lunes y por enésima vez, comienzo una dieta. (Bajé 1 kilo en el trajín. Nada más. Ya no tengo 15 años y no basta con cerrar la boca nomás.)
Tampoco me amarga el proceso, te diré. Pero sé que hay ciertas cosas a las que tengo que tomarle como al toro por las astas.
Para sentirme un poco más proactiva en mi deber de novia, me hice una algaterapia (guau! qué fashion!) que me gané por el cumpleaños de una conocida peluquería en Facebook. Era la primera vez que iba a la peluquería y aproveché para elegir el paquete de servicios que me voy a hacer ese día, y agendar mi lugar.
Tengo que contar esta experiencia religiosa. Para comenzar, me dice la chica: "bueno, desvestite nomás, vamos a comenzar por exfoliación." Le miro a ella, a la bata, y le digo: "la ropa interior me la dejo, OK?" y ella en su mayor normalidad me responde, "no, todo te tenés que quitar".
Levanté la ceja, y no pasó ni medio segundo para mi respuesta. "Nah, me dejo lo de abajo". La masajista/tratante se quedó cross-over, sin entender por qué me dio el ataque de timidez. Es que no me conoce. Yo no me embolo frente a mi hermana! (Sí, ya sé que voy a tener problemas, pero en serio...es una extraña. No me jodan.)
Extrañamente, la chica me comienza a hablar. Tengo entendido que las masajistas no te hablan, se supone que te tenés que relajar. Ok, no era masajista. Mientras me exfoliaba me preguntó cuándo me casaba, cuánto tiempo estuve de novia, y coincidió que ella también está con el mismo hombre (que alguna vez fue chico), desde hace 9 años. La diferencia es que ella a los 16 tuvo su bebé, y aunque siguen juntos, están sin casarse. "Es que casarse sale mucha plata", me dijo, y le di absolutamente toda la razón.
Después de eso, pasamos a otra sala, donde me comienza a empastelar con un preparado de algas. Me sentía marítima. Un aroma de la mañana en la playa, cuando todavía no salió el sol y la costa huele a naturaleza. No tenía nada de romántico; el olor a bronceador es lo mejor de playa, y eso es artificial!
No di con mi genio y le pregunté qué beneficios me traería hacerme un pastelón. Me dijo mil cosas, que desintoxicación, que adelgazamiento, etc. La promesa es que en 8 sesiones reduciría 8 cm de cintura, y más cms en otras partes del cuerpo. Me dio precios y me puse a pensar y sopesar. O me voy a Grecia, o me veo flaca. O playa, o flaca. O luna de miel, o espléndida. Hmmm... A Grecia no tengo manera de llegar de otra que no sea volando. Flaca puedo ser de muchas maneras. Voy a obviar pagar, me dije en la mente, y seguí atendiendo al proceso.
Y, para proseguir con el estrambólico proceso, me envuelve en....papel film. Todo el cuerpo. Me sentía un sushi. Me comencé a imaginar cuál iba a ser mi relleno. Estoy hecha de azúcar, carne y especias, así que supongamos que era un sushi de lomo (porque tengo un lomazo! jajajajajajaaja) cocinado en salsa barbacoa con miel, y especias. Ahí pensé en que quería comer en Cono Sushi de vuelta, y... (sí, divagué mal, pero qué le vamos a hacer.)
Después, me pasaron al horno. Sí, me metieron en un sauna húmedo, en el cual me hallé durante 30 segundos. No por el calor, o porque no era tan lindo el sauna, o porque el color de las baldozas no me permitía saber si habían hongos en el área, sino porque no sé disfrutar de la paz y del silencio.
Sentí que se olvidaron de mí ahí adentro. Pareció una eternidad, y habrán sido 30 minutos. Esos 30 minutos fueron acompañados de toooda clase de pensamientos. Miraba la puerta y la abrí para chequear que no tenia cerradura por afuera y que nadie me iba a llavear; pensé en cómo me iba a aburrir esa tarde de mi casamiento, sola en la peluquería (me marcaron mi cita a las 2pm, qué yo voy a hacer tanto tiempo ahí, más que volverme loca?!). Tengo la opción de vestirme ahí, y me parece lo más antipático que me puede llegar a pasar en mi vida. Estoy considerando seriamente cómo mantener la magia del momento, y eso no incluye ponerme mi vestido en la peluquería.
Y finalmente pasaron los 30 agónicos minutos. Pasé a la ducha y me quité el papel film, el sudor y las algas de encima, y no es que me sentí menos tóxica (sí, ese es un estado emocional), ni más flaca. Dije que iba a volver a ir al sauna del CIT, que es más lindo y canchero (las historias que cuentan las señoras son para morir).
En el camino, me pregunté seriamente qué más tenía que hacerme. Cepillarme los dientes con Colgate Max Whitening, no abusar con el esmalte, cuidar el largo de las uñas, baño de crema en el cabello 1 vez a la semana, volver al freakin´gym del CIT (y sí, pasar más horas en él, porque después del spinning tengo que hacer espalda y brazos), y matener el estado zen que tan poco me caracteriza y me dura.
Porque el bridal glow es un estado del alma, que se refleja en el rostro y en el cuerpo, es en el área de las emociones donde tendré que aprender a dominarme.
Mi Facebook se satura con invitaciones a páginas. De algunas empresas, no escuché jamás; a otras les agrego porque sé que son emprendimientos de amigos, y otras me sirven como fuente de información y contenido útil o entretenido. Incluso le tengo a la competencia como fan, aunque en mi corazón y en el rubro de mi empresa, sé que soy fan de un solo lugar.
Cada vez más, veo marcas haciendo sus páginas en redes sociales, o haciendo blogs; y no todos ellos están usando bien los recursos. No estoy hablando de las invitaciones a Farmville que me ponen muy nerviosa también, estoy hablando de empresas que están en las redes sociales pero nadie les invitó a hacerlo.
Tengo que advertir que voy a ser un poco incoherente acá porque parte de lo que hago es Social Media Management y no todo cumplo; sobre la marcha, voy descubriendo cosas y tratando de alinear. Recordemos que el trabajo en este campo es aún virgen y me encuentro evangelizando en tierras un poco secas, pero algún día, la semilla florecerá.
Involucrate en Social Media si:
-Tenés ganas de hablar con la gente. Primer y básico requisito. Hacer acciones en Social Media no es otra vía para el monólogo que te gusta en tus avisos de prensa, comerciales de TV o vía pública. Si tenés miedo de lo que la gente pueda llegar a decirte, perfecto, seguí haciendo oídos sordos. Pero fijate que no vas a tener un feedback de tus servicios, cosas a mejorar, ni una manera de hacer un derecho a réplica (podés sacar el aviso en blanco y negro, pero sale más caro). La ley de "ojos que no ven, corazón que no siente" podés sostenerla por un tiempo...pero después no te hagas del desentendido si no sabés por qué dejaron de comprarte o por qué la gente te da con el caño (y vos tardás en enterarte, cuando el daño ya está hecho y no hay mago de relaciones públicas que te pueda solucionar ese lío, más que con la sugerencia "prendele fuego a tu marca y comenzá de nuevo").
-Estás camino a ser, o sos, una marca emocional. Las redes sociales funcionan porque hay algo que a la gente le encanta, y esto es saber de los otros, ver en qué andan, cómo se transformaron y compartir con gente cercana y lejana. Lo determinante de la existencia de las redes sociales son las emociones que rigen las relaciones. Una marca aprovecha mejor su presencia en social media si tiene una oferta emocional que dar. No te digo que tenés que hacerle llorar a la gente. Tu promesa básica puede ser tan sencilla como "sentite informado". Y si no estás trabajando en volverte una marca emocional, es hora de que leas esto y lo consideres.
-tenés actualizaciones regulares. No de la clase "renovamos el stock de cerveza brasilera". De la clase que da ofertas interesantes, noticias de último momento...
-tu categoría puede tener un valor agregado. Quizás nadie tenga ganas de decir "soy loco y mato por x colchones". Pero si entrás en una página tipo "amo dormir" y ofrecés cosas a los dormilones, o publicás estudios sobre el significado de las posturas al dormir, o analizás cómo compartir mejor la cama de a 2, son cosas más puntuales y hasta interesantes dentro de tu nicho (que por cierto, es muy amplio. ¿Quién no ama dormir?)
Hay otras cosas que son muuuuy personales. Normalmente la gente no compartiría la marca de preservativo que usa (asociarme a la página de mi anticonceptivo me generó una crisis, por algún motivo). Así que ese producto anti-hongos en los pies, no va con el social media y el ir invitando a la gente a unirse a la página.
-hacer Social Media no es sólo tener una página. Hay aplicaciones que podés hacer, conversaciones que podés leer, y más.
Bueno, diganme ustedes qué clase de marcas no deberían estar o cuáles son criterios determinantes para no estar, hay mucho por decir.
Es difícil establecer agrupar unas mujeres por nacionalidad, y tratar de caracterizarlas. El territorio donde uno nació no es determinante del carácter, pero el entorno que se formó alrededor de la persona, sí lo es (así como muchas otras cosas lo son). Quizás no todos los países puedan tener este criterio de clasificación (por ubicación geográfica); pero los que convivieron con la autoctonía paraguaya, saben que la mujer del corazón de Sudamérica tiene una manera de ser, diferente a la de cualquier otro lugar. Para bien, y para mal.
Lo que yo percibo no es la absoluta verdad; tengo sólo 24 años y mi vida transcurrió principalmente en el área urbana de Paraguay. Pero hablando y, por sobre todo, escuchando de los mayores, la historia y la vida, tengo las siguientes apreciaciones cualitativas y sin rigor científico. Creo que éstas caracterísicas, por el entorno y contexto histórico de Paraguay, describen a la gran mayoría de las mujeres.
-Matriarca:
Ttiene una explicación histórica muy sencilla. La Guerra de la Triple Alianza, trascurrida entre 1865 y 1870, acabó con el 50% de la población paraguaya, y para ser más drásticos, murió el 90% de los hombres. Estoy hablando de casi todos los hombres de las distintas franjas etarias: bebés muertos en invasiones a pueblos y ciudades, niños que salieron a batallar en Acosta Ñú y nunca más volvieron, y adultos que cayeron como moscas ante tres países, no sin antes haberles dado una buena contienda. Esto llevó a un cambio de estilo de vida social: la mujer pasó a ser cabeza de hogar, y desarrolló la destreza de ser líder de los hijos que quedaron.
Un transformación cultural adicional: si había que repoblar el país, lo más lógico era que los hombres gentilmente, vayan sembrando sus semillitas por doquier y generando retoños a quien se preste a "la heroica tarea" de repoblar Paraguay. Recién en el censo del 2002 se demostró que existía un equilibrio entre proporciones de hombres y mujeres en Paraguay (DGEEC, 2003).
Por supuesto, esta tarea de ser líder de hogar y "una de las muchas" de un hombre, generó otra consecuencia. La misma mujer paraguaya, muchas veces es machista. El hombre es una figura ausente de liderazgo en su casa; la mujer manda sobre los hijos, pero el marido manda sobre la mujer. Ese liderazgo no equivale a ser cabeza de hogar; el hombre sencillamente manda sobre la mujer de la casa, y se repliega ante labores del hogar y disciplina de los hijos.
-Sacrificada:
El sacar adelante a un país no es tarea fácil. Convengamos que la gran mayoría de los cargos de la época eran del sector económico primario y secundario, y las mujeres se replegaban a sostener en orden y disciplina el hogar. Con la gran cantidad de hombres faltantes, tuvieron que salir a cosechar, mover molinos, faenar animales y demás. En Paraguay, se valora la virtud de "mujer guapa", la mujer que se esfuerza para un montón de tareas. Es una herencia más de la historia para el género femenino. Hoy en día se moderniza esto y hay mujeres amas de casa y mujeres que sostienen como malabaristas un matrimonio, una familia y una casa. Yo sé, pasa en muchos países, pero la mujer paraguaya tiene una manera de hacerlo: lo hace de manera humilde.
-Progresista:
la mujer paraguaya siempre está pensando hacia dónde crecer. Sea en el ahorro para comprar más ladrillos para terminar el fondo de la casa, o pensando qué campo profesional conquistar, es una mujer que siempre se comprota
Por cierto, "mujer paraguaya" no es solamente quien tuvo la dicha de nacer en este país. Es también quien creció en un entorno típico nacional, compuesto por más paraguayos, que estudió en colegio paraguayo, caminó por calles, rutas o pasajes paraguayos. Porque lo que nos hace paraguayas no es el sólo haber nacido acá, somos paraguayas por todo el entorno con el que crecimos y vivimos. Y tendrá sus defectos, pero es un entorno lindo, porque nos hace quienes somos hoy.
Usar alianzas es una convención social, que no sé si es solo occidental. Se remonta desde los tiempos antiguos para simbolizar un acto de unión, un acuerdo entre dos personas, representando una unión sin fin, como es el círculo.
En Paraguay se estila usar alianzas idénticas, y yo no pretendía convencer a Chris de llevar un anillo con alguna piedra. Pero yo quería una alianza, con una piedrita, un zircón que lo haga femenino. No sé, esos caprichos extraños que ni una sabe de dónde los quita, pero los sigue hasta el final.
Hicimos el esfuerzo de levantarnos un sábado de mañana para salir de Asunción e ir a la vecina ciudad de Luque, conocida por sus colores chillones de azul y amarillo, su fútbol, y su orfebrería. Medio dormidos (Chris, yo y Huguito mi hermano; mamá estaba muy saltarina) y con sólo el presupuesto definido, arrancamos una mañana de búsqueda de dos piecitas que vamos a tener hasta el fin de nuestros días: nuestras alianzas matrimoniales.
Hace mucho que no me detenía por la ciudad, cuando iba estaba sólo de pasada. Y, al bajar del auto, me di cuenta que no iba a ser tarea fácil encontrar las alianzas. Ya escuché historias de parejas que se tomaron un mes para encontrar la pieza; y aunque nos sobra tiempo, no creía que estaba con ganas de tantas vueltas. Hay una plaza central en Luque y, alrededor y mirando hacia ella, hay decenas de tiendas con oro y plata adentro, en forma de piezas de joyerías. Comenzamos la visita por Chichita, una joyería que visité mucho durante mi infancia. Mis papás se dedicaban también a vender joyas y llevaban sus estuches para exhibirlos a los interesados, cuando este trabajo no estaba de moda como hoy. Las piezas que vendía, la compraban de este local; era un trabajo extra que permitía un poco más de ingresos para sostener la familia. La visité después de muchos años; estaba llena de gente y con el local de al lado en construcción, donde aparentemente piensan mover el negocio.
Mamá se instaló en el taburete y comenzó a deleitarse, probándose mil cosas y preguntando precios. Pensé que se iba a llevar toda la joyería. No me permití ahondar en el deleite de juegos de aros, dijes y pulseras que no iba a poder tener conmigo. Chris y yo mirábamos las alianzas y preguntábamos precios. Para conocer más alternativas, salimos y visitamos al menos 6 joyerías más. Mientras Chris barajaba cosas de la oficina a la distancia (que no le suelta ni los sábados), apreciaba las distintas alternativas. Fuimos escuchando, mirando y evaluando qué nos sentaba mejor.
Fue acá donde nos encontramos con diferencias, creo que una de las primeras veces en todo el proceso. Con un presupuesto un poco bajo para las alianzas (el presupuesto lo puse yo y fue una de las cosas que establecí a ojo; no pensé en el verdadero valor que podían llegar a tener las alianzas y por ende, reconozco públicamente mi error.), teníamos varias alternativas, pero ninguna satisfacía a ambos. Les explico: podés hacer tu anillo en platino, oro blanco, oro amarillo, plata y acero (en orden de costos, de mayor a menor metal de valor). Chris prefería, por el presupuesto que teníamos, unas alianzas de oro finas y livianas. Yo, por mi parte, prefería anillos de más peso y grosor, pero en plata. El oro blanco requiere que se haga un mantenimiento que, la verdad, no me veo haciendo cada 6 meses. Habían alianzas desde Gs. 120 mil (30 USD estimativamente) a 1 millón 500 mil guaraníes (300 USD más o menos). Extrañamente, con el monto que disponíamos, o nos comprábamos un par de anillos a mitad del presupuesto disponible, y la siguiente opción era pagar anillos que, de verdad, no podíamos pagar. Podíamos ir por algo clásico, pero yo buscaba y buscaba y buscaba más para ver si veía algún modelo que conquiste el corazón. Realmente entre Chris y yo no encontrábamos un punto común y disparábamos para puntas opuestas en lo que estábamos dispuestos a ponernos en el dedo.
Chris suspiraba y seguía mirando. Prefería un metal de mayor valor, por lo que percibí, independientemente a si era de gran tamaño o no. Hasta entonces, no había pensado en el valor del anillo de compromiso que me dio, pero después de pasar por muchas joyerías entendí por qué le fue tanto esfuerzo financiero darme ese anillo de oro amarillo y blanco. No piensen que no valoro el esfuerzo; sencillamente no taso el esfuerzo en dinero. No me detuve a imaginar la tasación del mismo porque no se me da la gana de saber cuánto sale, es muy feo tratar de saber cuánto le salió el regalo. Pero entendí por qué con el pasar de las tiendas su frustración aumentaba: hizo un esfuerzo inmenso por ese anillo de compromiso, las alianzas no podían tener mucho menor valor. Obviamente Chris jamás se va a detener a afirmarme que el anillo le salió caro y que nuestras alianzas no podían estar a menor altura, pero creo que este punto tiene validez, aunque la lógica provenga de mi mente cuestionadora. Sin embargo, el problema seguía siendo la inviabilidad de aumentar el presupuesto. Le dije a mi mamá que estaba dispuesta a disponer de mis dos medallas de oro de mejor egresada (Educación Escolar Básica y Bachillerato) para hacer los anillos.
Hubo un par que me gustó, y en todas las joyerías que vimos, no vi algo igual. No pretendía ponerme nada sicodélico por el dedo y usarlo para representar mi matrimonio, pero estas dos piecitas tenían algo que visualmente me atraparon. Si trato de racionalizarlo hoy, eran dos piezas con una base lisa y, encima, una franja con textura. Es un tratamiento que se le hace al metal para que quede así. Trazado en esta franja texturizada, un surco en forma de onda rodeaba a cada anillo. La alianza de la mujer tenía una sola piedra. La del hombre no tenía este detalle.
Así que después de 3 horas de que mamá se entretuvo mirando joyas, mandando reparar las piezas que juntamos durante años para reparar y que Hugo escogió su primer collar con una cruz y una pulsera a cambio de varias piezas de plata que estaban rotas y cuya única alternativa era derretir, mamá quita unas piecitas de oro. Medallitas sueltas, cadenitas rotas, todas en oro. Ella sólo quería agrandar su alianza (se pasó unos años tratando de que mi papá entienda que ella sólo quería agrandar su alianza, hasta que finalmente, tuvo que ir ella a resolver el asunto). No requería de más oro.
Entonces, mamá le preguntó si daba para hacer las alianzas que nos gustaban, con el oro que tenía sobre la balanza. Los anillos de exhibición eran más livianos que lo que estaba dando mi mamá en oro. La joyera hizo los cálculos, y terminamos con unas alianzas que valen 4 veces más de lo que podíamos pagar, gracias a Dios!
Y algo ahí le tocó una fibra a Chris, que me recordó el testimonio del pastor, que dos días antes nos contó la historia de sus alianzas, y cómo él tampoco podía pagarlas pero terminó consiguiendo aún más de lo que esperaba. Y son momentos como éstos que me hacen pensar que quizás no seamos los jóvenes más ricos, pero que mediante eso podemos experimentar ciertos milagros y ver la mano de Dios en favor de nosotros. Cierto, hay ciertas cosas que me gustaría tener definidas ya y no andar pensando si vamos o no a tener; pero es hora de dejar el afán y de disfrutar de lo que nos toca vivir.
Teníamos ganas de escribir algo adentro de los anillos, y como "Truly, Madly, Deeply" no entraba con nuestros nombres y fecha de casamiento, nos quedamos con el clásico nombre del cónyuge y la fecha del casamiento.... ahora que lo pienso, voy a tener "cónyuge". Me causa gracia!
En el trayecto de vuelta, seguimos tratando de definir cuál era la alternativa de luna de miel si no salía el sueño que tenemos. Mirando folletos y hablando, Chris se quedó encantado con la Riviera Maya. Pero me devolvió los folletos y me dijo:
"Nos vamos a Santorini, hermosa. No te preocupes."
Vamos a seguir creyendo, entonces, a noventa y tantos días del Gran Día. Terminamos el fin de semana con unas alianzas que no podíamos tener, y cosa rara, que justo se trata de las alianzas, de ese símbolo de promesa de amor y devoción el uno al otro. Yo tengo fe en nosotros y en este nuevo paso que vamos a dar. Menos mal que Dios también estuvo de acuerdo y nos permitió tener un "upgrade" para estas alianzas. Para los que quieran saber de dónde compramos nuestras alianzas y no se pierdan por Luque: Joyería Chichita - Cmdte. Peralta N° 15 - Luque, Paraguay - Tel: 642 988
Decime si a vos también te arranca un suspiro. Qué lugar de ensueño.
Soñamos con hacer nuestro primer viaje al exterior juntos, e ir a esta preciosa Isla. Sería el primer viaje al extranjero para Chris, y mi primera vez en Europa (no tengo mucho bagaje de viajes en mi haber, así que estoy emocionadísima, porque es la primera vez en muchos sentidos).
Quizás muchos la ubiquen como la isla donde se grabó la primera parte de "The sisterhood of the travelling pants", Lena (una de los personajes) es de origen griego y unas vacaciones con su abuelo permiten al espectador soñar con este lugar, del que muchos sólo leímos en libros. Alguna vez se llamó Kallístē (Καλλίστη, "la más hermosa"), cosa que no dista de la realidad con sólo mirar sus fotos en Google.
Santorini es un archipiélago de Islas, siendo la principal isla Thira, donde está el aeropuerto. Tiene sólo 13 mil habitantes (según censo 2001, ha de estar por los 18 mil o 20 mil). Su temporada alta arranca en agosto hasta octubre, siendo uno de los destinos turísticos predilectos de Europa. Tiene un lago central inmenso y tiene una caldera, que es como un volcán sumergido. La playa de Kamari es la playa más popular de la isla para "hacer playa", y da la coincidencia que nuestro hotel está a metros de ella. (Qué fe, ya digo: "nuestro hotel"!)
La playa de Kamari
Pero lo que más nos conquista de este lugar, es su arquitectura. Ésta se denomina "Arquitectura de las Ciclíadas", tiene casas bajitas en forma de cubo, con piedras locales y pintadas en blanco o teñidas con ceniza volcánica. Suelen acomodarse en las laderas de las colinas de la isla, y definen lo que es la arquitectura del Mediterráneo.
La visito desde los aires, con Google Earth. La busqué con Google Maps. Calculo todas las semanas el costo del pasaje en Travelocity. Miramos cada dos fines de semana nuestra tabla de presupuesto del casamiento, y nuestra tabla de presupuesto familiar para la vida matrimonial, para ver cómo hacemos para llegar.
La verdad: no llegamos. No sin la intervención divina de Dios. Estamos poniendo todo de nuestra parte, y apostando por un viaje que nos va a enriquecer como personas y como pareja. Imaginen con nosotros, salir del hotel ese domingo 30 de mayo. Ir al aeropuerto. Nuestras conexiones por Sao Paulo, o Buenos Aires, y en algún punto de Europa (sea Londres, MIlán, Madrid, y/o Atenas). Visualicemos a nosotros dos, tratando de leer tablas de vuelos en los aeropuertos más grandes del mundo. Contándole a todos los que atienden en mostradores, aduanas, aeromozas y demases, que es nuestra luna de miel (se me llenan los ojos de lágrimas). Imaginemos que, después de 25 hrs o más de viaje, llegamos a este chiche de Hotel que encontramos hace más de 9 meses a buen precio. Hasta viajamos en temporada baja, y todo nos sale más barato de lo que normalmente se paga. Tocamos con la punta de los dedos el gozo de disfrutar 8 días en los días primaverales del Mediterráneo, caminando por la costa del mar, mirando un lugar con el que soñamos por meses, viviendo un momento para el que trabajamos y soñamos desde que comenzó nuestra relación, 9 años atrás.
El hotel que encontramos... un lugar fabuloso y accesible.
Visualizamos eso, y volvamos al hoy, donde tenemos una partecita de nuestros ahorros para ir, y los pasaportes haciéndose en el Dpto. de Identificaciones, con la esperanza de llegar a la fecha y partir a Santorini. Qué ganas de conocerla.
A nuestros parientes y amigos: si les facilita la vida y está en su corazón, aceptamos regalos en efectivo para poder hacer este precioso viaje. Cada granito de arena cuenta, y estamos poniendo todo de nuestra parte para que este sueño se haga realidad. Pero Dios tiene la última palabra y pase lo que pase, vamos a estar felices porque estamos juntos, y al final, eso es lo que cuenta.
Decidimos hacer algo muy pequeño para conmemorar nuestro casamiento. Lo primero que definimos fue cómo visualizábamos nuestra celebración. Para reflejarnos, el ambiente debía ser urbano, con estilo y fuera de lo tradicional. Decidimos que una terraza con una vista a la ciudad sería encantadora, y llegamos a la conclusión que buscábamos una celebración "urbana - chic - minimalista".
No había mucho que pensar. Yo (Vane) recordé la noche que subí a la terraza recién terminada del Hotel Boutique La Misión en Asunción, cuando aún se estaba terminando el hotel. Trabajaba en una empresa que preparó la Identidad Corporativa del lugar. Cuando el dueño nos invitó a subir y se abrió el ascensor, la vista que tuve me dio piel de gallina. Fue amor a primera vista.
Dos años antes de la propuesta de casamiento, me dije a mí misma: "acá quiero que sea mi boda". Miré deslumbrada el campanario, las luces y columnas que ambientaban el hotel temático que evoca a los Jesuitas desde la Arquitectura hasta el arte en paredes y cuadros; me conquistó la vista a la ciudad, que parecía apacible desde las alturas. En una altura superior la piscina corona el Roof Garden. De tan sólo pensar en el sentimiento que tuve al ver el lugar, me palpita más fuerte el corazón.
Pasó el tiempo y dos días después del compromiso, fuimos con mis padres a mirar el lugar. Ellos también quedaron encantados (aunque parece que yo soy la más entusiasmada con hacer la cena ahí!). Unos días después, fui con mi suegra, mi cuñada y mi novio, que meses antes fue conmigo a mirar la terraza y a soñar conmigo por celebrar ahí nuestro casamiento.
Las cosas se dieron, y un regalo más del Cielo, podemos pasar ahí la noche. Confiados en que la comida es fabulosa (recuerdo con agua en la boca la comida que saboreamos el mediodía de nuestro compromiso en el restaurante del hotel!), esperamos que pasemos una buena noche.
Hoy me tocó hacer una de las visitas más esperadas por mí en todo el proceso de wedding planning: la visita a la diseñadora del vestido del gran día. Me siguieron en la tarea: mi mamá, que siempre está presta a mirar telas, modelos y demases, y mi papá, que abomina la moda y piensa levantarse de una larga siesta el día de mi casamiento, lavarse la cara y ponerse su traje para ir a la iglesia y la cena.
El vestido de novias tiene, para la mujer en general, un significado sumamente importante. Aunque ahora para muchas el blanco es una representación simbólica de pureza, si vamos a generalizar, hoy más que nada es la representación de una. En mi opinión, el vestido dice cómo sos: si está muy recargado, sos de las que busca llamar la atención (en el buen o mal sentido, dependiendo de cómo te queda el vestido); si tiene mucho miriñaque abajo, estás enchapada a la antigua. Si es una misma tela de arriba a abajo, me parece que no lo pensaste mucho; si te queda bien, es porque conocés bien tu cuerpo y sabés qué cortes te favorecen (o, al menos, tu diseñadora supo decírtelo). Bueno, mil cosas más que, cuando miro, me dicen mucho de una. No prejuzgo, generalmente tiendo a apreciar y sacar el lado bueno de los vestidos que miro.
Y, por ese significado sumamente importante, están dispuestas a pagar montos sumamente siderales. En Paraguay, no tenemos la alternativa de las ferias de liquidación de los diseñadores como hay en EEUU; generalmente, los vestidos son hechos a medida y personalmente para cada novia que se presente. Así que tenés que encontrarte un modelo propio y una diseñadora o costurera.
Está demás decir, que mi vestido refleja como soy, a mi criterio. De líneas limpias y definidas, sólo dos tipos de tela: shantung y organza. uno con textura, otro con suavidad. Su estilo: yo le defino como neo-clásico. Un vestido contemporáneo que reminiscencias del Renacimiento en sólo un detalle. Aunque algunos no me crean, no tiene absolutamente ningún bordado (me encantan los bordados, pero no sé, se me dio por no tenerlos, creo que eso va a ser una sorpresa para muchos). El arte del vestido está en el cuello y a la altura del pecho. Está pensado para disimular lo que menos me gusta de mí (mi cintura), y destacar partes que más me gustan (jeje, me reservo mis comentarios). Me pone el desafío de trabajar brazos y espalda en el gimnasio, que sé que con un poco de tonificación van a quedar bien asentados en el diseño que escogí (de hecho, en una semana ya están quedando mucho mejor). Para mí, mi vestido dice: la romántica que le gusta sorprender. Fue producto de meses de búsqueda (aún sin el anillo), donde hasta recorrí tiendas de telas para encontrar las telas que me gustan, y mi amor por sus formas y texturas no decayó con el pasar del tiempo.
Por las ganas de tener el vestido que quiero, quiero que sea hecho por expertas manos. Mirando muchos años las revistas de sociales, puedo definir los estilos de las principales diseñadoras de moda de Paraguay; y bajo mi criterio y equiparándolo con el estilo de vestido que quiero, encontré una mujer que, creo yo, es la indicada para realizarme mi vestido: Roquelina Villagra.
Quitando de lado el precio porque aún no sé cuánto me va a salir (mañana les actualizo para ver si aprobamos el presupuesto), después de la reunión de hoy, puedo decir que es la decisión acertada. Para empezar, busco alguien que no acepte lo que quiero sin peros. La gente piensa que quiero las cosas sólo a mi manera, cuando en realidad, me encanta encontrarme con gente que -suavemente- me haga frente, cuando tengo ganas de escuchar opiniones. Quiero alguien que me sepa aconsejar lo mejor, de acuerdo a la ocasión y a m cuerpo. Roquelina no se calló, y si bien la encontré como la imaginaba - una señora delicada, pero perspicaz- aportó y sumó al darme sus sugerencias. Uno, me dijo que le ponga cola al vestido. Al menos que me gane un Oscar (no por teatrera, sino por buena actriz), no volveré a usarlo. Dos, me sugirió más largo el velo. Identificó las telas de la muestra fotográfica del vestido que le llevé, con el peinado y el tocado que quiero usar (y ya tengo), y supo encontrar soluciones a planteamientos que realicé. Demostró conocer las telas, las formas, ser realista con los precios de las telas y sincera en sus opiniones (sólo puede serlo con la novia que se demuestre abierta a escuchar la voz de una experta).
Así que este encuentro avivó mi día, y tengo la esperanza de que cierre con el presupuesto que tengo, ya que manejo otros precios de vestidos más trabajados que el mío (en bordados, que son los detalles más onerosos de un vestido aparte de la tela) y tengo fe en que pueda ser así, para que tenga el vestido que quiero: un vestido con pienso y corazón.
Así que me arriesgo a hacer este comentario, con la esperanza de que mañana tenga definido que Roquelina Villagra me va a hacer mi vestido de novia.
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Actualización:
Esta mañana me dieron el presupuesto de mi vestido. Excedía un poco el presupuesto que me pre-establecí (que tampoco era elevado), pero puse cara de gato con botas. No necesité convencerle a mi mamá, con quien la noche anterior, ambas tendidas en la cama, hablábamos de las pocas ocasiones en la vida en que una se hace un vestido de grand soirèe. Como la sobrepasada de ppto era muy poca (y porque dentro de todo, soy de las que no están exigiendo que sus papás tiren toda la plata del mundo en su día, e incluso me movilizo para conseguir lo que queremos al menor precio), mi mamá me autorizó a hacerme con ella. Estoy súper feliz por poder hacerme con Roquelina mi vestido!
Solamente si sos una criatura te gusta irte a comer a los patios de comida. Te paseás entre las hamburgueserías y pizzerías para encontrar la comida más chatarrosa que se te cruce, y esa pedís. Ese es el criterio, o el juguetito más grande que la hamburguesa es el factor decisivo de compra.
De adultos, nos comienza un poco a tediar el bullicio, por no decir QUILOMBO de los patios de comida. Críos sueltos por el piso, siempre en el camino y prestos a ser pisoteados o hacerte caer con la bandeja de comida; mucho griterío, música ambiente, pailas y sartenes, el aire que no da abasto, las sillas que no alcanzan, el no poder sentarse a comer sin encontrarse con alguien y tener que levantarse a saludar. Si te falta un tornillo y te vas con ganas de matar gente, el patio de comidas del shopping en Asunción es el lugar donde terminás de perder los estribos.
Hay muchas razones para no ir a un patio de comidas. Sólo necesitaba una razón para ir al del Mcal. López Shopping: Bellini.
De sólo pensarlo, suspiro.
Trajeron a PY una modalidad de negocio para los que gustamos de pastas. No hay formatos predeterminados, sólo estándares en tres partes: elegí la pasta (hay desde ñoquis hasta cappelettis), elegí 8 ingredientes (todos separados en compoteritas que van poniendo sobre la sartén), elegí la salsa. Sale un plato un plato para el comensal, y hay un comensal para cada plato.
Otro bono: la comida te sale caliente, al instante. El placer de ver el vapor subir de tu plato, te inspira a disfrutar de cada bocado de un plato que armaste absolutamente a tu gusto y antojo. Le podés agregar el perejil, curry y otras especias cuando estás por dejar el local, si querés ser más exótico que ponerle queso paraguay a tu salsa.
Los cocineros son cancheros, pacientes en explicar la mecánica, te hacen un show para servirte el plato. Sólo la lasagna no es parte del espectáculo, que aunque marcha silenciosamente al horno tras el pedido, hace una gloriosa salida del fuego, a la bandeja, a la boca.
Así que cuando tengo que ir al shopping o no tengo a donde ir para comer, pienso y suspiro, y voy. Bellini hace que valga la pena el tedio de comer en un patio de comidas de shopping. Es para comer al paso, comida hecha a tu gusto.
Cuando me case, va a ser la primera vez que me mudo de casa…
Las vacaciones de un mes en Brasil, no cuentan…tanto. Aunque el auto parezca un camión de mudanza. Esta vez, es mi primera vez de salirme sola. Menos mal que te tengo a vos para hacer un hogar…
Esta vez, vengo con todos mis pertrechos. Voy a regalar un montón de ropa con la que no quiero que me veas, y voy a comenzar a envejecer mis ropas a tu lado. Mi humanidad también va a envejecer, pero obviemos esa parte.
Voy comprando unas cuantas cositas para no llegar tan de manos vacías a nuestro nuevo hogar. Ahora que voy a salir de casa, me doy cuenta que no soy dueña de casi absolutamente nada.
Llevo mi iPod, y prometo cargarlo con series y películas que nos gustan, así pasamos algunas horas del fin de semana acostados, compartiendo nuestra pasión por el audiovisual. También llevo música. No te vas a sorprender si me encontrás cantando mientras limpio y ordeno, o bailando sola, y no te niegues a seguirme el paso si te invito a hacerlo conmigo. Vas a tener que tolerar mi espíritu latino, tenerle a Juan Luis Guerra haciéndome rumbar, pero también llevo Jazz, Pop, bandas sonoras y demás.
Llevo unos cuantos perfumes, sabés cómo me fascinan. También unas cuantas cremas, porque la piel suave no sale de la nada. Además, es para que dentro de 30 años, la sigas sintiendo como la sentís ahora. Y en 30 años, te puedo asegurar, van a haber más cremas, así que no te asustes.
Llevo maquillaje. No uso tanto, normalmente. Aprendí a llevar la cara limpia, después de años de jugar por mi cara como un lienzo. Admirás mis pestañas desnudas, mis pecas, hasta mis granitos admirás. Pero llevo algunos insumos para ellos, aunque me quieras como esté.
A ver… llevo zapatos. No tantos como quiero. Y, aunque calcemos lo mismo, no los compartimos. Les acompañarán pocas carteras. Me vas a tener que ayudar a aumentar la colección con el pasar del tiempo. Llevo aritos, dijes, algunos regalos de hace años. Algunas de las joyas me las regalaste vos. Las uso regularmente, y las llevo con todo cariño, conmigo.
En Navidad vino una canasta espléndida, que venden en Nueva Americana, y que decidí que va a ser nuestro revistero. Ya la tengo al costado de la cama, para que nadie me la quite.
Son muchos párrafos, pero básicamente te resumo: no traigo gran cosa.
Lo último que añado a la lista de cosas que van a ser tu diaria rutina, soy yo. Vengo sin manual de instrucciones; máximo te puedo definir que soy mujer y que antes, durante, o después de una fecha en el mes, soy sensible y llorona. Después de 9 años, pensás que me conocés, pero ahora te enfrentás a un nuevo desafío: la diaria convivencia. Soy ordenada cuando tengo tiempo. Como nunca tengo tiempo, siempre hay un poquito de desorden. Pero aunque tenga que dormir menos, me tomo el tiempo y hago lo que tengo que hacer. Me gusta cocinar si tengo ganas. Sé que te gusta que te reciban con comida al llegar del trabajo, y espero poder cumplir con ese sencillo gusto. Tengo miedo de lavar tu ropa, porque sé que un hilo fuera de lugar te desquicia (aunque tu desquicie sea silencioso).
Sé que te casás conmigo no por lo mucho que pueda aportar materialmente a tu vida, porque como sabrás, no traigo mucho bagaje. Pero espero que sea por el mismo motivo que yo tengo en cuenta para animarme a dar este paso con vos: aportás tanto a mi vida, hace mucho tiempo, y estoy feliz de saber que vas a seguir haciéndolo por mucho tiempo más, hasta que Dios diga basta. Y hasta cuando no estés, te voy a llevar en el corazón, porque sos parte de mí, para siempre.
Después de 9 años de relación, algunos nos dijeron que deberían exonerarnos del cursillo prematrimonial. Es que duramos más que algunos matrimonios y, con nuestros años de co-existencia, hemos sobrevivido a vientos, mareas y tormentas; pero de todas salimos siendo mejores personas.
Pero el tiempo no nos pareció excusa; estamos entrando a una nueva etapa de nuestras vidas, y amerita escuchar las directrices espirituales para este nuevo paso. No son los mismos deberes, compromisos y responsabilidades los que tienen una pareja de novios y una pareja de esposos. Sí, damos por sentado esto; pero a la hora de la verdad, nos comportamos como si no fuera así.
No voy a contar acá de qué nos hablan en el curso, sólo voy a contar mi perspectiva de ello. Con nuestra iglesia, tenemos tres alternativas: un cursillo grupal, que se desarrolla los domingos; un cursillo de la pareja con un pastor, entre semana; o los cursillos del Ministerio Internacional para Matrimonios u otra entidad que te dé un certificado del cursillo (obviamente tiene que tener fundamentos cristianos). Optamos por la clase de a dos: pastor y en pareja, bajo el riesgo de que me sonroje y me den ataques de risa.
De hecho, ya me dieron unos cuantos, más que nada en la primera clase. Para empezar, Chris llega antes que yo, a las 7 y 59 puntualmente. Yo llego a las 8 y él ya me recibe con su sonrisa. En general, Chris sólo llega a hora al trabajo, reuniones laborales y al cine, si es por sí solo.
Al sentarnos la primera clase, no pude evitar reírme. Recordaba que hacer este cursillo era una tarea a hacer cuando nos llegara la hora, y vivir un momento agendado hace mucho tiempo no deja de ser sorprendente. Sólo Dios sabe cómo voy a reaccionar en el altar, si me río mucho no se asusten, no va a ser por ninguna bebida espirituosa.
Llegan las lecturas de ida y venida, de preguntas existenciales que a Chris les descolocan cuando se le pregunta (cosas como: "¿qué te enamoró de ella?"), no porque no sepa, sino que así es Chris: sencillo, le gusta vivir, no necesita ponerle palabras a lo que vive. Cuando nos conocimos, me shockeaba la paz con la que tomaba las cosas; en aquel entonces yo era la eufórica máquina de emociones. Hoy él habla un poco más, y yo siento un poco menos las emociones. O, al menos, me contengo mejor.
Pensé que iban a surgir preguntas más densas, de la onda: "¿están listos para este paso?" "¿cómo van a financiar este nuevo emprendimiento?", y otras preguntas que no querría contestar a ningún extraño. Pero bueno, marcha bien así como vamos.
Entonces, con estos cursos, sólo voy mirando reacciones de nosotros dos... y a pesar de que nunca terminás de conocerle a alguien, y nunca dejan de sorprenderte, es lindo mirar que te casás con alguien a quien conocés. Por sobre todo, es lindo que alguien se case conmigo, así como soy.
Acostumbramos a tomar un cafecito express, antes de marchar cada uno a nuestras oficinas. Creo que es el momento de quiebre de rutina más grande de nuestra semana, al mirarnos y hablar de bueyes perdidos, de sucesos, preguntándonos opiniones.
Nuestros últimos minutos antes de separarnos marchan en silencio. Tomamos caminos opuestos para llegar a nuestras oficinas. Nos despedimos y cada uno continúa su día, no sin antes verificar que el otro cruzó la calle sin que le pase nada. (Pero miramos en momentos diferentes, porque si nos miramos mientras cada uno cruza la calle por su lado, lo más probable es que nos atropellen).
El fin de semana, nos juntamos para "tarea para la casa", repasamos lo que se dijo y completamos las respuestas. Es un paso más en la labor de hacer equipo. No puedo dejar de pensar en lo lindo que es estar viviendo esto.
Grandes Lecciones del 2009
Es época de llegar a las reflexiones, y aunque llego medio arrastrada de la exhaustión, tengo que reconocer que este año tiene sus logros y sus enseñanzas. Para reírse, meditar, y aprender... para vivir un 2010 con nuevas experiencias, he aquí un auto-memo de los hechos.
Los logros:
Haber terminado la bendita facultad. No dejar ninguna materia para segunda -mucho menos tercera- oportunidad. Haber perseverado en la tesis, día, noche, fines de semana enteros y hasta vacaciones trabajando para que salga. (Defensa est. Marzo 2010)
Tener un buen trabajo. Me hallo en mi trabajo, me gusta lo que hago. Eso me hace sentirme realizada.
Haber ido 4 meses al gimnasio. jeje.
Haberme dedicado un poco más a mí, que en tiempos anteriores.
Poder ser bloguera, en temas que me gustan. Tuve la oportunidad de escribir artículos para thelemongroup.net la Escuela Superior de Creativos Publicitarios en Paraguay.
Las lecciones
Cuando es tiempo de duelo, es tiempo de duelo.
Elegir las batallas. Las no elegidas, no son derrotas; sencillamente son batallas no escogidas.
Hay ciertas batallas que no se pueden evitar en la vida.
Tomarse el tiempo para disfrutar de la vida, la fuente de inspiración para lo que hacemos. Me tomé el tiempo de querer, de reír, de compartir, de llorar (excepto para duelo, pero creo que ya cruzamos ese puente). Me tomé el tiempo para ser algo que me costaba ser. Me tomé el tiempo para ser feliz.
Y para todos los que me siguen acá, sé que también saben que yo sé que ustedes saben... que amo estar en medio del cambalache de los preparativos del casamiento. Así que obviamente no podían faltar...
Las lecciones de wedding planning - 2009
Las mujeres son de Venus, los hombres...tienen que agarrar un avión y mudarse de su planeta (sea cual fuere el que estén) y llegar a donde estemos. Creí ser una mujer muy tolerante, muy comprensiva, que comprendía al género masculino; empática, risueña... planificar el casamiento me recordó que soy mujer, y que así como es difícil entendernos, los hombres también pueden ser plagas cuando quieren. Y del que menos me quejo es del futuro marido, cuyo mayor crimen es ignorarme la mayor parte del tiempo por el cansancio (y sí, ya hice mi reclamo formal, sin gritos, berrinches, ni amenazas. Son CIEN PUNTOS a mi favor). Pero me fastidiaron: una persona que me cambió mi agenda un fin de semana, porque en su opinión, "es muy temprano para ver todo ese tema del casamiento", y la gente haciéndose el harakiri porque no hay alcohol en el casamiento (más todavía enterarme que corre como reguero de pólvora entre conocidos, aprecié al único amigo que vino a dar la cara por el tema). Lo cual me lleva a otro punto.
Todos tienen derecho a opinar del evento, y te van a poner a prueba para que no te desquicies. Es tu deber como novia mantener la compostura, sonreír ante afirmaciones como "falta mucho todavía", "no estarás embarazada, verdad?", y el más flamante de todos: "Yo soy abogado, te hago descuento por el divorcio", o cómo olvidar "te vas a poner la soga en el cuello". Cuántas veces estuvo al bordcecísisisisisimo de salir mi evil Vane (que no le cuesta nada aflorar) y mandar al Congo a la gente. (No, no hay alcohol. Ni una gota. Bueno, capaz en la torta. Pero dense por enterados, y por su bien omitan sus comentarios, que me van a ver muy enojada.) No hay alcohol por varios motivos. Uno, no tengo plata. Dos, la vasta vasta vasta mayoría de los invitados no toma, y no puedo pagar más de USD 2 mil porque algunos toman. Tres, y más importante. Hay ciertas personas que salieron de problemas de alcoholismo; por consideración a ellos también, no habrá. Lo siento, vamos a poder vivir todos una noche sin un trago. Así son las cosas, tómalo o déjalo.
En Paraguay, toda la planificación del casamiento se hace 2 meses antes. Casi todos los proveedores me dijeron "ahhhhhhh, en mayo recién es!" cuando iba para reservar las cosas. Aparentemente, todos se casan a las apuradas. Encima que hay tan pocos proveedores buenos, una tiene que marcar todo sobre la hora y correr el riesgo de perder el proveedor que que quería.
Casarse en iglesia, es un parto. Así de sencillo. Sea de la religión que fueres, hay nomás facilidad humana de distanciarle a Dios de la gente. Y no me quejo del cursillo de 6 semanas (que me encanta) que estamos haciendo en CFA. Tuve unas situaciones complicadas para encontrar iglesia. Primero, que consiguer una iglesia evangélica que parezca iglesia, es jodido. Lo dijo mi profesora de arte de casi 100 años: "los protestantes mataron el arte en la religión". Advertencia a los miembros de CFA: te dijeron que la capilla del imponente Nuevo Templo era para bodas de fin de semana? Bueno, cambiaron de opinión; ahora sólo casan jueves (excepcionalmente, los viernes). Ah, y te cobran aunque seas miembro, dicho sea de paso. Encontrar otra opción es una odisea. Tuve hasta la caradurez de llamar a una Iglesia Católica a preguntar si nos dejaban casarnos ahí. (No es difícil saber la respuesta, pero no les culpo. Ellos tienen muchas iglesias lindas, nosotros...) Mis sugerencias para los cristianos evangélicos: Catedral del San Andrés (para 200 personas), Iglesia Concordia (no casan sábado), Iglesia Discípulos de Cristo (nuestra opción), Iglesia Misión de Amistad (sobre Gral. Santos), Iglesia Luterana (a la vuelta de la ANDE, andá de onda un domingo de mañana -cerca del mediodía- y divertite fijándote en cómo te miran cuando salen del culto y parece que se rasgan las vestiduras porque "no sos uno de ellos".) Pero bueno, a Dios gracias porque él sí tiene toda la buena onda de querer encontrarse conmigo en todas partes, sin necesitar de medación de nadie.
Las iglesias evangélicas -en general- no están online. Hablando de Iglesias... qué joddo es conseguir un choto número de teléfono. Tenés que ir hasta el lugar para rogarle a alguien que te reciba. Vendría bien un catálogo online de iglesias. Fotos, comodidades, teléfonos. No es tan díficil. Fuerza al Concilio para conectarse!
El DIY no es para todos. No digo que no sea para mí, pero es mucho trabajo. Hacerlo con tiempo ayuda. Y con amigos y en familia, también.
No tomarte las cosas tan en serio. Me lo dijo un amigo. Le tomé la palabra. Pensarán que soy una iracunda; pero las palabras agrandan los sentimientos. En realidad estoy muy pacífica con el tema del casamiento, y a gente mala onda ni le dirigo la palabra. Lo bueno retengo, lo malo desecho. No saben lo feliz que se vive así.
Y, siendo éste el post Nº 120 en este blog, me despido atentamente. Va a ser un 2010 ambicioso, lleno de sueños y metas a cumplir. Les deseo el más lindo de los años de sus vidas, yo voy a tratar de que así sea para mí.
La dinámica de planning de casamiento en la pareja ¿Pensaste que fue difícil llegar al "sí, quiero"? Te cuento que eso es recién el inicio de lo complicado. Porque la eleccion de con quién casarse es una de las decisiones más importantes de la vida, la etapa de preparación a este importante evento no es puro festejo y palpitaciones. Hay mucho que hablar, mucho que elegir, mucho que presupuestar y mucho que priorizar.
Tenemos algunas situaciones comunes que se pueden presentar, según se combine una pareja donde a cada uno le pueda importar mucho, a medias o nada del evento en cuestión. Éstas son las combinaciones que con más frecuencia se dan, escritas de una manera nada científica y basadas en la observación, el diálogo y la vivencia (así que tomalas con soda):
Novia involucrada - Novio involucrado
El panorama: La chica sabe lo que quiere. El chico también tiene opiniones. Es una situación rica en opciones, porque hay dos personas aportando.
El problema: Pensás que es la situación de tus sueños? Ni tanto. Las opiniones no siempre coinciden y dos personas con opiniones fuertes pueden acabar en una guerra prematrimonial.
La solución:el compromiso de que ambos estarán predispuestos a ceder en lo que sea necesario. Prioricen las realidades: si es impagable, hay que buscar una alternativa, por ejemplo. Si el problema es algo que tenga que ver con creencias - bajo qué religión casarse, por ejemplo-, paren el carro urgente, y hablen de eso antes de soñar siquiera con el destino de luna de miel.
Novia involucrada - Novio no-tan-involucrado
El panorama: ella está a full, él está siendo...bueno, un hombre. Considera que hay otras cosas importantes, pero opina lo justo y necesario (como pedir que el perro de infancia lleve el anillo).
El problema: ella quizás sienta que a él no le importa tanto. Él cree que ella quiere encargarse de todo y no quiere interferir.
La solución: la novia tiene que analizar bien el porqué él no está tan metido. Puede ser su ritmo de trabajo, por ejemplo. Novia: poné un límite de horas del día en que se juntan para conversar del tema (y no le estreses abombándole con mucha información a la vez). Prepará los temas a discutir (una orden del día muy informal, y por lo que más quieras, NUNCA le muestres el papel de los temas a discutir) y las alternativas para las decisiones a tomar. Hacé el momento lo más ameno posible: llevale a merendar, o preparale el almuerzo. Preguntale qué quiere ver, y dejale que escoga eso. Dale su lugar y demostrá que valorás su contribución.Y disfrutá que las cosas, en general, van a ser a tu manera.
Novia involucrada - Novio "ni-ahí" involucrado
El panorama: ella sueña con el momento desde los 5 años. A él parece que le anunciaron que los detergentes están de liquidación: le res-ba-la la situación.
El problema: ella quiere igual de emociones por parte de él, ante este evento. Piensa que va a tener suerte si le encuentra en el altar en eldía marcado. Él tiene otras cosas en la cabeza....o no pretende tener esta situación ocupando su mente. Quizás, en serio, no tenga tiempo.
La solución: Lo más probable es que ella forzó la situación del casamiento, pero dejo abierto el beneficio de la duda. Novia: si tuviste que ponerle una pistola por la cabeza para que se case, no te sorprendas que no se meta. El casamiento es para vos y te cedió los honores. Sea cual fuere la situación, si querés que se involucre en algo, encargale de ver cosas que son para él, como su traje, qué amigos quiere que estén, mandale entregar las tarjetas. Y acordate que, si no cumple con lo acordado, quizás no esté listo para el compromiso de por vida.
El panorama: partamos de lo siguiente: toda situación donde la novia no esté tan involucrada, es una situación excepcional. El chico anda con más cosas en la cabeza y quizás la novia no tenga tiempo... o sencillamente,... no sé, ¡es tan extraño imaginar una novia no-tan involucrada! Pero pasa.
El problema:un evento organizado a medias puede terminar en el desastre.
La solución: Si el problema es tiempo, o la distancia para planificar, eligan una wedding planner que resuma todo lo que los dos quieren, decidan en conjunto lo que no coincide en preferencias, y dejen que ella encause todo para que el evento salga bien. Se pueden dar el lujo de que el casamiento no sea prioridad; pero recuerden que el matrimonio hay que trabajarlo día a día, en eso no hay terapeuta que te salve si no le ponés ganas.
El panorama:dos personas "colgadas", que creen que lo mejor es ir por donde les lleve el viento.
El problema: ¿Espontaneidad o falta de planificación? He ahí la cuestión.
La solución: Mientras el problema sea el no saber por dónde comenzar, pero puedan definir qué quieren, está todo bien. Una wedding planner soluciona el problema. Pero ojo: identifiquen cuál es el problema por el que no están involucrados en el evento. Si es algo ajeno a la relación de ustedes, como el prepararse para la tesis, OK. Otras soluciones: un casamiento en el extranjero con los básicos (papás y familia o amigos más allegados), o una cena bien chiquita para conmemorar. O pasan por el civil, por la iglesia, y compren un paquete de luna de miel bien organizado de una operadora de turismo.
No hay dinero que pueda comprar el diálogo en pareja, el talento de la negociación, y el tiro-y-afloje que la situación va a exigir. Esto no te lo va solucionar una wedding planner, ni siquiera un terapeuta puede hacer tanta magia; son aptitudes que se aprenden a lo largo del tiempo (si no las aprendiste aún, puede que te haya llegado el momento). Por eso recordá: esta etapa no sólo es la preparación para el casamiento, también es para lo que se viene después: el matrimonio.
Mi espacio, mi mundo, mi visión, a mi manera. ¡Así de sencillo es!
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